El retorno de Diego de Bordick

Ignacio Sala abandonó Badajoz en 1740 y Juan Bautista Mac Evan debió hacerse cargo de la dirección de las obras pues el 7 de octubre presentó un presupuesto en el que describía y tasaba las tierras en las que se construiría el nuevo fuerte de Pardaleras.

Mac evanPlano de la frente de la plaza de Badajoz en al actual estado en que se halla, para la inteligencia de la figura y situación del fuerte proyectado y trazado en la altura de Pardaleras y Reducto principiado á excavar en la altura de la Picuriña, Juan Bautista Mac Evan, 26 de mayo de 1741, A.C.E.G., C.G.E., Extremadura 154.

En 1741 volvieron a plantearse obras en Pardaleras (planos de Juan Bautista Mac Evan, 26 de mayo de 1741). Según María Cruz Villalón el proyecto fue aprobado pero su coste era tan elevado que después se decidió no iniciar las obras y emplear los fondos disponibles para continuar las obras del recinto principal (1). Las discusiones entre los ingenieros también debieron influir pues Antonio Samper señala que el duque de Montemar antes de iniciar las obras pidió a varios ingenieros que estudiasen el proyecto. Las opiniones fueron tan contradictorias que la obra se fue dilatando en el tiempo y finalmente no se ejecutó (2).

Es muy posible que el trabajo en las fortificaciones fuese cada vez menos importante pues no hemos encontrado referencias a nuevos trabajos de fortificación en los libros de actas del Cabildo Municipal correspondientes a los años 1741 y 1750 y el ingeniero Antonio Gaver manifiesta que en 1750 no se conservaban en Badajoz los planos del proyecto que se había aprobado para fortificar la plaza. Para María Cruz Villalón esta última circunstancia podría indicar que los trabajos en las fortificaciones habían cesado o al menos se habían ralentizado pues no parece creíble que se ejecutase un proyecto de fortificación sin contar con su correspondiente base técnica (memoria, cartografía, perfiles de las obras, etc).

En 1743 España va a participar en la Guerra de Sucesión de Austria (1743-1748) aunque el conflicto no tendrá repercusión directa en la Raya. En esta etapa solo hemos documentado una nueva petición por parte del Ayuntamiento para que la pólvora, cartuchos y granadas que estaban almacenadas en algunas torres de la Alcazaba se trasladasen al polvorín del Cerro del Viento (3). También merece destacarse un puente sobre pivotes de madera cuyo proyecto está fechado en 1747. El puente salvaba el foso situado entre la Tenaza de la Trinidad y el camino cubierto que se extendía delante de ella (4).

polvorin.1749(i)Almacén a prueba de bomba, fuegos y humedades que contengan 1500 quintales de pólvora, Manuel García Campana 15 de agosto de 1749, A.G.S., MPD, 65, 045

En 1749 se formó un proyecto para un almacén de pólvora capaz de almacenar 1500 quintales de pólvora. Este proyecto aparece en una carta que Manuel García Campana envió al marqués de la Ensenada (Badajoz, 15 de agosto de 1749) (5). El polvorín estaba diseñado para hacer frente a posibles incendios pues estaba precedido por un vestíbulo que conformaba una entrada en recodo cuyo suelo estaba cubierto con una lámina de agua. Por desgracia en el proyecto no se especifica el lugar del almacén.

Las obras en las fortificaciones debieron retomarse en 1750. En efecto, en abril de ese año el marqués de la Ensenada envió una carta al Gobernador comunicándole las órdenes que había remitido al ingeniero (Antonio Gaver). El Gobernador informó de ello a las autoridades municipales en el Cabildo del día 30 de abril. En el acta del Acuerdo Municipal no se especifican esas órdenes pero todo parece indicar que se referían a trabajos en las fortificaciones (6). El propio Antonio Gaver, en un informe que vemos a continuación, señala que en 1750 se realizaron obras en el Cuartel de Palmas. También apunta que era fundamental

“…finalizar y Cerrar el recinto (abaluartado) prosiguiendo la obra empezada por la pte del Rio…” (7)

La redacción es tan confusa que no sabemos si quiere decir que en ese momento se estaban realizando obras en las murallas del frente del Guadiana, o bien, propone completar el recinto abaluartado de la ciudad fortificando el frente del Guadiana que era el único que conservaba la muralla medieval. Nos inclinamos por la segunda interpretación, es decir, debían continuar las obras en el frente del Guadiana para completar el perímetro abaluartado de Badajoz pues las obras que se ejecutarán en los años 1752, 1753 y 1754 se realizarán en el frente del Guadiana.

El informe de Antonio Gaver, fechado el 31 de octubre de 1750, nos permite conocer el estado de las fortificaciones tras el gran impulso de los años 30 y las obras que se estaban ejecutando en ese momento o se habían ejecutado en los años inmediatamente anteriores(8)

Como es habitual, Antonio Gaver denuncia que el recinto abaluartado está construido con Mamposteria de mala calidad y Construccion, y en el estado presente (los baluartes están) por parte arruinados y por otra imperfectos. A diferencia de otros autores, Antonio Gaver no hace alusión al estado de los trabajos de terraplenado.

La contraescarpa y el camino cubierto estaban levantados con buena mampostería construida nuevamente. Antes de continuar debemos matizar el término “nuevamente” y para ello es muy conveniente repasar los dos principales caminos cubiertos construidos hasta ese momento en Badajoz:

A.Entre el Baluarte de Santa María y el Guadiana se construyó un camino cubierto diseñado por Nicolás de Langres y construido por Francisco Domingo en 1663.
B.El primer camino cubierto moderno (con plazas de armas cerradas con traveses) se construyó en los primeros años del siglo XVIII y se extendía entre los baluartes de San Pedro y la Trinidad. Posiblemente el autor de este camino cubierto fuese el ingeniero Borrás. Posteriormente se extendió en dirección a la Alcazaba y hacia el Baluarte de Santa María.

Tanto el camino cubierto del Rivillas como el que se extendía entre el Rivillas y el Guadiana fueron demolidos para construir uno nuevo con plazas de armas y traveses que se ajustaba al perfil de las nuevas obras tanto del recinto principal (baluartes y cortinas) como de las obras exteriores (tenaza, contraguardia y revellines). Este nuevo camino cubierto es el que cita Antonio Gaver.

Manuel Navacerrada (informe del 11 de diciembre de 1779) repetirá lo dicho por Antonio Gaver y asegura que en el segundo tercio del siglo XVIII se había revestido con buena mampostería la contraescarpa del foso y el camino cubierto con sus plazas de armas y traveses. En cualquier caso, para valorar el desarrollo de la contraescarpa y el camino cubierto debemos recordar los planos y secciones de las fortificaciones que levantaron Diego de Bordick, Juan de Subreville, Jerónimo de Amici, etc en los que podemos apreciar que buena parte del foso no contaba con contra escarpa.

Tras construirse el nuevo camino cubierto, debían reorientarse la mayor parte de las cañoneras para poder batirlo correctamente. Este problema era especialmente grave en el frente comprendido entre los baluartes de San Juan y San Vicente. Debemos recordar que las cañoneras estaban diseñadas y construidas para batir el viejo camino cubierto de Langres, por esto, una vez demolido era necesario reubicar las cañoneras para que pudieran batir el nuevo camino cubierto.

Según Antonio Gaver, la construcción de los revellines marchaba con retraso pues se habían conformado las masas de tierra para levantarlos pero solo se había comenzado el revestimiento de dos de ellos. Entendemos que se refiere a los dos revellines comprendidos entre el Baluarte de Santiago y el Guadiana.

La información sobre los fuertes de San Cristóbal, Picuriña y Pardaleras es muy relevante.

-Fuerte de San Cristóbal. Según Antonio Gaver, el revellín que cubre su frente de ataque es pequeño e inútil. También se refiere al camino cubierto que en forma de corona que se extendía delante del fuerte. Sobre esta obra señala

“…para descubrir Vna pequeña Cañada que forma el regular pendiente de estte frentte se ben vestigios de Vn segundo camino cubiertto que adelanttaron en figura ede obra coronada, de despreciable extensión…”(9)

Antonio Gaver recuerda que se había reconstruido, hacia poco, Vn pequeño Baluarte al entrar de la Puerta y los cortos edifizios para Cuerpo de guardia. Aunque la redacción poco clara creemos que se refiere al semibaluarte derecho de la gola cuyas obras hemos visto si bien no descartamos que se trate de algún elemento vinculado con la puerta (tambor o similar).

-Comunicación con la Cabeza del Puente. Contaba con su propio foso pero Antonio Gaver precisa que estaba imperfecta

-Fuerte de la Picuriña. Seguía sin progresar pues la altura estaba ocupada

“…con un fuertte abiertas las escarbaciones quasi en estado de terraplen, faltandole el revestimiento y solo tiene perfeccionado su camino cubierto y comunicación astta la Plaza en el Revellin de la Trinidad… (10)

-Por lo que se refiere a Pardaleras manifiesta que:

“…está ocupado, con Vna obra Coronada anttigua de mala construcción, reducida y Ynutil, siendo el Puesto que debe ocuparse para lograr mayores ventajas para la plaza…” (11)

La información sobre la Alcazaba, Revellín de San Roque y del Fuerte de la Cabeza del Puente carece de interés.

Antonio Gaver habla continuamente del proyecto que se había aprobado para fortificar Badajoz y se estaba siguiendo en las obras que se ejecutaban en la plaza pero no llega a identificar al autor del mismo. Por otro lado, los detalles que expone sobre dicho proyecto no encajan con los de Juan de Subreville o Ignacio Sala. Esta circunstancia no debe extrañarnos pues no había planos del proyecto ni en el Archivo de la Dirección de Ingenieros de Badajoz ni en la Contaduría. En realidad, dichas instituciones solo conservaban los contratos firmados para ejecutar las obras. El conocimiento que tenía Antonio Gaver del proyecto era indirecto ya que señala

“…El proyecto según lo manifiesttan los trazos excavaciones y notticias que del tengo es de los mas ajustados…”(12)

Tomando como base estas palabras, y lo que hemos expuesto antes, no deberíamos descartar que Antonio Gaver mezclase en un solo proyecto las propuestas de varios ingenieros y proyectos.

Antonio Gaver no se limita a describir el estado de las fortificaciones pues además establece un orden de prioridades en las actuaciones que debían seguirse en la plaza para continuar con el proyecto:

-En primer lugar debían realizarse las tareas de demolición y reconstrucción del recinto magistral para ajustarlo a las alturas de la contraescarpa y camino cubierto. Volveremos sobre este tema al hablar del informe de Pedro Ruiz de Olano (12 de marzo de 1772).
-Revestir los revellines.
-Perfeccionar la contraguardia y la tenaza de la Trinidad. De estas dos obras destaca la primera pues además de proteger las caras del Baluarte de la Trinidad también defendía la cara derecha del Revellín de San Roque.
-Cerrar el recinto prosiguiendo la obra empezada por la pte del Rio Como ya hemos adelantado, es posible que Antonio Gaver solicitase sustituir la muralla medieval que cerraba el frente del Guadiana por otra de trazado abaluartado. Esta hipótesis es factible pues en 1752 se trabajará en las murallas comprendidas entre las puertas de Palmas y Pajaritos, en 1753 en las que se extienden entre las puertas de Pelambres y Pajaritos y al año siguiente se inició la cortina colateral derecha del Baluarte de San Vicente

Antonio Gaver cita otras fortificaciones que, siendo precisas, podrían esperar. Entre estas obras el fuerte avanzado de la Huerta de Tena y una batería sobre la peña y calzada del Molino frentte al Baluarte de San Vicente. Estas fortificaciones debían cortar el paso al enemigo si se aproximaba a la plaza desde la orilla izquierda del Guadiana y además debían descubrirle terreno situado frente al Baluarte de San José. Estas obras no eran una novedad. En efecto, la existencia de fortificaciones en esta zona está documentada desde 1658 (planos de Juan Nunes Tinoco y Tomás Correia) y no descartamos que existieran antes. Tras el sitio de 1658 perdemos la pista de estas obras pero en el siglo XVIII varios ingenieros fueron conscientes que era preciso levantar fortificaciones en estos parajes (Diego de Bordick, 1735, Pedro de Moureau, 29 de noviembre de 1735; proyectos de Juan de Subreville fechados el 15 de junio de 1736, 31 de mayo de 1737, etc). En general, las fortificaciones que se proyectaron para proteger este sector de la ciudad se situaban en dos parajes muy concretos:

-El Guadiana y más concretamente en las Aceñas o cerca de ellas
-Frente al Baluarte de San José

Antonio Gaver desecha varias obras como la cortadura que se proyectaba excavar en la falda de la Alcazaba hasta el Guadiana o el pequeño hornabeque proyectado al pie del cerro de San Cristóbal para impedir el paso por el Guadiana entre los cerros de Orinaza y la Muela (San Cristóbal y la Alcazaba respectivamente).

La última parte del informe de Antonio Gaver es muy confusa y no estamos seguros de interpretar correctamente sus ideas. Como quiera que sea, Antonio Gaver opina que el proyecto aprobado para Badajoz era muy ajustado pero estima que la primera obra que debió ejecutarse era la fortificación de la Alcazaba al ser ésta el puesto desde el que se puede batir tanto la ciudad como la campaña circundante. Por ello propone construir en ella una ciudadela con todas sus instalaciones (cuarteles, almacenes, etc.). Después debía construirse un fuerte respetable en Pardaleras y concluir el Fuerte de la Picuriña para que estos dos fuertes pudieran cruzar sus fuegos entre si y cubrir el frente comprendido entre la Alcazaba y el Baluarte de San José. Así mismo debían mejorarse el Fuerte de San Cristóbal y construir un hornabeque en el Cerro de San Juan (la U.V.A.) con su correspondiente comunicación con San Cristóbal y el Fuerte de la Cabeza de Puente.

Sobre el Fuerte de la Cabeza de Puente señala que en caso de necesidad podría mejorarse y concluirse tanto sus plazas de armas como el camino cubierto.

Concluye Antonio Gaver con un plan en el que valora la plaza de Badajoz y otras de la frontera, la interrelación de todas ellas (Alburquerque, Alconchel, Barcarrota, etc) y el potencial militar de Portugal. En función de este análisis plantea un conjunto de fortificaciones que pudiera guarnecerse y defenderse con pocas tropas. Las líneas maestras del mismo ya las hemos expuesto pues considera que la mejor defensa de Badajoz vendría de la construcción de un nuevo fuerte en Pardaleras, la conclusión del Fuerte de la Picuriña, la mejora de San Cristóbal y sobre todo la ciudadela de la Alcazaba (13).

Pasemos ahora a las obras que se ejecutaron en los años 50. La mayor parte de ellas se centraron en las murallas del frente del Guadiana. El procedimiento habitual para realizar las obras pasaba por la aprobación de las mismas por la Corona, después, el ingeniero redactaba el pliego de condiciones que, seguidamente, se pregonaba para que los interesados pudieran ofrecer posturas u ofertas. No obstante, en 1752, dos particulares, Benito José Barbosa y Alonso Gómez (maestros alarife y carpintero respectivamente) se ofrecen para realizar las obras antes de que se publicitasen las condiciones técnicas. En efecto, en el momento que ambos profesionales supieron que la Corona había decidido reedificar las zonas arruinadas de la muralla se ofrecieron para realizar dichas obras siempre que la Corona les concediese

“…el auio de Carretas, Maderas Ladrillo Cal y Arenas como tambien las erramientas que se encontrasen adeguadas en los Rls Almazenes de S.M, como son picos azadas palas Barrenos motones y cabrios obligandonos a su entrega en el mismo ser, y por lo que toca a la polvora y el plomo que necesitasemos para dichas obras se nos de a los precios que cuestan a S.M. tambien sera condicion se nos permita arrancar la Piedra de mamposteria de donde combenga lo mas ynmediata que pueda ser a la obra como tambien el que se puedan aprovechar bien limpio todo el Material de Piedra y ladrillo que se encuentra en los desmontes y excavaciones…” (14).

Así mismo se comprometían a realizar las obras con las especificaciones técnicas y económicas que determinase el ingeniero y sin pasar por el proceso de postura o subasta en el que, habitualmente, se conseguía rebajar el coste de la obra a favor de la Corona.

El Intendente General remitió la propuesta al marqués de la Ensenada el 25 de agosto. El Marqués dio el visto bueno pero solo para las obras que debían ejecutarse durante el año 1752. El Marqués también ordenó que el ingeniero redactase el pliego de condiciones.

Diego de Bordick (ingeniero director y Mariscal de Campo) presentó el pliego de condiciones el 19 de septiembre de 1752. En dicho pliego se especifican las zonas que debían repararse, las condiciones técnicas de las mismas, la tasación de los trabajos, etc.

La obra principal se centró en la muralla comprendida entre las puertas de Palmas y Pajaritos. En este tramo debían cerrase las brechas abiertas, reparar las zonas que amenazaban ruina, demoler las partes que estaban levantadas con tapias, recalzar los cimientos, construir parapetos y algunas excabaciones al pie de ella (la muralla) donde lo necesite (15).

Las obras incluían reparaciones en las puertas y cuerpos de guardia de Palmas (cuerpos de guardia del oficial y los soldados), Pelambres, Pajaritos, Mérida, Trinidad (cuerpos de guardia del oficial y los soldados), Fuerte de Pardaleras (cuerpo de guardia de los soldados y cuarto del oficial) y cuerpo de guardia del Baluarte de San Vicente. En el Polvorín del Cerro del Viento se debía levantar y rehacer el tejado del cuerpo de guardia. Recomponer el muro perimetral que rodeaba el edificio del polvorín propiamente dicho. En el Caño de la Loba y la Puerta de Mérida las obras no están bien especificadas. Así, en el Caño de la Loba Bordick se limita a señalar que se arreglaran a la formacion de este reparo según previniese el Yngro. El caño de la Loba se encontraba en el frente del Rivillas y su ubicación exacta no es fácil de establecer. Según Matías Lozano

“…En el baluarte de la Trinidad se abría un conducto abovedado llamado el Caño de la Loba por donde se salía para hacer el agua en esta Fuente (Fuente del Rivillas)…”(16)

Ignoramos las fuentes de Matías Lozano aunque no descartamos que el Caño de la Loba pudiera corresponderse con el sumidero situado al final de la calle Afligidos tal y como recoge la tradición local. Como quiera que sea la vieja Puerta de la Trinidad que se abría en la cerca medieval fue reaprovechada como desagüe por lo que no descartamos, como señala Matías Lozano, que dicho sumidero se correspondiese con el Caño de la Loba.

En la Puerta de Mérida solo recoge obras en el cuerpo de guardia del oficial. Por ello, no sabemos si en esta fecha la puerta estaba en uso(17).

El pliego de condiciones recogía, a petición de los otorgantes, que la Corona les entregaría las herramientas para la obra. En lo que se refiere a las canteras para extraer la piedra se les permitía abrirlas en aquellos parajes que estimasen oportunos siempre que contasen con el visto bueno del ingeniero y los dueños del terreno.

Termina el pliego con la tasación de los trabajos, la obligación de ajustarse a las directrices que marcase el ingeniero, los plazos (las obras debían ejecutarse a lo largo del mes de noviembre de 1752), los pagos, etc. En el listado de precios para cada uno de los trabajos que debían realizarse se recoge el coste de la estacada aunque este elemento no aparecía en la descripción de las obras. La vara lineal de estacada de roble o castaño (con su correspondiente clavazón) se tasa en 28 reales y en 21 si era de pino (18).

El 28 de septiembre de 1752, Lorenzo de Alduncin (Intendente General Interino del Ejército y Provincia de Extremadura) ordenó a los asentistas (Benito José Barbosa y Alonso Gómez) firmar la correspondiente escritura de obligación y fianza (contrato) (19). La firma se realizó el 3 de octubre de 1752 aunque a mediados de septiembre los asentistas ya habían realizado algunos trabajos en el Caño de la Loba, la muralla del río y el Cerro del Viento y habían acopiado materiales para el resto de las obras (20).

En la escritura de obligación los asentistas se comprometieron a cumplir las condiciones estipuladas por el ingeniero. La Corona por su parte se comprometió a abonar un adelanto (correspondiente a una cuarta parte del montante total de la obra) para que pudiesen adquirir todo lo necesario y los otorgantes ofrecieron como fianza varios inmuebles de su propiedad. Benito José Barbosa puso como fianza tres casas de su propiedad sitas en la calle del Granado, Contreras (la casa lindaba con la ermita de la Soledad) y Costanilla (en la esquina con la calle que baja a la calle de la Concepción). Alonso Gómez hipotecó las casas en las que vivía en la calle de Fernando Becerra y dos viñas en el Mercadillo (paraje de la ciudad situado entre la actual la carretera de Olivenza, el Guadiana, la Cañada Sancha Brava y Telena) (21).

En el Catastro de la Ensenada (20 de agosto de 1752) se recoge que una de las dos barcas del Guadiana pertenecía a

“…Benito Barvosa, maestro de las obras del Rey, que tiene por asiento para la conducción de materiales para ellas…” (22)

Más adelante se apunta

“…Joseph Pacheco, Alonso Corrales, Benito Barbosa y Juan Francisco Regidor, tienen por asiento al presente las obras de fortificación de esta plaza en que regulan de utilidad quinze mil reales…”(23)

En 1753 continuaron las obras en el frente del Guadiana pues el ingeniero Diego de Bordick había diseñado la nueva cortina que se extendía entre las puertas de Pelambres y Pajarito. Benito José Barbosa y Alonso Gómez intentaron repetir la estrategia del año anterior y el 8 de mayo de 1753 solicitaron al Intendente autorización para continuar con las obras con los mismos precios tasados anteriormente por Diego de Bordick (24).

El 14 de mayo, el Intendente General (Lorenzo Alduncin) admitió la propuesta pero en esta ocasión ordenó publicarla durante tres días por si aparecían posturas que mejorasen la de Benito José Barbosa y Alonso Gómez.

El primer pregón se dio el día 14 de mayo en las esquinas de Sandoval. Siguieron otros pregones los días 16 y 17. El remate se fijó para el 19, entre las 10 y las 12, y tendría lugar en la casa–posada del Intendente General. En el acto debían estar presentes Diego José Pinedo (Contador General del Ejército) y Fernando Méndez de Herrao (Ingeniero Jefe). El día 19, en la casa-posada del Intendente, volvió a publicitarse la postura de Benito José Barbosa y Alonso Gómez. No aparecieron mejores posturas y por ello se les adjudicó la obra (25).

Como quiera que sea, parece que José García Jaramillo realizó una postura en la que rebajaba el precio pero a condición que la Corona les entregase las herramientas precisas para las obras y un anticipo de 15.000 reales (26). La propuesta se remitió al marqués de la Ensenada. Benito José Barbosa y Alonso Gómez presentaron alegaciones que fueron atendidas y les concedieron las obras pero con la mejora ofrecida por José García Jaramillo.

En mayo de 1754 continuaban las obras en la muralla que se extiende entre las puertas de Pelambres y Pajaritos. Los autores de las obras eran los asentistas Benito José Barbosa y Alonso Gómez.

Las obras más importantes que se acometieron ese año se centraron en el tramo comprendido entre el Baluarte de San Vicente y al Puerta de Palmas. Dicha obra fue aprobada por el Rey el 8 de febrero que, además, ordenaba comenzar los trabajos el primero de mayo. El pliego de condiciones fue realizado por el Ingeniero Director Diego de Bordick y está fechado en Badajoz el 21 de febrero de 1754. En el contexto de estas obras también aparece citado el ingeniero segundo (el Teniente Coronel Andrés Redolfo) (27).

En las condiciones se estipula que los que tomasen la obra a su cargo debían comprometerse a:

-Demoler el muro antiguo. Este trabajo corría por cuenta de los asentistas aunque quedaría para ellos la piedra procedente del derribo.
-Tierras utilizadas en la obra. Las que se transportasen a la obra en un radio de 200 varas se abonarían a 2 reales y 6 maravedíes la vara cúbica y para las que se encontrase más lejos se establecía un suplemento de diez maravedíes por cada 50 varas de distancia.
-Las obras debían empezar el dia primero de mayo. Para que las obras pudieran empezar en esa fecha, los asentistas de las fortificaciones debían acumular el material necesario y después se tasaría el trabajo realizado. Volveremos sobre esta condición al hablar de la escritura de obligación y fianza (contrato).
-Los asentistas de las fortificaciones debían aceptar los materiales a cuenta del dinero que recibirían de la Corona como pago de las primeras obras. En el supuesto que los asentistas que finalmente ejecutasen las obras fuesen otros estarían obligados a quedarse con los materiales.
-Los asentistas debían ser personas experimentadas (profesionales) y solventes. El ingeniero sería el encargado de valorar la profesionalidad de los asentistas y el Intendente valoraría su solvencia.
-Los asentistas debían someterse a estas condiciones y también a las que se obligó Juan de Salas en el remate en que se le adjudicaron los generales remates desta Plaza (28)

El Intendente General interino del Ejército y Provincia de Extremadura y Toledo (Lorenzo de Alduncin o Aldunzin) ordenó pregonar la obra durante nueve días sin incluir los festivos (29). El escribano Francisco Montero de Espinosa dio fe que el 7 de mayo en las esquinas de Sandoval, sitio de maior comercio de esta ciudad el peon publico dio a conocer las condiciones para las obras. Los pregones continuaron los días 8, 9,10, 11, 13, 14, 16 y 17.

Los primeros que presentaron postura fueron Benito José Barbosa y Alonso Gómez que eran los asentistas de las reales obras de fortificación que se estaban construyendo entre las puertas de Pelambres y Pajaritos (30). Benito José Barbosa y Alonso Gómez no solicitaban adelanto para las obras (ni dinero ni herramientas) y además se comprometían a adelantar hasta 30.000 reales de vellón en los repuestos necesarios. Las maderas se cortarían en los montes de la ciudad y debían ser por cuenta de la Corona aunque los otorgantes después pagasen el precio. Los otorgantes también solicitaban permiso para importar, si fuese necesario, algunos géneros de Portugal.

La postura de Benito José Barbosa y Alonso Gómez fue pregonada y el 14 de mayo José García Jaramillo, Francisco Santos y Felipe de Cilia presentaron una postura que la mejoraba. La nueva postura dejó en 2 reales y 16 maravedíes la vara cúbica de mampostería pero los postulantes (José García Jaramillo, Francisco Santos y Felipe de Cilia) estimaban que debía dejarse a su arbitrio el tomar o no el repuesto hecho por los primeros postores (Benito José Barbosa y Alonso Gómez). Entendemos que se referían a la obligación de adquirir los materiales que los primeros asentistas se habían visto obligado a reunir según se establecía en el pliego de condiciones. Así mismo para iniciar la obra, la Corona les debía anticipar 12.000 reales y otros 12.000 cuando certificasen que habían abonado los repuestos necesarios y así sucesivamente hasta completar la obra. No obstante, estos postores encontraron problemas para justificar y completar el importe de las fianzas.

Pese a todo, José García Jaramillo, el día del remate de la obra, volvió a presentar postura pero de nuevo fue desestimada y la obra fue adjudicada a Benito José Barbosa y Alonso Gómez que firmaron la correspondiente escritura de obligación y fianza el 16 de septiembre de 1754. En ella se comprometían a:

-Demoler el muro antiguo comprendido entre el Baluarte de San Vicente y la Puerta de Palmas
-Construir el nuevo muro con su cuerpo de guardia, lugar común (servicio) y todas las demás obras establecidas en el pliego de condiciones o que pudieran establecerse

Por su parte la Corona se comprometió a:

-Abonar 2 reales y 6 maravedíes por cada vara cúbica de tierra que condujese y que se encontrase en un radio de 200 varas. Cuando la tierra hubiera de transportarse desde mayor distancia se abonarían 10 mrs. más por cada 50 varas de distancia
-La vara cúbica excavada hasta encontrar el firme se abonaría a 1 real y 30 maravedíes
-La vara cúbica de tierra movida se abonaría a 1 real
-Las tierras pisadas de llano a 2 reales y 6 maravedíes
-La excavación en peña viva se pagaría a 2 reales y la piedra extraída quedaría para beneficio de los otorgantes
-La vara cúbica de mampostería se pagaría a 19 rs y 16 maravedises
-La vara cúbica de mampostería de ladrillo 25 reales
-El pie superficial castellano de sillería labrada a punta de escoda se pagaba a 6 reales. La mampostería desbastada con escoda se caracteriza por tener marcadas las aristas y los ángulos
-La vara superficial cuadrada de hormigón de 4 pulgadas de grueso para cubrir los declives de los parapetos a 2 reales
-La mezcla ordinaria para revocos a 1 real
-El pie cúbico de madera nueva de castaño o roble empleado en obras a esquina viva que excediere al grueso del virón a 5 reales
-El pie cúbico de pino a 4,5 reales
-El pie superficial de tablazón ordinario a un 1 real y 12 maravedíes
-El pie de tablazón de 3 a 4 pulgadas de grueso a 3 reales
-El quintal de hierro negro fraguado a 140 rs
-El quintal de hierro limado a 200 rs
-La libra de cobre a 6 reales
-La libra de bronce a 6,5 reales
-El quintal de plomo a 68 reales
-El pie cuadrado superficial de pintura a 1,5 real
-El pie cuadrado de calafateado con estopa y embreado a 2 reales
-La vara cuadrada de empedrado con piedra de pico a 5 reales y si fuese de guijarro o piedra pelada a 2 reales
-La vara cúbica de tapia de hormigón a 4 reales y 10 maravedíes
-La tapia ordinaria y sin revestimiento a 3,5
-La superficial de pavimento o solado de ladrillo grueso a 2 reales
-La de cobertizo rematado a ladrillo por tabla a 3 reales
-Blanqueo a dos manos a 4 maravedíes
-Cada virón de castaño puesto en obra a 16 de reales. El virón es un madero en rollo de castaño de seis varas y media de longitud con un diámetro de seis a siete pulgadas
-Cada Aguiero de los de la marca ordinaria a 8 reales. El aguiero es un rollo de madera de castaño de 4,60 m de largo
-Cada palo de San Juan a 4 reales

En la escritura también se estipulaba el pago de lo que habían construido hasta ese momento. Debemos recordar que el Rey había ordenado que las obras comenzasen el primero de mayo por lo que se les adeudaba el trabajo realizado desde esa fecha

Los otorgantes pusieron varios bienes como garantía. Benito José Barbosa pone como garantía tres casas sitas en las calles del Granado, Costanilla y Contreras. La última lindaba con la ermita de la Soledad y la casa de la calle Costanilla hacia esquina con la calle que bajaba a la calle de la Concepción. Por su parte Alonso Gómez hipotecó las casas en las que vivía en la calle de Hernando Becerra y dos viñas en el paraje del Mercadillo.

Según Fernando Valdés, en 1757 la Corona ordenó reconstruir el recinto de Badajoz con un perfil más alto que el existente hasta ese momento. No tenemos constancia de estas obras hasta 15 años más tarde y según proyecto de Pedro Ruiz de Olano.

Aunque nos venimos centrando en las obras de fortificación, no olvidamos ciertos trabajos en otras instalaciones militares sobre todo cuando tales trabajos o instalaciones son poco conocidos. Sirva como ejemplo el contrato para reformar el Cuartel de Palmas (31). El cuartel fue reformado en 1750 (informe de Antonio Gaver del 31 de octubre de 1750) y en 1757 volvió a reformarse. La obra fue adjudicada a Benito José Barbosa, Alonso Gómez y Juan Francisco Regidor que firmaron la correspondiente escritura de obligación el 9 de junio de 1757. En ella se comprometían a realizar las obras y reparos según estaba recogido en las condiciones que redactó el ingeniero jefe de la plaza (Fernando Méndez) y a entregar la obra acabada (excepto las bóvedas) en octubre.

En 1757 se acordó reparar la paredilla de San Cristóbal. Ya hemos hablado de esta obra en varias ocasiones. En efecto, en la sesión del 14 de abril 1757 se expuso que en esta zona se producían continuas desgracias de personas, bueyes y caballerías “…por no estar concluida la paredilla…”

Las obras fortificación progresaban lentamente y, además, las riadas venían a ponerlas a prueba periódicamente. Así, en 1758, el Guadiana llegó a penetrar en la ciudad por las puertas de Pajaritos y Pelambres. Ignoramos si la riada causó daños en las fortificaciones del frente del Guadiana que se venían reformando y mejorando desde 1752 (32). Debemos recordar que las murallas que bordeaban el Guadiana habían sido objeto de atención preferente en la década de los 50.

Por su parte, el Intendente Ramón Larrumbe realizó varias obras en el frente del Guadiana que, si bien no tienen relación directa con las fortificaciones, se ubicaron en su entorno inmediato. En la Continuación de la Historia de Solano se dice:

“…Hizo (el intendente Ramón Larrumbe) la paredilla de la Cuesta más larga hacia el Puente y hacia el molino para que las bestias y ganados bebiesen sin peligro de ahogarse como muchas veces había sucedido y a la bajada del Puente hacia la puerta de Pelambres, cegó la fuente que se había hecho junto a Guadiana más de veinte años antes, creyendo sería de agua dulce y que podía servir al pueblo de gran utilidad en los veranos pues discurrían vendrían los manantíos del río, que muchos años no se podía beber su agua en el verano, y sucedió muy al contrario por los manantíos principales venían de la ciudad muy salobres por lo que no se usaba de ella. Quítole toda la piedra de que se hizo la obra y asientos que hoy se ven para las gentes que allí concurren a refrescarse y divertirse estuviesen con comodidad.
Plantó el río arriba, hasta dar en el Castillo, de álamos y otros árboles y mimbres…” (33)

Aunque el autor de esta historia no fecha las obras, es probable que debamos fecharlas a partir de la riada de 1758.

La entrada de España en la Guerra de los Siete Años reactivó los trabajos en la plaza sobre todo en lo que se refiere a la construcción de cuarteles, almacenes de pertrechos de guerra, reparo de las zonas arruinadas, estacada, etc (34). Algunas obras, como el Proyecto de Reforma del Hospital Militar, son anteriores a la entrada de España en la guerra. El proyecto aparece desarrollado en una carta que Francisco Javier Solano dirigió al Marqués de Esquilache (27 de julio de 1761). En la misma carta se incluía una certificación del médico José Gabriel Méndez y Sepúlveda y un tanteo del coste de la reforma (A.G.S., Secretaría y Superintendencia de Hacienda, leg. 00688).

La Guerra de los Siete Años (1756-1763) volvió a traer la inestabilidad a Badajoz aunque el conflicto solo se manifestará en los últimos años en un enfrentamiento conocido como la Guerra Fantástica. El enfrentamiento se desencadenó a raíz de la negativa portuguesa a sumarse a la alianza francoespañola que luchaba contra Gran Bretaña. Las tropas españolas entraron en Portugal en mayo de 1762 por la frontera de Tras-os-Montes y cercaron y rindieron varias plazas portuguesas. No obstante, el 3 de noviembre de 1762 se firmó un tratado de paz en Fontainebleau. La guerra fue breve aunque hasta comienzos del año 1763 no se normalizó la situación con la devolución a Portugal de las plazas ocupadas por los españoles durante la guerra (Chaves, Almeida, la Colonia de Sacramento, etc).

Veamos brevemente este conflicto. Según el presbítero Leonardo Hernández Tolosa la primera manifestación de la guerra en Badajoz tuvo lugar en enero de 1762 cuando se publicó el bando de la guerra contra Inglaterra.

“…si vivas andaban en esta capital las disposiciones para esta guerra antes de ahora, mucho mas se han aumentado después de su publicación pues ya se hallaba puesta la vela toda la artillería con sus municiones al pie; toda la plaza quedan reparando por algunos parages de su muralla y brechas, toda la estacada está concluida y puesta en parage de poder servir, siempre que sea necesario, y finalmente todo puesto a la vela…” (35)

El 21 de abril Gregorio Muniain (Comandante General), Cosme de Vecar (Mariscal de Campo) y Carlos de Mani (ingeniero) inspeccionaron el castillo de Alburquerque y sus fortificaciones (36). También se dieron órdenes para abastecer al ejército. Estas órdenes provocaron diferencias y enfrentamientos. Así, Ramón Pérez Caminero nos da cuenta como el 16 de marzo de 1763 Juan Marín, vecino y ganadero de Arroyo del Puerco, presentó queja por haber sido fue apresado por orden de Juan Gregorio Muniain (Comandante General del Ejército) el día 27 de diciembre del año anterior cuando se negó a entregar una de sus reses para abastecer al ejército.

Con motivo de la guerra volvemos a constatar el diferente trato que se dispensaba a las fortificaciones a un lado y al otro de la Raya. Así, en Badajoz, prácticamente no se hicieron obras de entidad mientras que Portugal contrató a Guilherme de Schaumbourg-Lippe, conde Lippe, que comenzó una de las fortificaciones abaluartadas más impresionante de la Península (Fuerte Lippe o Fuerte da Graça, Elvas).

Las obras de fortificación ordenadas por la Corona terminaron consumiendo el pinar de la ciudad. En efecto, en la sesión el Ayuntamiento del 18 de marzo de 1762 se informó que como consecuencia del corte masivo de madera para las fortificaciones

“..se a destruido la mayor pte del pinar que servia para menesteres de los labradores de esta Ziud como para los molinos de ella…”

En la misma sesión se nombraron comisarios para proceder a su repoblación.

La entrada en guerra también implicó la mejora en los cuarteles. El 28 de abril de 1762 Gregorio Muniain solicitó ampliar el cuartel de los dragones y aumentar su capacidad hasta los 90 hombres. Para la ampliación solicitaba la casa inmediata al cuartel (para dormitorio) y el almacén de Buero (cuerpo de guardia). En principio no resulta fácil entender este acuerdo. En efecto, el Cuartel de Dragones se encontraba en el Cuartel del Mesón del Vino, en la actual calle de Concepción Arenal mientras que el almacén de Buero se encontraba en el otro extremo de la ciudad. En efecto, el almacén se encontraba en la actual Callejón del Parque (entre la plaza de Portugal y el Hotel Zurbarán). No era la primera vez que se recurría a esta instalación para alojar a los dragones pues en el plano anónimo de Badajoz del 1 de junio de 1739 se dice: “Quartel de á quinze a veintte cauallos en el cubertizo de el difunto Buros que se ha reparado nuevamte por no cauer en el del Vino”. Es posible entonces que se tratarse de la ampliación del cuartel de dragones inmediato al almacén de Buros. Por otro lado

Otras actuaciones fueron de menor entidad. Así, en la sesión municipal del 30 de agosto de 1762 el regidor Antonio de Andrade informó que el conde de la Roca le había comunicado que la garita de madera situada en el Campo de San Francisco en la que se “recogía” el guarda de la alameda era propiedad de la Corona y dadas las circunstancias la necesitaba para la muralla.

Las lluvias de 1762 resultaron catastróficas. El invierno que media entre los años 1762 y 1763 fue tan lluvioso que a finales del 1762 se suspendieron las operaciones contra los portugueses. En febrero de 1763 se hicieron rogativas para que cesasen las lluvias que a finales de 1762 habían arruinado la muralla de la Alcazaba situada al Oeste de la Torre de las Siete Ventanas. El proyecto para reparar la brecha abierta por las aguas es obra del ingeniero Pedro de Bordan e incluía:

-El cierre de la brecha con un nuevo y reforzado muro trazado en forma de ángulo entrante
-Un sólido muro de atajo que se extendía entre la Puerta de Carros y la Torre de las Siete Ventanas que tenía por objeto establecer una estructura que posibilitase la defensa frente a San Cristóbal si este caía en poder del enemigo
-Derribo de las ermitas del Rosario y Consolación pues quedaban adosadas al nuevo muro de atajo
-Ampliar la Puerta de los Carros prolongando paso con una bóveda que tendría 12 toesas de largo (23,40 m)

De estas propuestas la única que llegó a ejecutarse fue el cierre de la brecha con un muro conocido hoy como Brecha de las Aguas (38).

El 30 de marzo de 1763 se publicó en Badajoz el fin de las hostilidades con Portugal aunque los trabajos, que podemos calificar como de mantenimiento, prosiguieron. Así, el 6 de octubre de 1763 el Cabildo Municipal acordó pagar a Manuel del Castillo por los trabajos de desagüe que había realizado en las murallas. El acuerdo municipal no especifica las características del trabajo realizado aunque entendemos que se refiere a las infraestructuras de desagüe (39).

Los planos levantados por el ingeniero Martín de Gabriel nos permitirán seguir tanto el estado de las fortificaciones como el progreso realizado desde 1739(40).

pajaitos y pelambresPlano del Recinto puente y fuertes de Badajoz, Martín de Gabriel, 31 de diciembre de 1763, I.H.C.M., 3.092, 017-195.

A. Plano del 31 de diciembre de 1763. Representa el frente comprendido entre la Puerta de Pelambres y la Alcazaba y podemos visualizar elementos de gran interés:

-La Batería del Redondo con su rampa de acceso
-La Puerta que se abría en las traseras de la Actual Escuela Oficial de Idiomas. Aparece representada por primera vez en este plano aunque Leonardo Hernández de Tolosa asegura que las obras concluyeron a comienzos del mes de junio de 1765 (41). Como quiera que sea, el diseño general de la puerta es de Martín de Gabriel (rampa para posibilitar el tráfico rodado y puesto de guardia con soportales al final de la puerta). Las mejores imágenes de la puerta las podemos encontrar en las postales de los años 1932 y 1950 y en un apunte que nos ofrece Alberto González (42). La Puerta Nueva asumió las funciones que hasta entonces realizaban las puertas de Pajaritos y Pelambres de modo que una vez que la Puerta Nueva fue abierta al tránsito aquellas se cerraron y quedaron reducidas a simples desagües. Primero se cerró la Puerta de Pajaritos y el 16 de agosto se iniciaron las obras en Pelambres para transformarla en desagüe.
-La cortina colateral izquierda de la Puerta de Pajaritos ha perdido el quiebro que presentaba en 1739. El Nuevo trazado que muestra Martín de Gabriel pudiera corresponderse con el levantado en los años 1752 y 1753 por Benito José Barbosa y Alonso Gómez según proyecto de Diego de Bordick.

Martín de Gabriel nos ofrece en este plano una de las obras del conjunto amurallado de Badajoz que no resulta más escurridiza. Nos referimos a la torre que está adosada a la izquierda de la Puerta de Pajaritos. La torre no aparece en los planos de Badajoz de finales del siglo XVII y principios del siglo XVIII (salvo Pennier). Las mejores representaciones de la torre las encontramos en la vista del perímetro amurallado de Badajoz que levantó Juan de Subreville en junio de 1738 y en un plano de Bordick, fechado hacia 1725. En este último plano apreciamos que las esquinas de la torre han sido reforzadas con contrafuertes posiblemente para soportar los empujes de la cúpula del cuerpo superior que se habilitó como capilla de la Virgen del Pajarito.

Además de reflejar las obras existentes, Martín Gabriel muestra un proyecto para levantar una nueva cortina en el tramo comprendido entre la Puerta de Pajaritos y la Alcazaba. Para esas nuevas obras plantea una escarpa de escasa altura pero con terraplén, banqueta y parapeto simple. Las obras proyectadas por Martín Gabriel para este sector las veremos recogidas y ejecutadas en el plano de Pedro Ruiz de Olano (12 de marzo de 1772).

Como quiera que sea, en la zona de Pajaritos se realizaron, por estas fechas, ciertas obras que no podemos ni cuantificar ni situar exactamente. En efecto, en el Cabildo Municipal del 29 de agosto de 1764 se apunta que se habían realizado obras en la zona de las pedreras de San Cristóbal y “en la partte de la puertta de pajaritto”. Los ripios procedentes de ambas obras se habían arrojado a la orilla del Guadiana. En la zona de Pajaritos se especifica que habían arrojado “la tierra de las murallas antiguas que se an arruinado”. El Ayuntamiento estimaba que las crecidas del Guadiana terminarían arrastrando estos ripios y causando problemas en los molinos de la Aceña(43).

9 de sep de 1763Plano del Recinto puente y fuertes de Badajoz, Martín de Gabriel, 9 de septiembre de 1763, I.H.C.M., B-8-47, nº 3.092, 017-194.

B. Plano del 9 de septiembre de 1764. Muestra los frentes abaluartados comprendidos entre los baluartes de Santiago y San Vicente

-Baluarte de Santiago. Observamos con todo detalle las obras ejecutadas en este baluarte en 1740 tanto en planta como en sección (flanco curvo, orejón y cara derecha). La sección está cortada por la cara derecha, es decir, la que se había construido de nuevo. En dicha sección poder ver que las obras estaban prácticamente concluidas.
-Baluarte de San José. Nos sorprende que sólo muestre una rampa de acceso al adarve cuando el plano anónimo de 1739 mostraba dos (una en cada ángulo flanqueante). La perplejidad es mayor si tenemos presente que en el plano que levantó Martín Gabriel tan sólo dos meses más tarde volverá a mostrar ambas rampas.
-Cortina comprendida entre baluartes de San José y San Vicente. En este caso nos muestra también una sección de la misma. Si comparamos dicha sección con la que nos ofrecían Subreville y Amici (21 de diciembre de 1736) observamos que el terraplén es mucho más ancho y alto. En función de la sección de Martín Gabriel podemos decir que el terraplén estaba prácticamente concluido pues solo faltaba nivelar su coronamiento hasta enrasarlo con el adarve pues tanto la banqueta como el parapeto aparecen conformados a prueba. Así mismo resulta muy ilustrativo comparar las secciones de la cortina y la cara derecha del Baluarte de Santiago. La comparación entre ambas secciones nos sirve para constatar la escasa altura y debilidad de las viejas escarpas y la necesidad de reforzarlas y recrecerlas.
-Baluarte de San Vicente. En el terraplén adosado al ángulo flanqueante izquierdo encontramos novedades. En efecto, el plano anónimo de Badajoz no mostraba rampas en este punto y sin embargo Martín Gabriel muestra dos rampas enfrentadas y convergentes. Esta solución no perdurará pues el plano de 10 de noviembre de 1764 podremos apreciar que se había vuelto a montar una sola rampa de acceso.

Cuartel.Alcazaba.1764Plano de una porción del Recinto de la Plaza de Badajoz para demarcar el terreno que ocupa los proyectos del Arsenal, Cuartel de Infantería y el de Sto Domingo que se aplica a Caballería, Martín de Gabriel, 10 de noviembre de 1764, A.G.S., MPD, 14, 058
C. Plano del 10 de noviembre de 1764. Muestra los frentes abaluartados comprendidos entre los baluartes de Santiago y la cortina colateral derecha del Baluarte de San Vicente. Resultan sorprendentes las diferencias entre este plano y el anterior cuando entre ambos solo han pasado dos meses. Veamos esas diferencias

-Baluarte de Santiago. Martín Gabriel representa una rampa en el ángulo flanqueante derecho del baluarte lo que vendría a significar que dicha rampa se construyó entre los meses de septiembre y noviembre de 1764 y completaría las obras de la mitad derecha del baluarte ejecutadas en 1740. Más sorprendente, al menos en principio, resulta el número de cañoneras del flanco derecho. En efecto, en el plano de septiembre marcaba 5 cañoneras en dicho flanco y ahora, noviembre del mismo año, señala 4. En principio podríamos pensar que una de ellas se había tapiado en esos dos meses pero también es posible que sea un error pues en el plano que levantó el propio Martín Gabriel en enero de 1765 volvemos a contar 5 cañoneras.
Martín Gabriel muestra una pequeña construcción en el interior del baluarte que identifica como cuerpo de guardia. En el plano de septiembre dicha construcción no aparecía aunque pensamos que fue una omisión del ingeniero pues aparecía en planos anteriores y aparecerá en otros posteriores, es más, aunque no podemos fechar con precisión cuando fue construida intuimos que debió hacerse entre los meses de noviembre de 1735 y junio de 1739. Sobre su uso debemos señalar que en el informe de Antonio Samper del año 1800 asegura que es el Parque de la fortificación. Durante la Guerra de la Independencia se destinó a Laboratorio de Mixtos y también parque o almacén de Artillería.
-Baluarte de San José. En este caso tampoco coinciden el número de cañoneras de la cara y flanco izquierdo del baluarte que aparecen en los planos de septiembre y noviembre pero, sin duda, lo más interesante es que Martín Gabriel vuelve a mostrarnos sendas rampas en los ángulos flanqueantes.
-Baluarte de San Vicente. En este baluarte encontramos varias novedades Podemos ver, por primera vez, la poterna que se abría en el flanco derecho del Baluarte de San Vicente. Esta poterna aparece identificada como “poterna provisional para salir al fosso” Por otro lado pensamos que la poterna situada junto al ángulo flanqueante izquierdo se había clausurado o al menos se tenía la intención de reducirla a un simple un caño de desagüe pues Martín de Gabriel señala, refiriéndose a ella, lo siguiente:

“Puerta antigua y condenada de Sn Vizente por cuio conducto salen las aguas al foso”

En el ángulo flanqueante izquierdo del baluarte identificamos otro cambio muy significativo pues las dos rampas que mostraba el plano de septiembre han sido sustituidas por una única rampa paralela a la cortina.

En el Baluarte de San Vicente se encontraban dos edificios adosados (de planta rectangular uno y cuadrado el otro) destinados a cuerpo de guardia y repuesto de pólvora que el plano de septiembre no mostraba. Pensamos que fue una omisión del ingeniero ya que dicha construcción está perfectamente documentada tanto en planos anteriores como posteriores.

-Cortina de la Puerta de Palmas. Nos muestra la nueva cortina colateral derecha del Baluarte de San Vicente, es decir, la construida en 1754 por Benito José Barbosa y Alonso Gómez según diseño de Diego de Bordick. Es más, si tenemos presente que Martín Gabriel se refiere a ella como cortina que ba al medio Valuarte de las Palmas deberíamos concluir que en esa fecha (1764) también estaba construido el semibaluarte de Palmas o lo que es lo mismo se había completado el recinto abaluartado comprendido entre las puertas del Alpéndiz y Palmas(44).

La construcción del semibaluarte de Palmas debió afectar al cuerpo de guardia de la Puerta de Palmas pues dicho edificio estaba adosado a la muralla medieval que se extendía a la izquierda de la puerta. En este sentido hemos de avanzar que en plano de Pedro Ruiz de Olano (12 de marzo de 1772) el cuerpo de guardia de la puerta aparece adosado a la muralla pero a la derecha de la puerta.

En este plano también aparecen distintos cuarteles (Cuartel de Palmas, que se pretendía destinar a Arsenal de Artillería, nuevo cuartel de infantería en el Olivar de Santo Domingo y Cuartel de Santo Domingo con un proyecto de ampliación del mismo)

Plano del almacén de artillería sito en el castillo de Badajoz con la adición que se propone de un cuerpo de edificios para custodiar junto con el almacén de la plaza llamado de St. Domingo, Martín de gabarse, 1764, MPD, 23, 029

D. Cuarteles. En 1764 se presentaron varios proyectos para reformar y construir cuarteles e instalaciones militares. La iniciativa partió de Gregorio Muniaín pues la falta de este tipo de instalaciones resultaba muy perjudicial para la tropa. Como quiera que sea, nos limitaremos a dar cuenta de ellos pues ya hemos dicho que nos es nuestro propósito extendernos en este tipo de instalaciones (45).

-Proyecto para ampliar el almacén de artillería de la Alcazaba obra de Martín Gabriel con intervención de José de Soto Aguilar (15 de mayo de 1764). Este inmueble incluía el actual Museo Arqueológico, ermita de San Pedro, parte del palacio de los Zapata y la muralla correspondiente de la Alcazaba que se extendía frente a dichos inmuebles.
-Reforma del Cuartel de Caballería de Santo Domingo (4 de noviembre de1764). Se trataba de una ampliación del cuartel que ocuparía la actual calle de Fernández de Puente y una parte de la manzana contigua que se extiende hacia la calle de Menacho.
-Proyecto para transformar el Cuartel de Infantería de Palmas en Arsenal de Artillería (4 de noviembre de 1764). Ocuparía la actual manzana del Hotel Zurbarán, el Callejón del Parque y la manzana siguiente hasta la Plaza de Portugal.
-Proyecto para construir un cuartel de infantería en Santo Domingo (4 de noviembre de 1764). Para construir este cuartel la Corona había comprado el Olivar del Convento de Santo Domingo.

A modo de resumen podemos concluir con lo que se recoge en un escrito municipal del 24 abril de 1766

“…el (cuartel) inmediato a Santo Domingo, que hace pocos años lo recompuso la rl Hazienda a ntra vista se le quito por los Yngenieros de excudo de Armas de este Ayuntamiento que testificaua ser obra suia y en las que se gasto sobre treinta mill Ducos el de las Palmas igualmte se costeo a ntras expensas: en el de cpo de San Franco llamado del Cerco hace pocos años se gastaron cerca de seis mill rs para servicio de las Milicias cuio caso no llego y oy se halla desocupado: el que ussa la caballeria no solo es propio de este Ayuntamiento sino es qe sirviendose la Plaza de el jamas por Razon de alquiler se nos ha pagado nada siendo constante esta satisfaciendo la rl Hazda de varias Casas particulares pa Almacenes, Cuerpos de Guardia y otros destinos: el Almacen de la Polbora que esta en el Zerro del Viento se costeo igualmente por este Ayuntamiento…” (46)

E. Planos del 2 de enero de 1765.

E.1.Representa los baluartes de Santiago y San Juan junto con la cortina intermedia. En este nuevo documento podemos ver que las obras de la mitad derecha del Baluarte de Santiago estaban casi completas pues sólo faltaban las explanadas. El resto de los elementos del baluarte, salvo las troneras, se mantienen en el mismo estado que nos mostraba el plano de noviembre del año anterior. Por último, hemos de señalar que en este plano Martín Gabriel muestra un proyecto para construir un nuevo orejón y flanco curvo en la mitad izquierda del baluarte, es decir, completar un baluarte con dos orejones y dos flancos curvos tal y como había diseñado Ignacio Sala (1739) (47).

PardalerasPlano del Recinto puente y fuertes de Badajoz, Martín de Gabriel, 2 de enero de 1765, I.H.C.M., Plano del Recinto puente y fuertes de Badajoz, Martín de Gabriel, 9 de septiembre de 1763, I.H.C.M., B-8-47, nº 3.092, 017-192

Cabeza del puentePlano del Recinto puente y fuertes de Badajoz, Martín de Gabriel, 2 de enero de 1765, I.H.C.M., Plano del Recinto puente y fuertes de Badajoz, Martín de Gabriel, 9 de septiembre de 1763, I.H.C.M., B-8-47, nº 3.092, 017-188.

E.2. Fuertes de Pardaleras y la Cabeza del Puente. Podemos visualizar su estado las modificaciones y mejoras que propone.

E.2.1.Fuerte de Pardaleras. No encontramos grandes novedades ni en sus defensas ni en sus construcciones interiores (cuerpo de guardia y torre habilitada como quarto para el cabo). Veamos algunos de los elementos del fuerte:

-El baluarte. Estaba concluido a falta de algunas pequeñas reparaciones. El foso, contraescarpa y camino cubierto situados delante de dicho baluarte estaban en perfectas condiciones y tan solo necesitaban pequeñas reparaciones. Como novedad más reseñable hemos de señalar los dos traveses que desenfilan el camino cubierto que se extiende frente al ángulo saliente del baluarte.
-Semibaluartes y cortinas. Debían revestirse y perfeccionar sus parapetos. Para ilustrar tanto su estado como las reparaciones necesarias en los semibaluarte y cortinas nos ofrece una sección cortada por la cortina izquierda del fuerte. En ella apreciamos su escasa altura de modo que Martín Gabriel propone recrecerla y conformar un parapeto a prueba y banqueta. El foso correspondiente a estos elementos estaba excavado pero la contraescarpa no estaba revestida por lo que propone construir dicha contraescarpa y reparar el parapeto del camino cubierto.
-Cerrar la gola del fuerte con un muro aspillerado que en planta sigue un trazado a modo de hornabeque. Dicho muro tendría 10 pies de alto por 2 de ancho y una banqueta adosada a su cara interna.
-Levantar una nueva comunicación entre el fuerte y el camino cubierto de la ciudad aunque sólo se levantó la parte más cercana a la gola del fuerte.
E.2.2.Fuerte de la Cabeza del Puente. Al igual que en el caso anterior, nos muestra el estado del fuerte y las obras propuestas
-Ampliar el cuerpo de guardia añadiendo una nueva planta al edificio existente
-El terraplén de la cortina del frente de ataque debía elevarse y en la misma media debía elevarse el parapeto de la cortina
-El foso estaba excavado pero sólo se había revestido la contraescarpa correspondiente a los traveses del camino cubierto (48).

F. Puente de Badajoz.

El plano y alzado del Puente de Palmas no está fechado ni firmado pero todo parece indicar que es obra de Martín Gabriel. Podemos apreciar detalles muy interesantes como las puertas/rastrillos que cerraban el acceso al puente desde la Puerta de Palmas y la Cabeza del Puente, el templete central del puente, la lápida que recordaba la riada del 6 de enero de 1758, etc.

Para el año 1766 contamos con algunas noticias. Sabemos que la Puerta de Mérida estaba en uso pues en un documento fechado el 5 de agosto de 1766 da cuenta de la detención de un individuo cuando intentaba introducir en la ciudad por la Puerta de Mérida un saco de azúcar sin pagar los correspondientes impuestos (49).

Además de Martín Gabriel, cuya presencia en nuestra ciudad está plenamente atestiguada, es posible que también trabajase en Badajoz el capitán de ingenieros Francisco Xabier Taramas pues en 1769 Leonardo Hernández Tolosa compró a la viuda del citado capitán una viña y olivar sita en Valdepasillas (50).

El 27 de junio de 1766 volvió a presentarse un proyecto para construir un cuartel de infantería en el Olivar de Santo Domingo (A.G.S., Secretaría de Guerra, Legajo 3670). Como ya hemos dicho, en 1764 se había presentado un proyecto para construir este mismo cuartel.

A comienzos de 1767 se aprobaron las Ordenanzas de Badajoz (28 de enero de 1767) en las que se regulaban varias cuestiones vinculadas con las murallas o su entorno inmediato. Así, en el título 12 se dice

“…Corralero de Concejo, que tendra habitación, con Corral capaz y desembarazado, en las cercanias de las Puertas de Pilar, ò Palmas, con su puerta, y llave mirando à la Muralla, en que se encierren, y custodien los Ganados, y caballerías que se aprehendieren haciendo daño, las que no se entregaràn à sus dueños…”

El Título 24 de las ordenanzas se refiere a la limpieza de la Ciudad. El capítulo V de dicho Título establece

“…Los sitios donde deben sacar el estiércol, escombros, y materiales (los vecinos) son los siguientes: El Valuarte de San Pedro, entre la Puerta de Mérida, y la de la Trinidad: El Valuarte de Santa María, donde vulgarmente se dice Charco Jamaco: El Valuarte de San Roque, que está más inmediato à Puerta Pilar: El Valuarte de las Palmas, y el Monturio de Yelves, desde el sitio donde esta fijada una piedra por señal…”

Se precisa que los baluartes podrán utilizarse para este fin en tanto

“…se hallen en la debida disposición; en cuyo caso, no pudiendo recibir en si más escombros, ò materiales, se señalarán por el Ayuntamiento otros sitios à que puedan extraerse; lo qual se observará, en caso de que no resulte algún perjuicio à las Reales fortificaciones de la Plaza; y en este caso, à defecto de los sitios que se señalan, se deputarán en su lugar otros de las Puerta afuera. À distancia de un tiro de bala de las Fortificaciones…”

Por su parte en el capítulo VII se especifica

“…Prohibimos, que en el Glacis de esta Plaza, à distancia de sesenta varas desde la cresta del camino cubierto, no se arroje estiércol, escombros, inmundicias, ò materiales, por al fealdad, y por el perjuicio que de ello podrá resultar à la fortificación, bajo pena de doce reales, que se exigirán a quien contraviniesse, haciendose à su costa trasladar à mayor distancia los escombros, estiércol, materiales que faltando à esta prevención, se huviesen arrojado en tale sitios…”

Por último, en el capítulo XI se expone

“…Del mismo modo prohibimos, que à distancia de un quarto de legua de los Muros, puedan andar piaras de Cerdos en poco, ò en mucho número, ò hacerse zaurdas, y criaderos (…) declarando no ser comprehendidos en la prohibición de este capítulo los Cerdos carnosos que podrán sin pena, acercarse à esta Ciuda, y sin tocar en las obras exteriores, por impedir el daño, que podrian ocasionar à la fortificación…”

El otoño del año 1766 fue muy lluvioso. Las lluvias se calmaron a mediados de noviembre pero en diciembre volvieron a arreciar y el día 5 de ese mes

“…Llegó Rivillas a ponerse en positura que, entrando por la puerta de Trinidad llegó hasta los últimos umbrales de la iglesia (de la Trinidad) derrotando y cayendo a plomo todo el lienzo de muralla del juego de pelota; los tres puentes inmediatos a San Roque, todos cubiertos en conformidad que no se había visto jamás Rivillas de tal suerte los dos molinos llamados uno la tarasca, no se veia sino la chimenea…” (51)

El día 6 de de diciembre

“…cayó todo el baluarte de la puerta de la Trinidad y la más de la muralla moderna está amenazando ruina y se irá poco a poco cayendo (…) por las rejas de puertas que eran de Pelambres y Pajarito llegaba el agua por aquella hasta la octava casa y por esta bien en lo intenso de calle Alta y Morales, yéndose (el agua) por detrás del Hospicio toda a juntar que parecia el diluvio por todas partes; la gente toda admirada sin poder salir de la ciudad pues no tenia salida alguna más que la Puerta del Pilar que llamábamos Puerta de tierra.” (52)

Es decir, las lluvias arruinaron el lienzo de muralla del juego de pelota (desconocemos su ubicación exacta) y el Baluarte de la Trinidad, además, habían dejado maltrechas otras zonas del recinto abaluartado. Suponemos que la riada afectaría de manera muy especial a las obras de tierra de la zona de la Trinidad (tenaza, contraguardia, revellín, glacis, etc). Los trabajos de reconstrucción no se demoraron y el 9 de octubre de 1767 el ingeniero Pedro de Bordan presentó un proyecto para reedificar el Baluarte de la Trinidad.

NOTAS

1. CRUZ VILLALÓN, M.: Badajoz ciudad amurallada, op. cit., pp. 56-57; TEIJEIRO FUENTES, J.; MELÉNDEZ TEODORO, A.: La fortificación abaluartada de Badajoz en los siglos XVII y XVIII, Autoedición, Tajo-Guadiana, Badajoz, 2000, pp. 214-219,225-227.
2.Descripcion de las Plazas y Castills qe cubrn la frontera de esta provin con Portugal sus ventajas y defecto, con las mejoras permanentes de qe son sucestibles en su actual estado y las provisionals qe exigen como indispensables para hacer la defensa de qe son capaces según su consistencia calculando prudencialte su importe, Antonio Samper, 1800, I.H.C.M., Colección General de Documentos, 5-5-7-3, fol. 6v-7.
3.A.H.M., Badajoz, L.A. 27 de septiembre de 1746, fol. 122v-123.
4.LOZANO TEJADA, M.: Badajoz y sus murallas, Excmo. Ayuntamiento de Badajoz, Grafisur, Los Santos de Maimona, 1983, pp.109-110.
5.A.G.S., Secretaría de Guerra, leg. 216.
6.A.H.M., Badajoz, L.A., 30 de abril de 1750, fol. 67v.
7.Descripcion de las fortificaciones de Estremadura: reflexiones sobre el numº necesariode aquellas pª aseguar la frontera; y una suscinta descripción de la provª de Alentejo, Antonio Gaver, 31 de octubre de 1750, I.H.C.M., Colección General de Documentos, 5-5-5-19, fol. 27.
8.Descripcion de las fortificaciones de Estremadura: reflexiones sobre el numº necesariode aquellas pª aseguar la frontera; y una suscinta descripción de la provª de Alentejo, Antonio Gaver, 31 de octubre de 1750, I.H.C.M., Colección General de Documentos, 5-5-5-19.
Como complemento al informe puede consultarse un plano del mismo autor y fechado en 1751 que representa los alrededores de Badajoz e incluye el deslinde de algunas dehesas, la red viaria, la situación de atalayas y vados, etc (TEIJEIRO FUENTES, J.; MELÉNDEZ TEODORO, A.: La fortificación abaluartada de Badajoz en los siglos XVII y XVIII, op. cit., pp. 92-93).
9.Descripcion de las fortificaciones de Estremadura: reflexiones sobre el numº necesario de aquellas pª asegurar la frontera; y una suscinta descripción de la provª de Alentejo, op. cit., fol. 24
10.Descripcion de las fortificaciones de Estremadura: reflexiones sobre el numº necesario de aquellas pª asegurar la frontera; y una suscinta descripción de la provª de Alentejo, op. cit., fol. 25.
11.Descripcion de las fortificaciones de Estremadura: reflexiones sobre el numº necesario de aquellas pª asegurar la frontera; y una suscinta descripción de la provª de Alentejo, op. cit., fol. 25.
12.Descripcion de las fortificaciones de Estremadura: reflexiones sobre el numº necesario de aquellas pª asegurar la frontera; y una suscinta descripción de la provª de Alentejo, op. cit., fol. 27.
13.Descripcion de las fortificaciones de Estremadura: reflexiones sobre el numº necesario de aquellas pª asegurar la frontera; y una suscinta descripción de la provª de Alentejo, op. cit., fol. 81-81v.
14.A.H.P., Badajoz, Prot. 561, fol. 53.
15.A.H.P., Badajoz, Prot. 561, fol. 54.
16.LOZANO TEJADA, M.: Badajoz y sus murallas, Excmo. Ayuntamiento de Badajoz, Grafisur, Los Santos de Maimona, 1983, pág. 112.
17.El pliego de condiciones especificaba que debían demolerse tanto los tramos que amenazaban ruina como los de tapia. Tras la demolición se procedería a la reconstrucción. En el caso que las tapias, debería verificarse la solidez de los cimientos y si no eran sólidos debían demolerse también.
Las tierras procedentes del derribo de las tapias que no se utilizasen en la nueva obra (parapetos y terraplenes) deberían extenderse a 7 u 8 varas de la nueva muralla.
Los cimientos que fuese preciso construir

“…habran de buscar el firme para hacerse del ancho que pidiese el terreno lo qual de ordinario seran de quatro pies y medio…”

A.H.P., Badajoz, Prot. 561, fol. 54.

Los cimientos construidos con buena mampostería de piedra gruesa bien sentada, golpeada y ligada para llenar las juntas de mortero. El ripio que se utilizase también estaría calzado a martillo. El muro se levantaría a plomo y nivel y seguidas sus yladas según arte
Sobre los cimientos se levantaría la muralla que estaría revestida de piedra por la parte exterior y levantada a plomo. Dicha muralla tendría de 4 pies de ancho y 15 pies de altura sobre el cimiento.
Bordick no especifica como se levantaria el muro y describe dos posibles formas
-El primer sistema contemplaba construir la cara exterior con mampostería y tapias. La mampostería en forma de dientes de sierra, estaría ligada con las tapias de hormigón de la misma figura por hiladas de piedra de un pie y medio cuadrado. En la cara interior se dispondrían tongadas de tierra sobre el hormigón en que quedaría encajonada
-En el segundo sistema la cara exterior se levantaría con hiladas de piedra de tres pies de altura dejando en cada una un pie de retreta interior en forma de escalones hasta rematar en un pie o media vara de revestimiento de mampostería. En el interior se construirían tapias de tierra revestidas de hormigón a medida que se fuese levantando la mampostería de la cara exterior
Sobre la muralla se levantaría el parapeto de tres pulgadas de grueso y cuatro pies y medio de alto con su correspondiente declive. El parapeto sería de tapias de tierra encajonadas y revestidas por todas partes con una costra de hormigón de cinco pulgadas de grueso
Puerta de Pelambres. Las obras en este punto contemplaban reedificar el arco de ladrillo de la puerta y sus pies derechos, recalzar la muralla y revocar los huecos de la vieja mampostería en el interior y el exterior. Por lo que se refiere al cuerpo de guardia se modificaba a lo alto, ancho y largo. Los muros del cuerpo de guardia se construirían con tapias ordinarias de tierra y rafas de mampostería en las esquinas. El tejado se construiría con ladrillo por tabla con su correspondiente maderamen. Los trabajos en el cuerpo de guardia incluían empedrar, encalar, abrir una ventana y puerta, construir una chimenea y los correspondientes entarimados para el descanso de la tropa
Puerta de Pajaritos. Como en el caso anterior, se proponía reparar sus pies derechos, paredes y empedrar la calzada de entrada. En el cuerpo de guardia se construiría una chimenea y un poyo para las armas
Puerta de Mérida. En este punto el pliego de condiciones solo dice

“…En la Puerta de Merida haran lo propio (los asentistas) en el quarto del ofizl…”

A.H.P., Badajoz, Prot. 561, fol 55
Es decir, solo se contemplaban obras en el cuerpo de guardia del oficial y dichas obras serían del mismo tipo de las enumeradas en el cuerpo de guardia de la Puerta de Pajaritos

Caño de la Loba. Bordick tampoco especifica las obras y se limita a señalar

“…En el Caño de la Loba se arreglaran a la formacion de este reparo según previniese el Yngro…”

A.H.P., Badajoz, Prot. 561, fol. 55.
Puerta de la Trinidad. Debía repararse el empedrado de la calzada de la puerta y en el cuerpo de guardia el entarimado, puertas y ventanas.
Puerta del Pilar. Las reparaciones afectaban tanto al cuerpo de guardia del oficial como al de los soldados. En este caso Bordick resalta que debía preservarse este último de las aguas procedentes del terraplén contiguo. Como en otros cuerpos de guardia, debían repararse puertas, ventanas, chimeneas y entarimados
Baluarte de San Vicente. Los trabajos se centraban en desviar las aguas que se estancaban en el interior del baluarte e inundaban el cuerpo de guardia. Asimismo se debían reparar puertas, ventanas, entarimados y tejado del citado cuerpo de guardia
Puerta de Palmas. El tejado del cuerpo de guardia del oficial debía levantarse y recomponer la chimenea. En el cuerpo de guardia de los soldados también debían ejecutarse reparaciones (puertas, ventanas, entarimados, etc).
Pardaleras. Reparar el cuarto del oficial y colocar una puerta nueva en el cuerpo de guardia de los soldados.
Polvorín del Cerro del Viento. Levantar y rehacer el tejado del cuerpo de guardia y recomponer el muro que cierra el polvorín.
18.A.H.P., Badajoz, Prot. 561, fol. 56v.
19.A.H.P., Badajoz, Prot. 561, ff. 58-59
20.A.H.P., Badajoz, Prot. 561, fol. 55v
21.A.H.P., Badajoz, Prot. 561, ff. 47-52
22.AGUILAR PIÑAL, F.: Badajoz 1752 según las Respuestas Generales del Catastro de Ensenada, Alcazaba al Viento nº 66, Centro de Gestión Catastral y Tributaria, TABAPRESS SA, Fareso SA, Madrid, pág. 76.
23.AGUILAR PIÑAL, F.: Badajoz 1752 según las Respuestas Generales del Catastro de Ensenada, op. cit., pág. 108.
24.A.H.P., Badajoz, Prot. 561, fol. 101-102.
25.A.H.P., Badajoz, Prot. 561, fol. 103-107v.
26.A.H.P., Badajoz, Prot. 561, fol. 92v.
27.A.H.P., Badajoz, Prot. 562, fol. 95.
28.A.H.P., Badajoz, Prot. 562, fol. 80.
29.A.H.P., Badajoz, Prot. 562, fol. 80.
30.A.H.P., Badajoz, Prot. 562, fol. 81-81v. La postura está fechada el día 2 de mayo pero todo indica que fue realizada el primer día de los pregones, es decir, el día 7.
31.A.H.P., Badajoz, Prot. 563.
32.GONZÁLEZ GONZÁLEZ, A.: Badajoz cara al Guadiana. Puerta de Palmas y el Puente Viejo (1460-1994), Caja Rural de Extremadura, Badajoz, 1995, pág. 157.
33.Historia eclesiástica de la ciudad y obispado de Badajoz continuación de la escrita por D. Juan Solano de Figueroa, Publicaciones de la Caja Rural de Badajoz, Tipografía Viuda de Antonio Arqueros, Badajoz, 1945, Vol. II, pág.243.
34.CRUZ VILLALÓN, M.(Coord): Ciudades y núcleos fortificados de la frontera hispano-lusa, op. cit., pág. 114.
35.SOLÍS RODRIGUEZ, C.: Badajoz en el siglo XVIII. Libro de noticias de Don Leonardo Hernández Tolosa, Real Academia de Extremadura de las Letras y las Artes, Trujillo, 1992, pág. 29.
36.SOLÍS RODRIGUEZ, C.: Badajoz en el siglo XVIII. Libro de noticias de Don Leonardo Hernández Tolosa, op. cit., pág. 32.
37.SOLÍS RODRIGUEZ, C.: Badajoz en el siglo XVIII. Libro de noticias de Don Leonardo Hernández Tolosa, op. cit., pp. 50-52.
38.TEIJEIRO FUENTES, J.; MELÉNDEZ TEODORO, A.: La fortificación abaluartada de Badajoz en los siglos XVII y XVIII, op. cit., pp. 234-237.
José de Gabriel asegura que el cierre de la Brecha de las Aguas se realizó en 1767. En principio no deberíamos descartar esa fecha. En efecto, conocemos dos planos en los que se da cuenta de la tramitación del proyecto. Uno de ellos fue publicado por Matías Lozano y Fernando Castón y aparece claramente el año 1763. El proyecto parece desarrollado en otro plano inédito (Plano de una porción del castillo de la Plaza de Badajoz que mira hacia el río Guadiana, I.H.C.M., plano nº 17951, 17-b-2-21) cuyo original no hemos podido consultar y aparece catalogado como del año 1769. Entendemos que esa fecha no es correcta y pudiera fecharse en 1767 aunque sin ver el original no nos atrevemos a dar una fecha definitiva. Como quiera que sea, en la tramitación del proyecto intervinieron Juan Gregorio Muniain y Juan Muñoz Cermeño. Este último fue nombrado Comandante General del Cuerpo e Inspector General de Fortificaciones el 2 de julio de 1766. Al año siguiente, se le concedió el mando del cuerpo (que tenía su sede en Barcelona). En 1763, Juan Muñoz Cermeño se encontraba en Orán como Comandante General de la Plaza y era su hijo, Pedro Martín Paredes Cermeño, el que estaba en Extremadura hasta que por orden de 9 de agosto de 1764 fue destinado a Barcelona.
CARRILLO DE ALBORNOZ, J.: “Los ingenieros militares Juan y Pedro Martín Cermeño” La Ilustración en Cataluña: La obra de los ingenieros Militares, Ministerio de Defensa, Centro Geográfico del Ejército, Madrid, 2010, pp. 178 y 186.
39.A.H.M., Badajoz, L.A., 6 de octubre de 1763, fol. 113-113v
40.Planos del recinto puente y fuertes de Badajoz, Martín de Gabriel, 31 de diciembre de 1763, I.H.C.M., 3092/017-188.
41.SOLÍS RODRIGUEZ, C.: Badajoz en el siglo XVIII. Libro de noticias de Don Leonardo Hernández Tolosa, Real Academia de Extremadura de las Letras y las Artes, Trujillo, 1992, pág. 68.
42.GARCÍA RAMOS, F. J.: La tarjeta postal en Badajoz (1932-1962), Circón Editores, Cáceres, 2003, pp. 72 y 73; GONZÁLEZ GONZÁLEZ, A.: Badajoz cara al Guadiana, Caja Rural de Extremadura, Badajoz, 1995, pág. 97.
43.A.H.M., Badajoz, L.A., 29 de agosto de 1764, fs. 115v-116
44.Plano de 10 de noviembre de 1764 está incluido en una carta de Juan Gregorio Muniain al marqués de Esquilache M.P. y D XIV-58. A.G.S. G.M., Leg. 3670.
45.Proyecto para ampliar el almacén de artillería de la Alcazaba obra de Martín de Gabriel con intervención de José de Soto Aguilar, 15 de mayo de 1764 (A.G.S., Secretaría de Guerra, Legajos 03670); Reforma del cuartel de caballería de Santo Domingo del 4 de noviembre de1764 (A.G.S., Secretaría de Guerra, legajos 03670; CRUZ VILLALÓN, M.: Badajoz, ciudad amurallada, op. cit., pp.78-79); Proyecto para hacer un arsenal de artillería en el Cuartel de infantería de Palmas del 4 de noviembre de 1764 (A.G.S., Secretaría de Guerra, Legajos 03670; CRUZ VILLALÓN, M.: Badajoz, ciudad amurallada, op. cit., pp. 82-83).Proyecto de un cuartel de infantería en el olivar de Santo Domingo del 4 de noviembre de 1764 (A.G.S., Secretaría de Guerra, Legajos 03670).
46.A.H.M., Badajoz, L.A., 24 de abril de 1766, fol. 48
47.Planos del recinto puente y fuertes de Badajoz, Martín de Gabriel, 9 de septiembre de 1764, I.H.C.M., 3092/017-194.
Planos del recinto puente y fuertes de Badajoz, Martín de Gabriel, 2 de enero de 1765, I.H.C.M., 3092/017-193.
TEIJEIRO FUENTES, J.; MELÉNDEZ TEODORO, A.: La fortificación abaluartada de Badajoz en los siglos XVII y XVIII, op. cit., pp. 238-239.
48.Planos del recinto puente y fuertes de Badajoz, Martín de Gabriel, 2 de enero de 1765, I.H.C.M., 3092/017-192 (Fuerte de Pardaleras).
Planos del recinto puente y fuertes de Badajoz, Martín de Gabriel, 2 de enero de 1765, I.H.C.M., 3092/017-188 (Fuerte de la Cabeza del Puente).
CRUZ VILLALÓN, M.: Badajoz ciudad amurallada, op. cit., pp. 58-61.
49.A.H.P., Badajoz. Prot. 565, fol. 33.
50.SOLÍS RODRIGUEZ, C.: Badajoz en el siglo XVIII. Libro de noticias de Don Leonardo Hernández Tolosa, Real Academia de Extremadura de las Letras y las Artes, Trujillo, 1992, pág. XI.
51.SOLÍS RODRIGUEZ, C.: Badajoz en el siglo XVIII. Libro de noticias de Don Leonardo Hernández Tolosa, Real Academia de Extremadura de las Letras y las Artes, Trujillo, 1992, pág. 79.
52.SOLÍS RODRIGUEZ, C.: Badajoz en el siglo XVIII. Libro de noticias de Don Leonardo Hernández Tolosa, Real Academia de Extremadura de las Letras y las Artes, Trujillo, 1992, pág. 79.

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El tiempo de Ignacio Sala

El ingeniero Juan de Subreville fue cesado en 1739. Según María Cruz Villalón, la causa del cese fue un pleito con el asentista de las obras (Juan de Sala).

Juan de Subreville fue último representante de la nómina de ingenieros que intervinieron activamente en la discusión de los proyectos que hemos expuesto en el capítulo anterior. Así mismo Subreville era el autor del proyecto que se estaba ejecutando cuando fue cesado.

Ese mismo año estalló un conflicto colonial con Inglaterra que se desarrolló entre 1739 y 1749. En la Continuación de la Historia de Solano se dice

“…el 15 de septiembre pasó por esta ciudad, retirándose para Portugal, el enviado de Inglaterra. No paró en la ciudad y de allí a poco tiempo se rompió la guerra con aquel Reino…” (1)

Es muy probable que a raíz de este nuevo conflicto se aceleraren los trabajos o al menos se realicen las obras más esenciales para dejar la ciudad en las mejores condiciones.

Los ingenieros Ignacio Sala y Juan de la Ferriére se hicieron cargo de la inspección de los trabajos tras el cese de Juan de Subreville. La relación de estos ingenieros con Badajoz no es nueva pues Verboom (Ingeniero Director) había aconsejado que ambos, junto con Pedro de Moreau, se personasen en Badajoz para estudiar el encaje del proyecto de Juan de Subreville en el terreno (carta del 1 de marzo de 1736).

Ignacio Sala es autor de varios proyectos pero solo nos ocuparemos de los presentados en 1739 y 1740 (2). Uno de los proyectos generales para fortificar Badajoz lo firmó con Juan de la Ferriére y otro está firmado por Ignacio Sala en solitario. También elaboró proyectos para Pardaleras (junio de 1740) y la Alcazaba (proyecto del 3 de junio de 1739 y otro que se supone del año 1739).

El proyecto general de Ignacio Sala para fortificar Badajoz está fechado el 12 de junio de 1739. El que firmó en compañía de Juan de la Ferriére no tiene señalado el mes. Por ello no podemos precisar cual es el más antiguo. Como quiera que sea, las soluciones que presentan ambos proyectos, en lo que se refiere al recinto principal, son idénticas.

Featured imageProyecto de Ignacio Sala para fortificar Badajoz, 12 de junio de 1739 (C.G.E., A.C.E.G., Extremadura 146)

Featured image

Proyecto de Ignacio Sala y Juan de la Ferriére para fortificar Badajoz, 1739 (C.G.E., A.C.E.G., Extremadura 147)

A.Recinto magistral

Incorpora flancos curvos y orejones a los baluartes de Santa María, San Roque, San Juan y Santiago. Los orejones y flancos curvos ya habían sido planteados por otros ingenieros. Así, Diego de Bordick había previsto flancos curvos y orejones en varios baluartes (proyecto de 1735). Juan de Subreville también propuso orejones aunqueen su caso los flancos eran rectos (1736, 1737 y 1738). A diferencia de los proyectos anteriores, el proyecto de Ignacio Sala implicaba ampliar la gola de los baluartes de modo que estos fuesen más amplios y al mismo tiempo se redujese la longitud de las cortinas que varios ingenieros consideraban demasiado largas.

B.Reforma de varios baluartes
B.1. Baluarte de San Pedro. Proponía obras de mucho calado. Si interpretamos bien el plano, debemos suponer que Ignacio Sala proponía mantener el flanco derecho y elevar el resto del baluarte escalonándolo mediante tres grandes traveses. Así mismo desenfilaba las cañoneras de la cara derecha mediante dos pequeños traveses
B.2. Baluarte de la Trinidad. Reforma la cara y sobre todo el flanco derecho que pasaba a ser recto.
B.3. Baluarte de Santa María. El cambio más destacado es la incorporación de un orejón y un flanco curvo en su mitad derecha aunque también rectifica el trazado del flanco izquierdo
C. Cortinas. Se mantenían sin cambios reseñables salvo la cortina de la Puerta de Mérida que se reformaba y desenfilaba con tres pequeños traveses
D. Suprime todos los revellines salvo los dos situados entre los baluartes de Santiago y San Vicente que, no obstante, también eran sometidos a una profunda reforma
E. Reforma del frente amurallado del Guadiana comprendido entre el Baluarte de San Vicente y la Alcazaba y construcción de rampas frente a las puertas de Pelambres y Pajaritos para acceder al Guadiana
F. Reforma de la tenaza y la contraguardia de la Trinidad.
G. Incorpora nuevos elementos de protección:
G.1.Cubrecaras para el Baluarte de la Trinidad.
G.2.Contraguardia en el Baluarte de San José
G.3.En la Puerta de Palmas diseña un nuevo tambor y un gran cuerpo de guardia intramuros.
G.4.Nuevo diseño para la Tenaza de la Puerta del Pilar
G.5.Traveses y espaldones destinados a desenfilar el conjunto amurallado. Dichos elementos se situaban en:
G.5.1.Cortina de la Puerta de Mérida
G.5.2.El tramo comprendido entre el ángulo flanqueante izquierdo del Baluarte de San Vicente y el ángulo saliente de San José. En el plano realizado con Juan de la Ferriére se especifica que estos traveses tenían como función desenfilar dicha cortina de los fuegos procedentes de San Cristóbal
G.5.3.Cara izquierda del baluarte de Santiago
G.5.4.Baluarte de San Pedro
G.5.5.Contraguardia y el nuevo cubrecaras de la Trinidad y en algunas plazas de armas del camino cubierto.
G.5.6.Tres reductillos (lengua de sierpe) delante del glacis correspondiente a los ángulos salientes de los baluartes de Santa María, San José y del revellín comprendido entre los baluartes de San José y Santiago.

Pasemos ahora a un estudio pormenorizado de los proyectos que firmó Ignacio Sala comenzando por el del 12 de junio de 1739 (3) Este proyecto se ciñe al recinto principal y la única obra destacada que representa es el Revellín de San Roque. La imagen que nos ofrece de este elemento es muy completa y podemos visualizar dos estancias abovedadas, de distintas dimensiones, adosadas a la gola y los flancos. Dichas estancias se encontraban bajo el terraplén y se vieron afectadas cuando se desmontó éste último para construir el parque de bomberos. Los dos ventanales que se conservan en la gola del revellín pudieran estar vinculados con estas dependencias. En función de lo que dice José de Albarrán (informe de 1879) pudieron ser utilizadas como alojamientos a prueba para la tropa. En el plano también podemos apreciar la rampa de acceso a los terraplenes. Dicha rampa se encontraba adosada al ángulo flanqueado. Al final de la rampa se distingue lo que pudiera ser una construcción que no hemos identificado pero podría corresponderse con un repuesto de pólvora que cita José de Albarrán en el ángulo flanqueado del revellín. Curiosamente, Ignacio Sala no muestra el puente del flanco derecho que salvaba el foso del revellín y daba paso al camino de la Puerta de la Trinidad que enlazaba, ya extramuros, con los caminos de Mérida y Sevilla. Ignacio Sala marca un conducto subterráneo o desagüe que arranca a la derecha del puente del foso de la tenaza y desembocaba en lo que parece un muro que delimitaba la orilla izquierda del Rivillas y lo encauza hacia el ojo del puente de la gola del revellín. La orientación del desagüe desagüe no es la más adecuada pues su trazado es más favorable para que las aguas entren en él que para evacuarlas. Por eso es posible que la salida de aguas se produjese encima del nivel de las aguas del Rivillas. Como quiera que sea, verificando la pendiente del desagüe tendremos el sentido en el que circulaban las aguas por él.

Si nos centramos en el Baluarte de la Trinidad y más concretamente en la puerta podemos intuir la rampa que salvaba el desnivel existente entre el fondo el foso y el umbral de la puerta y lo que parece ser el paso abovedado de la puerta.

Featured imageProyecto de Ignacio Sala para fortificar Badajoz, 12 de junio de 1739. Detalle de la Puerta de la Trinidad (C.G.E., A.C.E.G., Extremadura 146)

Ignacio Sala no plantea obras en la Alcazaba. Esta circunstancia se nos antoja extraña pues el 3 de junio de 1739, es decir, 11 días antes de presentar el proyecto general que estamos comentando había presentado otro para fortificar la Alcazaba (4). Así mismo, el proyecto de la Alcazaba del 3 de junio parece ser un detalle parcial de un proyecto general para la plaza ya que recoge parte del proyecto general (reforma de la cortina de la Puerta de Mérida, espaldón del Baluarte de San Pedro, frente del Río, rampa delante de la Puerta de Pajaritos, etc).

Como hemos adelantado, Ignacio Sala y Juan de la Ferriére colaboraron en un segundo proyecto general para fortificar Badajoz (año 1739). No conocemos la fecha exacta del mismo pues la única indicación temporal que aparece es que fue realizado en 1739 (5).

El proyecto nuestra el recinto principal (con las propuestas de ambos ingenieros), los fuertes y las fortificaciones de la orilla derecha del Rivillas en las que no apreciamos cambios (Revellín de San Roque, Fuerte de la Picuriña y comunicación entre ambos).

El plano incluye varios elementos añadidos. En efecto, las propuestas para fortificar la Alcazaba, Pardaleras, San Cristóbal y Cabeza del Puente están pegadas y superpuestas al proyecto original. Tales añadidos pudieran funcionar como pestañas desplegables para mostrar tanto el estado real de las fortificaciones como las obras propuestas incluso pudieran ser modificaciones del proyecto original. Como quiera que fuese, se conservan los planos con las nuevas obras propuestas para la Alcazaba y Pardaleras.

-Alcazaba. Sustituyen la fortificación medieval por una ciudadela pentagonal con cinco baluartes que después desarrolló en un plano parcial (6). La fortificación propuesta por Ignacio Sala parece inspirada en modelos anteriores de Diego de Bordick o Juan de Subreville y debería contar con

“…devera tener los Almazenes (a prueva) Quarteles, Atarsanas (atarazanas), Hornos, Athaonas, Hospital, Zisternas, Yglezia y demas instancias necesarias para su defensa…” (7)

-Pardaleras. La corona de Pardaleras o Fuerte es sustituida por un nuevo fuerte cuadrado con cuatro baluartes que al igual que sucedía con la Alcazaba desarrolló después en un plano parcial. El ingeniero Juan Bautista Mac Evan firmó en 1741 un proyecto para fortificar Pardaleras con un fuerte idéntico al que presentaron Ignacio Sala y Juan de la Ferriére por lo que pensamos que la obra de Juan Bautista Mac Evan puede ser continuación del proyecto presentado por Ignacio Sala y Juan de la Ferriére. Como quiera que sea esta fortificación parece inspirada en el modelo establecido en el Fuerte de la Concepción.

-San Cristóbal. Proponen varias obras exteriores para cubrir las cortinas y baluartes del frente de ataque y el frente lateral derecho. En el interior del fuerte proyectan edificios a prueba

-Cabeza del Puente. Sustituyen el hornabeque por una nueva fortificación en forma de baluarte.

Por lo que se refiere a las obras propiamente dichas hemos de señalar que en diciembre de 1739 el Capitán General (marqués de Monreal) y el ingeniero Juan Bautista Mac Evan comunicaron al Cabildo Municipal que era necesario reparar los puentes provisionales de las puertas de la Trinidad y Pilar (8). Como hemos adelantado, no sabemos si se trata de puentes propiamente dichos o rampas de madera destinadas a subir la tierra para conformar los terraplenes.

También debieron reconstruirse las zonas arrasadas por las lluvias de finales de 1739 pues Andrés Manzano Pocostales remitió una misiva al Intendente General solicitando realizar dichas obras que por entonces ejecutaba el asentista Juan de Salas (11 de diciembre de 1739).

La obra más importante que hemos documentado en 1740 es la reforma de la cara y flanco derechos del Baluarte de Santiago(9). El pliego de condiciones fue redactado por el ingeniero Ignacio de Sala en febrero de 1740 aunque la copia que conocemos es la que realizó el escribano Francisco Javier Montero de Espinosa el 20 de marzo de 1740. El baluarte estaba arruinado desde hacia años pues Diego de Bordick en el informe del año 1723 denunciaba su ruina. Las lluvias del invierno que media entre los años 1739-40, que arruinaron otras zonas de la muralla, acentuaron su deterioro. La excavación del baluarte ha confirmado que su mitad derecha se encontraba en pésimo estado. Las obras no se limitaron a una mera reparación pues se aprovechó para construir de nueva planta la cara y flanco derechos (el flanco sería curvo y contaría con un orejón), terraplén, parapeto, troneras, banqueta y garita en el ángulo de espalda (ángulo que forman la cara y el flanco de un baluarte).

Antes de pasar al pliego de condiciones debemos recordar que Ignacio Sala era uno de los mejores ingenieros españoles de momento y algunos años más tarde (en 1743) publicará La traducción de la obra de Vauban Tratado de las defensas de las Plazas de M. Vauban Mariscal de Francia, con algunas flexiones y adiciones. Es decir, Ignacio Sala no se limitó a traducir a Vauban si no que, en palabras del Capitán General José de Chaves, “supo añadir resplandores y aun corregir algún descuido”.

Como era habitual, el ingeniero redactó el pliego de condiciones en el que especificaba las características técnicas de la obra. El pliego de condiciones se acompañó del correspondiente plano y el perfil de la obra. El pregonero hizo públicas las condiciones para que los posibles postores valorasen con claridad los trabajos que debían realizarse en el baluarte.

En primer lugar se estipulaba que el asentista (contratista) debía aportar las herramientas, materiales y obreros precisos para la obra y además debía aprovisionarse de todo lo necesario antes de iniciar los trabajos. Veamos algunas de las especificaciones técnicas de la obra.

A. Zanja de cimentación. El ingeniero plantearía sobre el terreno el trazado de las nuevas obras (flanco curvo, orejón y cara derecha) y después el contratista abriría la zanja de cimentación de 11 pies y 3 pulgadas de ancho. Los cimientos debían ser más profundos por la cara interior de modo que la mampostería, medida en la retreta del foso, tendría 3 pies de alto por la cara exterior (intradós) y 4 por el trasdós. Estas previsiones podrían modificarse en el curso de los trabajos de la cimentación. Así, la zanja de cimentación sería más profunda en el caso de encontrase tierra floja. Por el contrario, si se encontraba tierra firme la cimentación sería más superficial. Como quiera que fuese, las modificaciones deberían ser aprobadas por el ingeniero. Además de la cimentación de la escarpa del nuevo flanco, orejón y cara se debían abrir los cimientos de los contrafuertes que reforzaban el trasdós de la escarpa. Para los contrafuertes no se exige una cimentación tan estricta y se estipula que bastará con asentarlos en tierra firme.

B. Escarpa. Una vez excavada la zanja de cimentación se procedería a levantar los cimientos que tendrían una anchura de 11 pies y 3 pulgadas. Se excavaría una retreta de entre 8 y 9 pulgadas por la parte exterior para que la escarpa arrancase con una anchura de 10 pies de grueso y terminase, a la altura del cordón, con 5 pies de grueso. La escarpa tenía un declive de 1/6 en la cara exterior (intradós) y a plomo en la interior (trasdós). Al mismo tiempo que se construía la escarpa se construirían los contrafuertes interiores que tendrían 8 pies de largo y 5 pies de ancho en su arranque pero rematarían en un ancho de 3 pies y 4 pulgadas dada la inclinación de 1/6 que presentaban en lo que al ancho se refiere.

La escarpa se construiría con mampostería de la mejor calidad, calzada a martillo y se emplearía la menor cantidad posible de ripio. Así mismo se apunta que

“…de distanzia en distanzia como de una toesa se deberan poner una piedras de paramento como tizones que tengan de dos pies a dos pies y medio de entrada repitiendolos en la hilada consecutiba en el medio de los antecedentes para que estos tizones hagan trabazon con el Cuerpo de la muralla…” (10)

La mampostería se dispondría en hiladas regulares de un pie y medio de alto o dos pies como máximo. La piedra debería barrerse para limpiar el polvo que pudiera traer antes de ser utilizada y cada hilada de mampostería debía regarse antes de colocar una nueva hilada.

Se construiría al mismo tiempo la cara exterior de la escarpa, la interior y los terraplenes, si bien, antes de amontonar la tierra de los terraplenes se debían revocar las juntas tanto de la escarpa como de los contrafuertes.

Los morteros utilizados para la obra de mampostería se componían de una parte de cal por dos de arena. La cal debía ser de la mejor calidad y la arena debía estar perfectamente limpia de tierra y polvo. También se especifican los tiempos de la mezcla y su fabricación. Así, una vez mezclada cal, arena y agua

“…dexandola reposar despues unos ocho ò diez dias antes de emplearla en la obra que entonces se ha de volver a remozar y rebatir como se acostumbra y requiere según arte; previniendio que el Asentista no podra hazer las mezclas sin que este presente la persona o sobreestante que destinare el Yngnº para cuidar de que a la cal se le eche la correspondiente arena y que esta sea de la buena calidad que se nezesita…”(11)

El mortero de cal con arena gruesa se destinaba a la obra de mampostería y una mezcla más fina para la obra de ladrillo y cantería.

C. Derribos. El desmonte de la parte correspondiente a la cara, flanco y la cortina que debía demolerse correría por cuenta del asentista que recibiría como gratificación los materiales procedentes del derribo. El asentista podría emplear la piedra viva procedente del derribo en la nueva obra pero solo después de limpiarla de la argamasa antigua que pudiera contener y en proporción de cuatro partes de piedra nueva por una antigua. También podía utilizar “pedazos enteros de mampostería” siempre que no tuviesen huecos, tierra u otro desperfecto.

D.El ángulo flanqueado. Tendría 13 pies de alto desde la retreta antigua a la nueva. Dicho ángulo se construiría con sillería basta, labrada a punta de pico, con sus aristas a cincel para que quedasen vivas sus esquinas en los ángulos. La sillería se dispondría en hiladas paralelas. La primera hilada tendría 9 pies de largo a cada costado del ángulo. Cada hilada de sillería tendría un pie de alto aunque se permitía a los asentistas que algunas hiladas tuviesen 9 pulgadas en consideración a la posición del cordón y la base de la garita. Los sillares se disponían a soga y tizón a razón de un tizón por cada 2 ó 3 sogas procurando que en las hiladas sucesivas los tizones caigan en medio de las sogas y que estas no tengan menos de 2 pies y medio o 3 pies de largo y entre un pie y pie y medio de grueso o entrada. Por lo que se refiere a las dimensiones, los tizones tendrían de largo o cara, como mínimo, lo que tuviesen de alto y dos pies y medio de entrada o cola. Los sillares más largos y de mayor entrada serán los que conformasen el ángulo flanqueado propiamente dicho. Los que se empleasen como soga tendrían, como mínimo dos pies y medio de cara y la cabeza que formara el ángulo tendría como máximo entre un pie a un pie y medio de largo arrimándose después un tizón para la mejor trabazón de la cantería con el cuerpo de mampostería. La sillería estaría unida con mortero de cal fina.

E. La obra se extendería por la cara izquierda hasta 3 toesas de largo y se remataría contra la obra vieja (cara izquierda). Para que la obra nueva y la vieja encajasen debía realizarse en la vieja escarpa de la cara izquierda una roza de tres pies de ancho por 3 de profundo.

F.El cordón. Se construiría de sillería o cantería labrada a punta de pico con sus aristas a cincel. Cada pieza del cordón tendrá dos pies y medio de largo, un pie y medio de entrada, un pie y 14 pulgadas de alto (comprendiendo un filete de dos pulgadas de alto y dos pulgadas de salida).

G. Garitas. El ángulo de la espalda contaría con una garita con pie o repisa de cantería fina como las del Revellín de San Roque y según la planta que el ingeniero determinase. El contratista debía construir la cúpula y también la bola de cantería del remate. El contorno de la garita debía enlucirse y revocarse con una mezcla fina y blanca para conservar mejor el ladrillo. La cúpula, una vez revocada y enlucida, recibiría una mano de aceite para impermeabilizar las juntas.

H. El parapeto. Éste elemento tenía 4 pies de alto, incluyendo la tableta de coronación y se construiría con mampostería de ladrillo. Su grueso era de tres o tres ladrillo y medio y su trabazón se haría de modo que cada dos ladrillos a soga viniera uno a tizón y que el tizón viniera a coincidir con la unión de los dos ladrillos a soga de la hilada inferior. Cuando la obra de ladrillo se encontrase a 3 pies y siete pulgadas sobre el cordón se construiría la tableta o coronamiento que se fabricaría con ladrillo de canto. La tableta iría inclinada hacia el exterior y volada sobre el parapeto.

El ladrillo empleado debía ser de la mejor calidad, bien cocido y debían seguirse todas las normas que la experiencia y la práctica aconsejaban para la buena obra de ladrillo. Estas normas incluyen su preparación antes del uso (humedad), la disposición del mismo en el muro, la aplicación del mortero y el llenado de las juntas, regular las hiladas, limpieza del polvo antes de proceder a su revoco, etc.

Una vez levantado el parapeto de ladrillo se procedía a completar la parte de mampostería del parapeto que tendría unos 3 pies de alto y entre pie y medio y dos pies de grueso

La cara interior de los parapetos estaba construida mediante tapial. Las tapias tendrían un sexto de inclinación y el parapeto se haría de una misma tapia de altura. Las tapias eran de costra de cal. El parapeto, una vez construido, se revocaría con una capa de hormigón de 3 pulgadas de grueso. Por último se rellenarían los merlones y la banqueta con tierra (sin piedras), bien pisada y compactada.

I. Terraplén. Se establece en primer lugar que las tierras procedentes de la excavación de la zanja de cimentación de la escarpas debían disponerse entre la nueva y la vieja escarpa en sucesivas tongadas de tierra de entre 8 y 10 pulgadas de alto. Cada una de estas tongadas sería después compactada a pisón de modo que cada tongada quedase reducida a la mitad de su espesor original. Este procedimiento debía seguirse también en el terraplén hasta cordón y, si fuese necesario, el asentista o contratista de la obra se comprometía a regar las tierras para que éstas se compactasen. El terraplén se iría conformando al tiempo que se levantaban las escarpas. A partir del cordón, y para conformar tanto los parapetos a prueba como la banqueta, el terraplén se formaría por tongadas sucesivas de seis pulgadas de espesor que después serían pisadas a pisón hasta reducir su sección a tres pulgadas.

J. Foso. Los asentistas se comprometían a excavar el foso, entregarlo sin hoyos y con la pendiente adecuada para la evacuación de aguas. La tierra procedente de la excavación del foso se utilizaría para formar los terraplenes. Si la excavación del foso no proporcionase tierra suficiente para los terraplenes se podría continuar la excavación del foso en dirección al Baluarte de San José aunque se advierte que para no socavar los cimientos de la cortina que se extiende entre los baluartes de Santiago y San José debía dejar una toesa y media de terreno natural sin excavar a modo de berma.

Por lo que se refiere a los plazos, se establece que a los seis meses de iniciarse los trabajos, la obra debía encontrase a la altura del cordón. Asimismo se advierte que antes de construir el parapeto se debería dejar pasar un invierno para que la obra se asentase.

El pliego de condiciones también establecía la tasación de los trabajos por vara cúbica de tierra excavada, trasportada, obra de mampostería, ladrillo, etc.

En un primer momento, se adjudicó la obra a Juan de Salas, que era el asentista (contratista) de las obras de fortificación que se realizaban en Badajoz desde 1736. No obstante, Andrés Manzano (que también aparece citado como Andrés Jiménez del Manzano) ofreció mejores condiciones y forzó a que la obra saliese a concurso. Pese a todo, Andrés Manzano tampoco consiguió el contrato pues Fernando de Argues y Sebastian Berni presentaron una postura (puja u oferta) que mejoraba la de Andrés Manzano. El proceso se desarrolló a finales del mes de febrero y comienzos de marzo. El 22 de marzo de 1740 se firmaron las escrituras de obligación y fianza para las obras(12).

En 1740 también se realizaron obras en el revellín de San Roque. Como en el caso del Baluarte de Santiago, y sucederá con las obras que se ejecuten en el Fuerte de San Cristóbal en 1741, las obras no se incluían en el asiento general de las fortificaciones de Juan de Salas pues se trataba de obras de reparación (13).

La orden para iniciar los trabajos está fechada el 8 de abril y la firmaba el Duque de Montemar (Primer Ministro de la Guerra). El pliego de condiciones, el plano y el perfil de las obras fue redactado por el Ingeniero Juan Bautista Mac Evan y está fechado el 21 de mayo de 1740. Las obras se limitaron a reparar el camino cubierto, contraescarpa y foso del revellín.

El pliego de condiciones establece que el asentista que contratase la obra debería abastecerse por su cuenta de

“…todos los instrumentos herramientas, madera, y tablas para puentes, y rampas, de todo género de materiales corresptes a las disertes espezies de òbras como cal, Arena, ladrillo, Piedra de sillería, y de mamposteria, todos los operarios Maestros Albañiles, canteros, Peones, carreteros, Azemilas y gralmte sin excepzion alguna de todo cuanto fuera nezesario pra la mejor y mas promta exczon de la obra, el todo de buena calidad, asi materiales como operarios unos y otros a satisfacción del Yngeniero qe dirixiere la obra…” (14)

Con respecto a los pagos se estipula que los trabajos realizados se abonarían, previa tasación del ingeniero, cada 15 días. Así mismo, el ingeniero establecía el plan de trabajo que debía seguirse. En primer lugar el asentista debía acopiar los materiales necesarios para la obra y después proceder en este orden:

“…demolición de la muralla de la contra escarpa en toda su fractura apartando arregladamte los materiales provenientes de la demolición hasta llegar à limpiar enteramte los zimientos y proseguir la escauazon un pie ô mas honda de lo que estaua antes, si pareziere conveniente a el Yngeniero, quien arreglara la forma que deue quedar el plano con declivio azia fuera y por escalones en su longitud si fuere nezesario, y siendo preparado el terreno se fundara el cimiento con piedras y a propósito (…) tendra (el cimiento) el mismo grueso que antes tenia añadiendo los tres pequeños contrafuertes señalados en el Plano y Perfil (…) se obserbaran los alineamtos de la obra existente asi por lo que toca a la retreta, declibio y coronamto el aplomo de el extrados…” (15)

La obra nueva debía quedar perfectamente unida con la vieja y el material procedente del derribo quedaría a beneficio del contratista que podría emplearlo en la obra una vez limpia pero mezclando la piedra procedente del derribo con la nueva.

El terraplén se iría conformando mediante sucesivas tongadas de tierra de entre 8 y 10 pulgadas que serían compactadas a pisón y se iría formando al tiempo que se construía la muralla y los contrafuertes

En el pliego de condiciones también se recogía la construcción de un dique que debía fabricarse con los mejores materiales. Sabemos que el dique ocuparía el ancho del foso y tenía trazado curvo pero no podemos situar el punto del foso en el que debía construirse.

El pliego de condiciones recoge otras obras como el recalzo del flanco izquierdo del revellín y el ángulo de la plaza de armas del camino cubierto que debía ejecutarse con

“…buena mampostria de piedra gruesa y mezcla con las pendtes que señalare el Yngro…”(16)

Debían rellenarse los hoyos abiertos en el fondo del foso. El relleno se realizaría con tierra, la argamasa procedente del derribo de la contraescarpa y varias capas de cascajo. El relleno debía estar apisonado y compactado. El cascajo se extraería de la orilla izquierda del Rivillas cerca del puente antiguo. Para facilitar el paso del río el asentista debía construir los puentes precisos para el paso de los carros (17).

Una vez concluidos los trabajos, el asentista debía entregar la obra limpia de cascajo y escombros. Estos materiales debían extenderse en los parajes que dictaminase el ingeniero.

Sobre las calidades y precios se remite al pliego de condiciones de las obras del Baluarte de Santiago:

-La toesa de mampostería de cal y canto a 182 rs
-La toesa cúbica de mampostería de cal y ladrillo a 227 rs
-El pie superficial de piedra basta puesta en obra a 4 rs
-La toesa cúbica de excavación de tierra firma, transporte desde 70 toesas como máximo y depósito de las mismas en el lugar correspondiente a 21 rs
-La toesa de excavación de tierras movidas a 10 rs
-La toesa de tierra apisonada a 4 rs
-La toesa cuadrada de hormigón de cal y cascajo de nueve pulgadas de grueso a 9 rs
-El quintal de hierro fraguado para las abrazaderas a 140 rs
-El quintal para abrazaderas a 68 rs

Juan de Hourlier (Intendente General del Ejército y provincia de Extremadura) ordenó pregonar las obras el 23 de mayo. Se darían pregones durante 9 días. El primer pregón se dio el mismo 23 en las esquinas de Sandoval. Siguieron otros tantos pregones los días 24,25, 27, 28 y 31 de mayo y 1 y 2 de junio. En la documentación no se recoge el pregón del 26 de mayo

José Riera y Sebastian Berni fueron los primeros que presentaron postura (puja u oferta). La tabla de precios que ofrecieron era la siguiente:

-La toesa de mampostería de piedra 180 rs
-el pie superficial de piedra de sillería basta 4 rs
-La toesa superficial de hormigón de nueve pulgadas de grueso a 10 rs
-La toesa de excavación en tierra firme 21 rs
-La excavación de tierra movida 10 rs
-La toesa de tierra apisonada 4 rs
-El quintal de hierra fraguado 130 rs
-El quintal de plomo 68 rs

Las obras de mampostería de ladrillo que fuesen precisas las realizarían gratuitamente. No obstante pusieron como condición que si una avenida destruyese la obra durante su construcción la reparación de los daños sería por cuenta de la Corona.

La postura fue aceptada (6 de junio) aunque se matizó la condición impuesta. La postura José Riera y Sebastian Berni sería pregonada públicamente durante tres días para dar ocasión a nuevas posturas que la mejorasen. El remate final se fijó para el sábado 11 de junio, entre las 10 y las 12 horas en la casa-posada de Lorenzo Aldunzin (Contador General del Ejército de Extremadura).

Llegado el día del remate, el pregonero volvió a repetir la postura de José Riera y Sebastian Berni. En esta ocasión el maestro alarife Francisco Santos ofreció una postura que mejoraba la existente. José Riera y Sebastián Berni ofrecieron una nueva que mejoraba la de Francisco Santos que a su vez hizo una nueva postura mejorada a la que respondieron Riera y Berni y con otra nueva que resultó ganadora.

El 14 de junio, Juan Hourlier confirmó la obra de José Riera y Sebastian Berni y ordenó firmar la correspondiente escritura de obligación y fianza.

El día 23 de junio se firmó la escritura de obligación y fianza por parte de José Riera (vecino de Barcelona) y Sebastián Berni junto con sus fiadores (el regidor perpetuo José Bravo de Quirós y el mercader Manuel Mendoza). Los precios por los que finalmente se adjudicaron las obras fueron:

-La toesa de mampostería de piedra ordinaria a 174 rs
-La toesa de excavación de tierra firme, transporte y colocación a 20 rs
-La toesa de excavación de tierras movidas a 9,50 rs
-La toesa cuadrada de hormigón a 9,50 rs
-El pie superficial de piedra de sillería a 4rs
-El quinta de hierro fraguado a 130rs
-Los trabajos de mampostería de ladrillo y plomo necesarios serían realizados gratuitamente por los asentistas

Se estipula que los asentistas debían tener terminada la obra para el mes de septiembre de tal forma que estuviera a salvo de eventuales inundaciones. Si ocurriese una riada antes y arruinase lo construido, la Corona debía hacerse cargo de la reconstrucción de la parte arruinada.

La Corona adelantaría 6.000 reales de vellón y, después, cada 15 días, se procedería al pago del trabajo realizado según la tasación que realizase el ingeniero.

En la firma de la escritura estuvieron presentes Juan de Hourlier (Intendente General del Ejército y Provincia de Extremadura), Lorenzo de Alduzin (Contador General de Ejército), Juan Bautista Mac Evan (Ingeniero Jefe), Lorenzo Torrente (testigo), Blas Ximenez Lozoio (testigo), Sebastián Sutil Margallo (testigo), José Bravo de Quirós y Pardo (fiador), Manuel Mendoza (fiador) y los asentistas Sebastián Berni y José Riera. El escribano Francisco Montero de Espinosa dio fe del acto.

En 1741 se realizaron las obras en el Fuerte de San Cristóbal. La documentación de esta obra es muy interesante pero su estado de conservación es muy deficiente y sospechamos que está incompleta. Así mismo algunos documentos no están bien fechados por el notario que dio fe de los autos.

Los trabajos en San Cristóbal, como las obras del Baluarte de Santiago y el Revellín de San Roque, estaban fuera del asiento general de las fortificaciones pues se trataba de obras de reconstrucción/reparación.

Las primeras noticias sobre las obras se remontan a sendas cartas (fechadas el 13 y 17 de junio de 1740) en las que se informaba que se había pasado al Ministro de Hacienda el presupuesto de la obra del Fuerte de San Cristóbal (15.749 reales de vellón). Esto quiere decir que con anterioridad a esa fecha (mediados de junio de 1740) se había inspeccionado el fuerte, se habían reconocido y evaluado sus defectos y se habían presupuestado las obras precisas. Tras aprobarse el presupuesto, se iniciaba el proceso que debía culminar con la ejecución de las obras.

El ingeniero Juan Bautista Mac Evan es el autor tanto del pliego de condiciones como de los planos y perfiles de las obras. El pliego de condiciones está en mal estado pero todo nos hace pensar que la obra contratada fue el semibaluarte derecho de la gola del fuerte. Como en otras ocasiones, se establece que el asentista debía acopiar los materiales necesarios para la obra, demoler lo que fuese preciso y abrir los cimientos de las nuevas obras. Si fuese necesaria pólvora para abrir los cimientos en la roca está sería suministrada por la Corona aunque el asentista debía abonar el precio de la misma(19).

Los contratistas podrían utilizar la mampostería procedente del derribo aunque se exigía que antes debían limpiarla de las costras de mortero de cal que pudiera tener y la mampostería vieja debía alternarse con la nueva a razón de una parte de vieja por tres partes de nueva.

El pliego de condiciones establece una clara separación entre el parapeto de la cara y el del flanco. Así, el parapeto de la cara sería de mampostería y el parapeto del flanco de tierra pero revestida con un forro exterior de ladrillo de 3 pies y 4 pulgadas de grueso y un revestimiento interior de tapias de tierra.

En la nueva obra se establecería una garita de ladrillo. La repisa y bola de remate de la garita eran de sillería basta.

Con respecto a los morteros se insiste en la calidad de los materiales (cal y arena), la proporción de la mezcla (una parte de cal por dos de arena), el tiempo de ejecución de las mezclas, etc.

Los dos ángulos del semibaluarte (ángulo de la espalda y ángulo formado por la cara y el muro de la gola del fuerte) estarían construidos con sillería

Las obras debían pregonarse durante nueve días. José Riera y Sebastián Berni ofrecieron postura para la obra el 15 de julio:

-La toesa cúbica de excavación en peña viva en 45 rs
-Cada toesa de excavación en tierra firme a 20 rs
-Cada toesa de excavación en tierra movida a 10 rs.
-Cada toesa de tierra prisionada a 4 rs
-Cada toesa construida de mampostería de cal y canto ordinario a 180 rs.
-Cada toesa de mampostería de ladrillo a 239 rs
-Cada toesa cuadrada de tapias de 2 pies de grueso a 12 rs
-La toesa superficial de hormigón de 3 pulgadas de grueso a 3 rs
-Cada pie de piedra de sillería basta a 4 reales (20)

José Riera, Sebastián Berni y compañía junto con sus fiadores (Fernando Argues y Manuel de Mendoza) firmaron la escritura de obligación el 9 de septiembre de 1741 con la presencia del marqués de Arellano (Intendente General del Ejército y Provincia de Extremadura), Juan Bautista Mac Evan (Ingeniero Jefe), Lorenzo Alduncin o Aldunzin (Contador General) y el escribano Francisco Javier Montero de Espinosa y Bonilla.

En la citada escritura los otorgantes se comprometían concluir la obra (con las condiciones estipuladas y el visto bueno del ingeniero) en el plazo de cuatro meses que empezarían a contar desde el día que la Real Hacienda entregase a los contratistas el anticipo que se había acordado para comenzar los trabajos.

El documento incluye las fianzas otorgadas por los contratitas y los fiadores.

En 1741 también se trabajaba en los revellines del Baluarte de Santiago aunque no podemos precisar si se actuaba en los revellines colaterales del baluarte, o bien, en los revellines situados entre Baluartes de Santiago y el Guadiana (21).

Una parte de la piedra para la mampostería y la cal destinadas a las obras que hemos visto (Baluarte de Santiago, revellines, Fuerte de san Cristóbal, etc) debió extraerse de una pedrera (cantera) situada en la ladera del Cerro de San Cristóbal pues en los Cabildos Municipales de 5 de noviembre de 1742 y 21 de enero de 1743 se dice que la explotación de la pedrera había provocado la ruina de la “paredilla de San Cristóbal”, el camino de la Cabeza del Puente y el rollo (22). En el capítulo anterior recogimos los perjuicios causados por la explotación de la pedrera de San Cristóbal y como en el Cabildo Municipal del 22 de mayo de 1738 se había planteado la reparación de la paredilla. Entendemos que se refieren a la paredilla de San Cristóbal que protegía al camino de San Cristóbal y Cáceres de las crecidas del Guadiana.

No sabemos la situación y extensión exacta de la misma paredilla pero el plano de Pedro Ruiz de Olano (12 de marzo de 1772) muestra una pared o pretil que bordeaba el camino de Cáceres. Dicha pared o pretil arrancaba de la actual cabecera del Puente de la Autonomía. En este mismo plano observamos que los hornos de cal se encontraban en este camino y al norte del mismo. El 5 de noviembre de 1742 el Cabildo Municipal exigió que el coste de la reparación fuese asumido por Sebastián Berni, que era quien explotaba la pedrera, mientras que en el cabildo del 21 de enero de 1743 se pidió que fuese el asentista de utensilios y fortificación (Juan de Sala) el que pagase la reparación. En realidad los dos (Sebastián Berni y Juan de Sala) eran los principales asentistas de las obras de fortificación y por ello ambos debían ser los principales beneficiarios de su explotación y causantes de los daños en el camino.

Como anécdota hemos de señalar que al hilo de la reforma de la paredilla, recogida tanto en el acuerdo de 22 de mayo de 1730 como en los que estamos tratando, se recoge también la reparación del rollo. La mención al rollo es poco clara y no sabemos si se refería a un supuesto rollo, sito en el camino de Cáceres, que se vio afectado por la extensión de la pedrera de San Cristóbal. De momento, la existencia de dicho rollo no está documentada pues tanto Bernabé de Gainza (1658) como Pier María Baldi (1668) y Diego de Bordick (hacia 1735) parecen situar la picota y el rollo en las inmediaciones del camino de Mérida (23).

Entre las obras más ambiciosas proyectadas en estos años se encontraba la nueva fortificación de Pardaleras. Según Antonio Samper (año1800), el Fuerte de Pardaleras, dado su emplazamiento en una ladera, no descubría los terrenos situados a su frente ni las hondonadas del Calamón (situadas a su izquierda), ni las del costado derecho. En estas circunstancias el enemigo podía aproximarse a él sin ser descubierto (como sucederá en 1811). Teniendo presente que el fuerte era una pieza esencial para defender la ciudad, se proyectó demoler la obra existente y sustituirla por una nueva y potente fortificación.

Es posible que los autores del diseño fuesen los ingenieros Ignacio Sala y Juan de la Ferriére que concibieron un fuerte de planta cuadrada con baluartes en las esquinas inspirado en el Fuerte de la Concepción (Salamanca).

NOTAS

1.Historia eclesiástica de la ciudad y obispado de Badajoz continuación de la escrita por D. Juan Solano de Figueroa, Publicaciones de la Caja Rural de Badajoz, Tipografía Viuda de Antonio Arqueros, Badajoz, 1945, Vol. II, pág. 154.
2.Los proyectos de Ignacio Sala y Juan de la Ferriére fechados en los años 1739 y 1740 pueden seguirse en:
-CRUZ VILLALÓN, M.: Badajoz ciudad amurallada, Gabinete de Iniciativas Transfronterizas, Universitas Editorial, Madrid, 1999, pp. 51-53.
-TEIJEIRO FUENTES, J.; MELÉNDEZ TEODORO, A.: La fortificación abaluartada de Badajoz en los siglos XVII y XVIII, Autoedición, Tajo-Guadiana, Badajoz, 2000, pp. 206-225.
-CRUZ VILLALÓN, M.(Coord): Ciudades y núcleos fortificados de la frontera hispano-lusa, Universidad de Extremadura, Servicio de Publicaciones, Cáceres, 2007, pp. 130-131.
-CAPEL, H.; GARCÍA, L.; MONCADA, J.O., OLIVE, F.; QUESADA, S.; RODRÍGUEZ, A.; SÁNCHEZ, J.E.; TELLO, R.: Los ingenieros militares en España. Repertorio bibliográfico e inventario de sus labor científica y espacial, Universidad de Barcelona, Barcelona, 1983, pp. 418-421.
Para el conjunto de la obra de Ignacio Sala y Juan de la Ferriére se puede consultar
CRUZ VILLALÓN, M.(Coord): Ciudades y núcleos fortificados de la frontera hispano-lusa, Universidad de Extremadura, Servicio de Publicaciones, Cáceres, 2007, pág. 273 (Juan de la Ferriére) y 280 (Ignacio Sala).

Tampoco debemos olvidar que en el plano de Subreville del 4 de junio de 1738 aparece, trazado a lápiz, el proyecto de Ignacio Sala (C.G.E., A.C.E.G., Extremadura, 142) aunque ignoramos la fecha en la que el se realizó y su autor

En el Informe de 1821 se cita un proyecto de Ignacio Sala y Juan de la Ferriere del año 1739 y nos ofrece una breve reseña de sus principales características:
-Modifica los baluartes de Santiago, San Juan San Roque y Santa María (seguramente se refiere a la ampliación de la gola y la construcción de orejones y flancos curvos).
-Suprime tres revellines de estos frentes.
-Mantiene el Fuerte de la Picuriña
-De las torres artilladas propuestas por Juan de Subreville solo aceptaban la de la Picuriña. Juan de Subreville ideó obras de este tipo en los proyectos del 15 de junio de 1736 y del 31 de mayo de 1737. En el primero de ellos ocupaba con pequeñas fortificaciones las alturas situadas delante de los fuertes de San Cristóbal, Cabeza del Puente y la Picuriña. En el segundo proyecto, Juan de Subreville sitúa lo que parecen torres artilladas delante de la Picuriña y en la altura que domina al fuerte de la Cabeza del Puente. Por las indicaciones que se dan en el informe de 1821 pensamos que se refiere al proyecto de 15 de junio de 1736.
-En la Alcazaba añadía una obra destinada a descubrir y batir la ladera del cerro. Descripción de la Provincia de Extremadura y particularmente de la frontera de Portugal, Informe de ¿1821?, I.H.C.M., C.G.D., 5-1-13(5), fol. 56v.
3.CRUZ VILLALÓN, M.: Badajoz ciudad amurallada, op. cit., pp. 50-51.
TEIJEIRO FUENTES, J.; MELÉNDEZ TEODORO, A.: La fortificación abaluartada de Badajoz en los siglos XVII y XVIII, op. cit., pp. 206-209.
4.CRUZ VILLALÓN, M.: Badajoz ciudad amurallada, op. cit., pp. 52-53.
TEIJEIRO FUENTES, J.; MELÉNDEZ TEODORO, A.: La fortificación abaluartada de Badajoz en los siglos XVII y XVIII, TEIJEIRO FUENTES, op. cit., pp. 210-213.
5.TEIJEIRO FUENTES, J.; MELÉNDEZ TEODORO, A.: La fortificación abaluartada de Badajoz en los siglos XVII y XVIII, op. cit., pp. 214-219.
6.TEIJEIRO FUENTES, J.; MELÉNDEZ TEODORO, A.: La fortificación abaluartada de Badajoz en los siglos XVII y XVIII, op. cit., pp. 220-223.
7.Plano de la Plaza, y, Castillo de Badajoz Con el de sus obras exteriores en el que se demuestra el proyecto Gnl de lo que se propone para ponerla en el mejor estado de defenza, lo que con la mas madura y reflección, se ha especulado sobre el terreno por los Yngnros Directores Dn Ygna Sala, y Dn Juan de la Ferrie de este año de 1739. CGE., ACEG., Extremadura 147.
8.A.H.M., Badajoz, Libro de Acuerdos, 14 de diciembre de 1739, ff. 130-131.
9.A.H.P., Badajoz, Prot. 559.
10.A.H.P., Badajoz, Prot. 559, fol. 47.
11.A.H.P., Badajoz, Prot. 559, fol. 46.
12.A.H.P., Badajoz, Prot. 559. el 11 de diciembre de 1739 Andrés Manzano Pocostales remitió al Intendente General una misiva sobre las obras de reconstrucción que realizaba el asentista Juan de Salas para reparar las zonas arruinadas por el temporal y la reforma del Baluarte de Santiago. El 20 de febrero de 1740 volvió a dirigirse al Intendente. Andrés Manzano se comprometía a levantar tanto las ruinas provocadas por el temporal como la reconstrucción del Baluarte de Santiago con las mismas condiciones que Juan de Salas pero haciendo una baja del 5% del presupuesto. Así mismo proponía que su postura se pregonase por si alguien hacía una propuesta más baja (fol. 59). En su postura se describe la de Juan de Salas (fol. 59v) para resaltar que esta última no contempla la obra de tapiales para parapetos sobre las murallas y por ello Andrés Manzano presenta postura para fabricar dichas tapias a 14 rs por cada toesa superficial de los tapiales de los parapetos.
La propuesta de Andrés Manzano fue aceptada. El representante de Juan de Salas (¿José Marías?) protestó pero no sirvió de nada pues la postura de Andrés Manzano fue pregonada (fol. 67). Juan de Salas no se resignó a perder la obra y solicitó que se le entregase el pliego de condiciones ofrecido por Andrés Manzano.
Todo este proceso se desarrolló a finales del mes de febrero. El 24 de febrero, se pregonaron en las esquinas de Sandoval, las condiciones para reedificar el medio Baluarte de Santiago. Los días 26, 27, 28 y 29 de febrero y 1, 2 y 3 de marzo se dieron nuevos pregones.
Juan de Salas envió una nueva carta para evitar la puja pero fue desestimada pues no había motivo para suspender la puja (3 de marzo de 1740) (fol. 70).
Los pregones siguieron los días 4 y 5 de marzo
En el proceso de licitación Fernando de Argues y Sebastian Berni ofrecieron una postura que mejoraba la ofrecida por Andrés Jiménez Manzano. Fernando Argues y Sebastián Berni rebajaban entre un 5% y un 1% varias partidas.
El día 22 de marzo de 1740 se firmaron las escrituras de obligación y fianza. La citada escritura está firmada por Sebastian Berni y Domingo Martín Pato como principales junto con José Bravo de Quirós y Prado (regidor perpetuo de Badajoz) y Manuel de Mendoza (mercader de la ciudad) que eran sus fiadores. En el acto de la firma de la escritura estaban presentes Juan de Hourlier (Intendente General del Ejército y Provincia de Extremadura), Ignacio Sala (Mariscal de Campo de los Reales Ejércitos e Ingeniero Director), Lorenzo de Alduncin o Aldunzin (Contador General de la Provincia de Extremadura) y el escribano Francisco Javier Montero de Espinosa y Bonilla que dio fe de la misma. Entre los bienes que los asentistas pusieron como fianza y garantía se encontraba una casa y tenería situada en la calle que baja de la portería del convento de San Agustín al río Guadiana, una viña en la Corchuela, una casa en la calle de Pedro del Álamo, otra casa en la plaza de San Andrés que hacía esquina con la calle de la portería del convento de la Madre de Dios de Valverde, el oficio de regidor de José Bravo de Quirós, etc.
13.A.H.P., Badajoz, Prot. 559.
14.A.H.P., Badajoz, Prot. 559, fol. 121.
15.A.H.P., Badajoz, Prot. 559, fol. 121v-122.
16.A.H.P., Badajoz, Prot. 559, fol. 122v.
17.A.H.P., Badajoz, Prot. 559, fol. 123.
18.A.H.P., Badajoz, Prot. 559.
19.A.H.P., Badajoz, Prot. 559, fol. 22.
20.A.H.P., Badajoz, Prot. 559, ff. 13 y ss.
21.A.H.P., Badajoz, Prot. 559, fol. 24.
22.A.H.M., Badajoz, L.A., 5 de noviembre de 1742, fol. 144v-145; 21 de enero de 1743, fol. 6.
23.SÁNCHEZ RUBIO, C.M.; TESTÓN NÚÑEZ, I.; SÁNCHEZ RUBIO, R.: Corographia y descripión del territorio del territorio de la plaza de badaxos y fronteras de Portugal confinantes a ella, Junta de Extremadura, Mérida, 2003, pág. 13; TEIJEIRO FUENTES, J.; MELÉNDEZ TEODORO, A.: La fortificación abaluartada de Badajoz en los siglos XVII y XVIII, pp.68-71 (vista de Baldi); perfiles del proyecto de Bordick por Diego de Bordick, C.G.E., A.C.E.G., Extremadura, 121.

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El proyecto de Juan de Subreville

El recinto abaluartado de Badajoz es el resultado de un sumatorio de obras de distintas ápocas y autores pero sin lugar a dudas los cuatro  ingenieros que han dejado mayor impronta son Francisco Domingo (autor de su diseño y responsable por tanto  de sus principales taras), Diego de Bordick (autor de las fortificaciones de la orilla derecha del rivillas y del frente del Guadiana), Pedro Ruiz de Olano (refornó la obra existente y diseñó las galerias de fusileros) y un cuatro, cuya a obra es tan  conocida  como  poco valorada: Juan de Subreville.  Veamos su obra  y sobre todo un documento excepcional como es  el pliego de condiciones  para levantar las fortificaciones que había diseñado.

Una vez que el proyecto de Bordick fue rechazado su ejecución quedó paralizada y poco después se puso en marcha el presentado por Juan de Subreville.

El 14 de abril de 1736, Juan de Subreville redactó y publicó el pliego de condiciones para las nuevas fortificaciones de Badajoz y también los planos y perfiles de las referidas obras para su mayor Yntelixencia. El Archivo Provincial de Badajoz conserva dicho pliego de condiciones pero los planos, que debieron custodiarse en la Comandancia de Ingenieros, se han perdido o al menos no han aparecido. Así mismo, el documento está en muy malas condiciones y la consulta del mismo ha sido posible gracias a la buena disposición del Archivo Provincial de Badajoz.

El pliego de condiciones, que es un verdadero decálogo de buenas prácticas constructivas, especifica en primer lugar las obras que debían acometerse

“…Las obras que la Real Orden preuiene se ejecuten en estte Asiento se reduzen a las de el General recalzo de dho rezinto, levantar, la mayor parte de sus muros, orejones, sus terraplenes dandoles sus comunicaciones construirles sus parapettos, troneras, y banquettas, en los sitios que se hallare por mas conveniente, haziendo poco mas (ilegible) sus fosos, con las Dimensiones, que ban señaladas, (en los referidos planos y perfiles) dejando los terrenos necesarios delante de sus cortinas, para otros tantos ttantos reuellines que se haran después; todo lo qual (ilegible) Zeñido de su extrada Cubierta (ilegible) de sus traversas, banquetas, (ilegible) Glasises, Como tambien de las (ilegible) â su Comunicación, puentes estables y levadizos Puertas rastrillos y la (ilegible) correspondiente…”

Pasa después a la descripción de los materiales que debían utilizarse en la construcción, calidad de los mismos, morteros, personal, etc (1).

El apartado que más nos interesa es el referido las mejoras, reformas y obras nuevas que debían ejecutarse en el conjunto de las fortificaciones.

A.Recalzo y elevación del muro principal de la Plaza (escarpas). Según Subreville, dicho muro tiene una longitud de 1.779 toesas y debía recrecerse, construir terraplenes, parapetos y banquetas. Para estas obras calcula 3.200 toesas cúbicas de mampostería de piedra; 600 de ladrillo para el exterior de los parapetos; 19.600 toesas cúbicas para las tierras que apisonadas llenaban el interior del parapeto; 24 garitas de piedra de sillería o de ladrillo; cinco puentes estables y otros tantos levadizos; siete puertas principales de las cuales cuatro serían para el revellín de San Roque y la Puerta del Pilar; y “siete u ocho (¿?) para las (¿?) poternas, o comunicaciones a los fosos”.

B. El foso. En el pliego de condiciones se establece el precio de la vara cúbica excavada para conformar el foso.La excavación del foso se ceñía solo al tramo comprendido entre el Baluarte de San Vicente y el flanco derecho del Baluarte de San Pedro aunque, si se estimaba conveniente, se podía autorizar al asentista (o contratista de las obras) a extraer piedra

“…desde dho flanco de Sn Pedro hasta el de Sn Antonio en la Puerta de Merida y en algunas partes de el rio Riuillas ejecutara estas de su quenta y sin pretender cosa alguna…”

Es decir, el asentista podía extraer piedra gratuitamente en ese sector para la fortificación y de este modo se iría conformando el foso pero se estipula que si estos trabajos produjesen alguna “ymperfeczon en cualquier paraje de las obras y en la madre de el referido rio (Rivillas)” debía ser reparada por cuenta del asentista.

C. Revellines. En el pliego de condiciones para el foso se establece que éste debía profundizarse dejando los terrenos necesarios delante de las cortinas, para otros tantos revellines que se haran despues.

Juan de Subreville consideraba que los revellines eran esenciales para defender las cortinas y alejar las obras de sitio del enemigo. Pese a todo, el trabajo ejecutado en los revellines fue muy limitado. Los tres revellines que recibieron más atención fueron los situados entre el Baluarte de San Juan y el Guadiana. No obstante hasta la Guerra de la Independencia no se concluyó la camisa de piedra de los dos revellines más cercanos al Guadiana. Salvo los tres revellines citados, el resto de los revellines de la plaza no llegaron a revestirse nunca.

D.Los trabajos de demolición, si estos fuesen precisos, serían por cuenta del asentista que podría utilizar el material procedente del derribo una vez limpio de argamasa, tierra y polvo.

E. Camino cubierto y glacis Para estas obras Subreville presupuestó tanto la tierra necesaria para el glacis o explanada como la piedra y ladrillo para los parapetos del camino cubierto y rastrillos y “veinte mill estacas poco mas o menos”.

F. Estacada. El capítulo dedicado a la estacada es muy interesante pues informaciones de este tipo son muy escasas y a diferencia del resto de las obras nada ha quedado de ella

“..la escauacion que se necesitta hacer para fixarla y boluer a mazisarla y asegura cada estaca de por si la qual ha de tener nuebe pies de largo seis pulgadas en cuadro por ygual dos pulgadas y media de distancia una de otra con su zintta de tres pulgadas de ancho una y media de grueso y diez pies de largo clauada con un clauo de quatro â zinco en libra en la altura de el parapeto que defiende siendo de enzina o roble a zinquenta rrs (…) Y si es de pino con las mismas zircunsttanzias â quarenta…”

No es menos interesante la relación de trabajos vinculados con la madera en los que se incluía el presupuesto, por pie cuadrado, de la

“…pintura que se diese en el maderamen expuesto a el temporal (…) Carena con estopa calafateado y embreado…”

G. Empedrados. El pliego de condiciones recoge las tarifas de los distintos tipos de empedrados:

-Empedrado de guijarros
-Empedrado de “piedra esquadreada de el tamaño de nuebe a diez pulgadas de entrada en superficie”.

Una vez que el ingeniero confeccionaba un pliego de condiciones, el procedimiento para la adjudicación de las obras estipulaba que se debía dar publicidad al mismo para conseguir el mayor número posible de posturas o pujas. En este caso, se ordenó dar publicidad durante nueve días en las poblaciones de Mérida (6 de abril), Llerena (19 de abril), Zafra, Plasencia, Cáceres, Alcántara, ¿Trujillo?, Villanueva de la Serena y Badajoz.

En el caso de Badajoz, el peón público (José Sánchez) dio publicidad a las condiciones de la obra en varios pregones que dio en la esquina del Rastro. El primer pregón que hemos documentado es del día 17 de abril aunque no descartamos que el primero se diese el 16. Siguieron otros pregones los días 18, 19, 20 y 21.

Juan de Sala presentó la primera postura. Tras verificar que la postura se ajustaba al pliego de condiciones (informe del ingeniero del 21 de abril de 1736), el intendente, Juan de Hourlier, ordenó publicarla por si aparecía otra postura más baja.

La postura de Juan de Sala y Compañía se pregonó los días 24, 25, 26 de abril. En esta ocasión, como en la anterior, es posible que el primer pregón fuese el día 23 pero el mal estado del documento no permite apreciar la fecha. Por este motivo, tampoco podemos saber si se ofrecieron otras posturas aunque las podemos intuir pues el miércoles 2 de mayo se convocó a todos los que habían pujado por las obras para que el sábado 5 se personasen para proceder al remate. El documento del 2 de mayo cita a Juan de Presilla, Juan de Sala y Josep (…) Preg(…) que suponemos fueron postores.

El ganador fue Juan de Sala y el proceso de adjudicación había concluido el sábado 12 de mayo aunque no sabemos su fecha exacta.

Cuando se adjudicaba una obra, el contratista se comprometía a respetar las condiciones estipuladas y como garantía debía entregar una fianza. En este caso, Juan Sala solicitó que sus propias herramientas se computasen como parte de la fianza. El valor de las mismas fue tasado por un carpintero y un herrero que las valoraron 53.825 reales.

Es posible que la adjudicación de la obra se realizase el 5 de mayo pues en un documento de 20 de agosto de 1737 se asegura

“…el mencionado Dn Juan de Sala Dijo que por asiento se hizo con su Magd en cinco de maio del año pasado de mill setecientos treinta y cinco tiene a su cargo las Reales obras de fortificazon de esta plaza…” (2)

Es decir, no deberíamos descartar que el escribano errase en el año y en lugar de 1735 se refiriera a 1736.

Como ya hemos adelantado, entre la documentación enviada por Juan de Subreville el 3 de febrero se encontraban varios planos parciales en los que desarrollaba algunos elementos de su proyecto pero solo envió un plano general con indicaciones a lápiz para que fuese posible comparar sus propuestas con las de Diego de Bordick (3).

SubrevilleProyecto general de la Plaza de Badajoz por Juan de Subreville, 15 de junio de de 1736, C.G.E., A.C.E.G., Extremadura 131 (MARICHALAR, J.: Cartografía histórica de Extremadura, Biblioteca de Extremadura, Junta de Extremadura, Indugrafic, Badajoz, 2011)

El 15 de junio de 1736, Juan de Subreville levantó un plano específico con el proyecto general que había presentado el 3 de febrero, si bien, en este plano introduce algunos cambios (C.G.E., A.C.E.G., Extremadura 131). Los cambios más destacados los encontramos en los fuertes exteriores pues añade tres pequeños reductos que ocupan las alturas situadas frente a las fuertes de San Cristóbal, Cabeza de Puente y la Picuriña(4).

La ejecución de las obras provocó enfrentamientos constantes. Así, en 1736 estalló una disputa cuyos protagonistas fueron el asentista y el Ayuntamiento (cabildos de 9 de julio, 17 de agosto, 5, 8, 15 y 24 de noviembre de 1736). El motivo de la misma fue, como en otras ocasiones, la madera que el asentista necesitaba y que debía cortarse del pinar de la ciudad. Las peticiones de madera son uno de los mejores indicadores para seguir los trabajos en las fortificaciones pues dichos trabajos requerían mucha madera y el asentista pretendía tomarla de los montes de propiedad municipal. En el Cabildo Municipal de 9 de julio de 1736 se vio una carta del intendente (fechada el día 7 del mismo mes) en la que solicitaba permiso para que el asentista de las obras de fortificación pudiese cortar 500 pies de pino y 500 carros de madera de alcornoque de rivera en los montes de la ciudad y, además, sin abonar el importe. Ante esta situación las autoridades municipales pidieron amparo a la Corona pues

“…de un año a esta parte se an cortado mas de trezientos pies de pino de los mejores y doszientas carretadas de pies de alcornoque…” (5)

Las autoridades municipales sumaban a las cantidades ya citadas la madera utilizada como combustible en los hornos de cal, los tablones para utensilios, etc. El Cabildo consideró especialmente grave el corte de pinos pues si se admitía la petición del asentista se acabaría con el único pinar de la ciudad y, llegado el caso, no habría madera para estacas o para las explanadas de la artillería. El municipio terminaba su exposición solicitando que el asentista limitase la tala, que ésta fuese controlada por un comisario municipal nombrado a tal efecto y que abonase la madera que cortase.

La reclamación municipal fue atendida. En el Cabildo Municipal de 5 de noviembre de 1736 se informó que la Corona daba la razón al municipio y obligaba al asentista a pagar la madera procedente de los montes municipales y, además, el ingeniero debía certificar la cantidad de madera que era necesaria (6).

Pese a las disputas y las dificultades parecía que el proyecto de Subreville sería el que finalmente permitiera fortificar Badajoz pero María Cruz Villalón ha puesto de manifiesto que el proyecto de Subreville no convenció al ingeniero Jerónimo de Amici (o Amicy) y por ello se acordó que los dos ingenieros realizasen un proyecto conjunto. La propuesta de ambos fue aprobada en 1737 (7). Sabemos que al menos en diciembre de 1736 trabajaban juntos pues levantaron las secciones de las fortificaciones de la plaza para compararlas como las secciones de las nuevas obras proyectadas por ellos.

A. Alcazaba. Proyectaron una ciudadela abaluartada que ocupaba la cota más elevada del cerro. Las laderas Norte y Este del Cerro del Muela estaban reforzadas con fortificaciones avanzadas y situadas a menor cota. Así, el frente Norte estaba reforzado con un hornabeque y el Este con una tenaza precedida de camino cubierto.

B.Recinto Principal. Plantean recalzar y recrecer las escarpas y construir parapetos a prueba en todo el recinto abaluartado. El recalzo era imprescindible para profundizar el foso sin provocar la ruina de las escarpas. Los baluartes de Santa María, San Roque, San Juan, Santiago, San José y San Vicente tendrían caballeros. El caso del Baluarte de San Pedro es un tanto complejo. Según consta en el encabezamiento de este plano, la sección de este baluarte está realizada “por la cara Yzquierda del Baluarte y caballero de San Pedro” pero el caballero citado no aparece representado. Teniendo presente otros proyectos de Subreville y Amici y que el caballero no aparece en la sección cortada por la cara izquierda del baluarte pensamos que debió tratarse de un gran través elevado que desenfilase la mitad izquierda del baluarte y no un caballero propiamente dicho, o al menos no sería un caballero como los proyectados en el resto de los baluartes.

Subreville y Amici abrían poternas en el centro de las cortinas, profundizaban el foso y conformaban un nuevo camino cubierto y glacis distinto del que tenía la plaza y del que había propuesto Diego de Bordick. También modifican y hacen más monumentales las puertas de la Trinidad y Pilar.

C. Obras exteriores. Subreville y Amici mantienen un reducto avanzado frente al Baluarte de San José.

En la orilla derecha del Rivillas conservan las obras iniciadas (revellín de San Roque, Fuerte de la Picuriña y comunicación entre ambos) aunque debieron modificar el diseño del Fuerte de la Picuriña ya que se refieren a él como hornabeque de la Picuriña. Delante del hornabeque de la Picuriña diseñan un reducto.

En la orilla derecha del Guadiana planteaban reductos adelantados frente a los fuertes de la Cabeza de Puente y San Cristóbal.

Los perfiles de las fortificaciones que levantaron Juan de Subreville y Jerónimo de Amici (21 de diciembre de 1736) nos permiten visualizar el estado de las obras en lo que se refiere a su altura, profundidad del foso, terraplenado de cortinas y baluartes, etc. Así mismo tenemos la posibilidad de comparar dichas secciones con las que levantó, hacia 1735, Diego de Bordick.

A. Alcazaba. Las secciones muestran, básicamente, las obras abaluartadas proyectadas en ella aunque también incluyen algunas murallas islámicas de la Alcazaba (C.G.E., A.C.E.G., Extremadura 137).

B. Recinto principal

-Semibaluarte de San Antonio (C.G.E., A.C.E.G., Extremadura 137). El semibaluarte cuenta con parapeto a prueba, banqueta y terraplén. El camino cubierto se extendía delante del semibaluarte y contaba con parapeto y banqueta bien definidos, si bien, la sección que presentan Subreville y Amici de estos elementos no permite saber si estaban revestidos. Lo que si está claro es que la zona carecía de foso. En el pliego de condiciones tampoco se recoge foso en esta zona y sin embargo si aparece en la sección que estamos comentando.
-Cortina de la Puerta de Mérida (C.G.E., A.C.E.G., Extremadura 133). El terraplén está poco desarrollado y la cortina carece de parapeto. La cortina carecía de foso (se limita a excavaciones aisladas, seguramente pedreras). La única defensa exterior era el camino cubierto y glacis que parecen estar razonablemente bien.
-Baluarte de San Pedro (C.G.E., A.C.E.G., Extremadura 133). La sección de está cortada por su cara izquierda y no apreciamos avances respecto a la sección que nos ofrecía Diego de Bordick. En el foso observamos lo que parece ser una segunda cantera abierta cerca del baluarte que no aparecía en la sección de Bordick. El camino cubierto y el glacis están en buen estado.
-Baluarte de la Trinidad (C.G.E., A.C.E.G., Extremadura 133). La sección está cortada por la “Yzquierda del Baluarte” (presumiblemente por su cara izquierda). En la sección distinguimos el parapeto a prueba con revestimiento y la banqueta interior. El terraplén es bastante amplio y alcanza el camino de ronda. En general, la imagen que nos ofrecen Subreville y Amici es la misma que aparece en el plano de Juan de Subreville-Bordick del 3 de febrero de 1736 (C.G.E., A.C.E.G., Extremadura 127). En esta sección podemos verificar el escaso desarrollo de la contraguardia y como se está construyendo el nuevo camino cubierto delante de esta obra.
-Cortina comprendida entre los baluartes de la Trinidad y Santa María (C.G.E., A.C.E.G., Extremadura 135). Los trabajos de terraplenado están muy avanzados. La cortina contaba con parapeto a prueba, si bien, la altura del parapeto era muy escasa y carecía de banqueta interior.
El foso marcha a buen ritmo. Observamos que era más profundo por el lado de la contraescarpa seguramente para evitar problemas de cimentación y estabilidad de la cortina.
El glacis y camino cubierto estaban conformados aunque carecía de banqueta. No obstante, debemos precisar que el camino cubierto situado delante de las cortinas tendría que demolerse, o al menos modificarse, cuando se construyesen los revellines.
-Baluarte de Santa María (C.G.E., A.C.E.G., Extremadura 135). En lo que se refiere a terraplenes y parapetos no apreciamos cambios sustanciales respecto a la imagen que ofrecía Bordick. En este caso, la sección está cortada por la mitad izquierda del baluarte (posiblemente la cara izquierda) mientras que Bordick nos ofrecía la sección de la cara derecha.
Al igual que en las obras anteriores, contaba con parapeto a prueba pero tenía poca altura. El terraplén llegaba a la altura el camino de ronda y tenía bastante anchura.
El foso de la cara izquierda está menos desarrollado que el de la cara derecha y observamos que la contraescarpa es muy baja. El foso alcanza mayor profundidad en la zona más próxima a la escarpa. Es posible que esta circunstancia provocara problemas estructurales en el baluarte. El camino cubierto está bien conformado aunque desconocemos su estado y características pues en la sección no aparecen especificadas.
-Cortina comprendida entre los baluartes de Santa María y San Roque (C.G.E., A.C.E.G., Extremadura 135). El terraplén estaba muy avanzado pero no estaba concluido. Con respecto al parapeto hemos de señalar que se había acumulado tierra para conformar un parapeto a prueba pero su cara interior no estaba revestida ni se había conformado su perfil, además, carecía de banqueta
El foso era amplio pero poco profundo. Como en el caso anterior, la zona más profunda del foso es la más próxima a la escarpa. La contraescarpa presenta un talud muy acusado lo que nos indica que no estaba revestida o se había arruinado.
El camino cubierto está casi destruido.
-Baluarte de San Roque (C.G.E., A.C.E.G., Extremadura 135). El terraplén era estrecho pero llegaba hasta la altura el camino de ronda y se había acumulado tierra para conformar un parapeto a prueba pero, al igual que sucedía con la cortina, no estaba concluido.
Las observaciones que hemos expuesto para el foso y el camino cubierto de la cortina anterior son extensibles para este caso.

Puerta pilarPuerta del Pilar, C.G.E., A.C.E.G., Extremadura 136

-Cortina de la Puerta del Pilar (C.G.E., A.C.E.G., Extremadura 136). La sección está tomada justo a la altura de la puerta por lo que no está representado ni el terraplén ni el parapeto. Por el contrario resulta muy interesante la indicación de la capilla, situada sobre el cañón de la puerta y el puente levadizo aunque este último elemento es posible que no existiese y tan solo fuese un proyecto pues los pilares del puente fijo, con el que comunicaba el puente levadizo, están en color amarillo lo que viene a indicar que el puente fijo solo era un proyecto y por tanto quizá también lo fuese el puente levadizo.
Tampoco podemos precisar la excavación del foso en este sector y tan solo apreciamos lo que parecen ser los restos, muy desdibujados, del viejo camino cubierto de Langres-Francisco Domingo.

Baluartes y cortinaBaluartes de San Juan y Santiago junto con la cortina intermedia, C.G.E., A.C.E.G., Extremadura 136. Las partes señaladas en rosa son las existentes en ese momento y las marcadas en amarillo son las proyectadas. En los baluartes observamos los caballeros y en la cortina la poterna que debía abrirse en el centro de la misma para la comunicación con el foso.

-Baluarte de San Juan (C.G.E., A.C.E.G., Extremadura 136). La sección está cortada por la cara izquierda. El terraplén está muy desarrollado pero el parapeto a prueba no está revestido ni cuenta con banqueta
La contraescarpa del foso no está revestida aunque es muy profunda de modo que en este punto lo que se propone es su revestimiento y construir el camino cubierto.
-Cortina comprendida entre los baluartes de San Juan y Santiago (C.G.E., A.C.E.G., Extremadura 136). El terraplén es competente pero carece de parapeto. El fondo del foso es muy irregular (quizá montones de tierra y excavaciones parciales). Lo que se aparecía del camino cubierto es una parte mínima
-Baluarte de Santiago (C.G.E., A.C.E.G., Extremadura 132). No se especifica el lugar por el que se realiza la sección pues solo se indica que está cortada por la izquierda. No encontramos muchas diferencias con las secciones de los baluartes anteriores pues su terraplén está desarrollado y al parapeto a prueba solo le falta el revestimiento.
Por lo que se refiere a la escarpa parece que se había procedido al refuerzo de sus cimientos y, además, la excavación del foso no llegaba a los cimientos para no dañar al baluarte
El foso no era muy profundo pero estaba bastante configurado aunque carecía de revestimiento en la contraescarpa y todavía era posible adivinar, a continuación del foso, el viejo camino de Langres–Francisco Domingo.
-Cortina comprendida entre los baluartes de Santiago y San José (C.G.E., A.C.E.G., Extremadura 136). La cortina carecía de parapeto, incluso uno simple, y el terraplén era muy estrecho.
El foso y el camino cubierto prácticamente no se aprecian y, en todo caso, el segundo de ellos se correspondería con el viejo camino de Langres-Francisco Domingo.
-Baluarte de San José (C.G.E., A.C.E.G., Extremadura 136). Pensamos que la sección está cortada por la cara izquierda del baluarte. Diego de Bordick nos ofrecía una sección de este baluarte cortada por su ángulo flanqueado y otra sección desde el ángulo flanqueante izquierdo. En este caso observamos que ha mejorado el terraplén pero el foso y el camino cubierto siguen prácticamente en el mismo estado. El foso es tan estrecho que prácticamente parece la zanja de cimentación de la escarpa y delante se extiende el viejo camino cubierto de Langres-Francisco Domingo.
-Cortina comprendida entre los Baluartes de San José y San Vicente (C.G.E., A.C.E.G., Extremadura 136). No apreciamos cambios sustanciales pues sigue conservando su parapeto a prueba y el terraplén alcanzaba la altura del camino de ronda.
El foso seguía prácticamente en el mismo estado, es decir, casi sin excavar y dentro del mismo aparece un amontonamiento de tierra que ya mostraba Bordick y no sabemos como interpretar. Delante del foso observamos un parapeto muy robusto que pudiera corresponderse con el camino cubierto o bien con el viejo baluarte de la Torre del Canto.
-Baluarte de San Vicente (C.G.E., A.C.E.G., Extremadura 136). No está identificada la sección pues Subreville y Amici se limitan a indicar que se corresponde con el perfil izquierdo del baluarte. El terraplén es muy amplio pero carece de parapeto a prueba aunque los trabajos para conformarlo están avanzados.
Con respecto al foso y al camino cubierto podemos decir que no existen.

C. Fuertes y revellines
-Revellín de San Roque (C.G.E., A.C.E.G., Extremadura 133). Está prácticamente concluido
-Pardaleras (C.G.E., A.C.E.G., Extremadura 136). En la sección distinguimos:
>El muro de la gola. Obra muy débil para que en caso de necesidad pudiera ser destruido por la artillería de la plaza.
>Torre antigua. Se levantaba en la gola de baluarte. La entrada se situaba a la altura de la primera planta y el acceso se realizaba mediante una escalinata de obra.
>El frente de ataque. El foso era profundo pero muy estrecho y el camino cubierto estaba en malas condiciones
-El Fuerte de la Cabeza del Puente (C.G.E., A.C.E.G., Extremadura 134). A diferencia de Diego de Bordick, que nos ofrecía varias secciones de esta obra, Subreville y Amici solo levantan una sección longitudinal y en ella no apreciamos diferencias con Diego de Bordick
-Fuerte de San Cristóbal (C.G.E., A.C.E.G., Extremadura 134). Como sucedía con el fuerte de la Cabeza del Puente, Subreville y Amici sólo ofrecen un corte longitudinal que es prácticamente idéntico al de Bordick (C.G.E., A.C.E.G., Extremadura 121)

No conocemos la evolución del proyecto conjunto (Subreville-Amici) pero el 31 de mayo de 1737 Juan de Subreville presentó un Proyecto General para la Plaza de Badajoz añadido y Corregido nuevamente por el mismo (C.G.E., A.C.E.G., Extremadura 139). El nuevo proyecto mantiene las líneas básicas del anterior en lo que se refiere a la Alcazaba (ciudadela abaluartada) y al recinto principal (orejones, caballeros, través-caballero en el Baluarte de San Pedro, revellines delante de las cortinas, etc). Las novedades las encontramos de nuevo en los fuertes exteriores:

-Orilla derecha del Rivillas. Modifica el diseño del Fuerte del Príncipe o Fuerte de la Picuriña que pasa de ser un baluarte avanzado a un hornabeque. Así mismo cambia el diseño del reducto que ocupa la altura situada delante del fuerte
-Pardaleras. Sustituye los dos reductos que debían cubrir el Calamón por una corona que al igual que aquellos está volcada hacia el Calamón
-Suprime el fuerte emplazado delante del Baluarte de San José
-En orilla derecha del Guadiana mantiene las obras existentes prácticamente sin cambios y los reductos adelantados frente a San Cristóbal y la Cabeza del Puente

En lo que se refiere a obras concretas en las fortificaciones solo contamos con datos indirectos. En efecto, en 1736 Francisco Ruiz abrió una cantera de cal para reparar los molinos de la Aceña y Ballesteros

“…con poca diferencia se saco la piedra necesaria para la obra de la muralla del Valuarte de San Vicente…” (8)

Es decir, en el año 1736 se realizaron obras en el Baluarte de San Vicente aunque no podemos calibrar ni el tipo ni la importancia de las mismas. En 1737 continuaron las obras de fortificación:

>Cabildo Municipal de 11 de enero. El Intendente quería cortar 2.000 pies de encina, 250 de pino y 30.000 estacas de encina. La petición estaba basada en el cálculo que había realizado el ingeniero para construir puentes (rampas), rastrillos, puertas y estacada. Los puentes (rampas) suelen vincularse con los trabajos de terraplenado y excavación el foso
>Cabildo de 11 de marzo. El Intendente comunicaba a las autoridades municipales que la piedra caliza del Cerro de San Cristóbal se había reservado en exclusiva para las obras de fortificación y por ello no estaba dispuesto a tolerar que la ciudad mantuviese en ese paraje un horno de propiedad municipal
>Cabildo Municipal de 1 de agosto. El Intendente solicitó abrir las compuertas de los molinos de las Aceñas para desaguar el Guadiana y poder realizar los trabajos de cimentación de las fortificaciones de esa zona. El Ayuntamiento, tras estudiar la petición, accedió pero el nivel del agua no debió bajar lo suficiente y el ingeniero (Juan de Subreville) ordenó romper la pesquera para desaguar el Guadiana lo que provocó la correspondiente queja de las autoridades municipales.
>Cabildo de 8 de agosto. Se dio cuenta que en el curso de los trabajos de fortificación efectuados en el frente del Rivillas se habían derribado las pasaderas grandes del Rivillas y estaba previsto derribar otras situadas en el mismo río.

El asentista, Juan de Sala, formó sociedad el 20 de agosto de 1737 con Domingo Martín Pato. En la correspondiente escritura, Juan de Sala señala que había aportado 600.000 reales de vellón como fianza de las mencionadas obras. De ellos 100.000 los había puesto en metálico y en resto en instrumentos, materiales, etc.

En 1738 la actividad de Subreville es frenética. Si seguimos un orden cronológico debemos comenzar con el plano 140 del C.G.E (C.G.E., A.C.E.G., Extremadura 140.). Este documento se compone de dos partes:

-Planta de Badajoz con el proyecto de Subreville
-Perfiles de las fortificaciones

Ambas partes fueron realizadas en fechas distintas y después reunidas para formar un solo documento (9). En efecto, la planta está fechada el 18 de abril y las secciones el 4 de junio. El proyecto recogido en este plano viene a coincidir, en sus líneas básicas, con los presentados por este ingeniero el 15 de junio de 1736 y 31 de mayo de 1737.

Subreville presentó varios planos con detalles de su proyecto. De ellos, el más importante es el que recoge el frente del Guadiana y especialmente las obras para el entorno de la Puerta de Palmas que está fechado el 9 de mayo de 1738 (C.G.E., A.C.E.G., Extremadura 141).

Subreville realizó otro plano el 4 de junio de 1738 que también incluye, como el anterior, la planta y las secciones de las fortificaciones (C.G.E., A.C.E.G., Extremadura 142) (10). En este caso, la planta es una simple línea que sirve para marcar e indicar los puntos por los que están cortadas las secciones. Así mismo debemos anotar, aunque solo sea como curiosidad, que sobre la planta de las fortificaciones diseñadas por Subreville alguien marcó las trazas del proyecto que desarrollará el ingeniero Ignacio Sala y que veremos en el plano 146 del C.G.E. (C.G.E., A.C.E.G., Extremadura 146).

De los planos de Subreville nos interesan sobre todo las secciones de las fortificaciones que aparecen en los planos 140 y 142 del C.G.E pues nos permitirán presentar una panorámica del estado de las obras.

-Semibaluarte de San Antonio (C.G.E., A.C.E.G., Extremadura 140). La sección está cortada en la Torre de la Puerta del Alpéndiz (Torre del Juego de la Condesa). La altura de esta torre servirá de referencia para acotar el recinto abaluartado. La copia que hemos podido consultar tiene poca calidad y por ello no nos atrevemos a realizar un comentario de dicha obra
-Cortina de la Puerta de Mérida (C.G.E., A.C.E.G., Extremadura 142). La sección está cortada por el centro de la cortina y quizá por ello no se representa ni el terraplén ni el parapeto. Delante de la cortina podemos intuir las obras del incipiente revellín que debía cubrir dicha cortina. El foso está sin excavar y el camino cubierto y glacis están conformados pero sin revestir y, parecen, en mal estado
-Baluarte de San Pedro (C.G.E., A.C.E.G., Extremadura 142). Su estado es idéntico al que mostraba Subreville y Amici, es decir, terraplén estrecho con un angosto camino de ronda que sólo posibilitaba el paso a los defensores y hacia imposible instalar piezas de artillería en él o construir un parapeto a prueba. El foso está sin excavar y no se aprecia el camino cubierto.
-Cortina comprendida entre los baluartes de San Pedro y la Trinidad. El terraplén está conformado pero sólo cuenta con parapeto simple. Debemos precisar que la sección de esta cortina está cortada por el centro que, como ya comentamos al estudiar el plano de Bordick, era la única que tenía conformado el terraplén. En la sección no alcanzamos a verificar la profundidad del foso aunque si muestra la tenaza.
-Baluarte de la Trinidad (C.G.E., A.C.E.G., Extremadura 142). La sección está cortada por la cara izquierda. Observamos un terraplén amplio aunque todavía no se ha regularizado-nivelado la parte superior para conformar el camino de ronda. Cuenta con banqueta y parapeto a prueba.
Delante del baluarte se aprecia la masa de tierra correspondiente a la contraguardia. Si comparamos esta obra con la sección que nos ofrecían Subreville y Amici podemos apreciar su progreso. Las caras de la contraguardia son más altas que la gola pero no llegan al nivel del cordón de la cara del baluarte. La contraescarpa y el camino cubierto están bien conformados, si bien, falta terminar el glacis (seguramente el espacio correspondiente estaba ocupado por un camino o una cantera).
-Cortina que se extiende entre los baluartes de la Trinidad y Santa María (C.G.E., A.C.E.G., Extremadura 142). La sección está cortada por el centro de la cortina y prácticamente nos ofrece la misma imagen que Subreville y Amici tanto en lo que se refiere al terraplén como a la banqueta, parapeto, foso, camino cubierto y glacis.
El revellín ya destaca sobre el nivel del foso, si bien, la altura de sus caras era tan reducida que no podía cubrir la cortina. El camino cubierto y glacis aparecen perfectamente conformados.
-Baluarte de Santa María (C.G.E., A.C.E.G., Extremadura 142). Sección cortada por el centro de la cara izquierda. Sigue en el mismo estado que nos mostraban Subreville y Amici en lo que se refiere al terraplén, banqueta y parapeto. El foso es más profundo salvo en la zona más cercana la escarpa que se mantiene en su nivel original (seguramente para no socavar los cimientos de las escarpa).
La contraescarpa, camino cubierto y glacis están muy avanzados
-Cortina comprendida entre los baluartes de Santa María y San Roque. (C.G.E., A.C.E.G., Extremadura 142). No verificamos progreso en lo que a terraplenes y parapetos se refiere.
Para el revellín y el camino cubierto valen las mismas consideraciones que hemos hecho para la cortina anterior.
-Baluarte de San Roque (C.G.E., A.C.E.G., Extremadura 142). Sigue en el mismo estado que mostraban Subreville y Amici. El foso parece algo más profundo pero no se ha excavado la zona más cercana la escarpa para no socavar sus cimientos. Para la contraescarpa, camino cubierto y glacis valen las mismas consideraciones que hemos visto en los baluartes anteriores.
-Revellín de la Trinidad. No apreciamos cambios respecto a lo que mostraba Subreville y Amici.

Además de las secciones, Subreville presentó, en junio de 1738, la vista del perímetro completo de las nuevas fortificaciones propuestas para Badajoz (C.G.E., A.C.E.G., Extremadura 143) (11). En este alzado nos centraremos en dos puntos

-El Baluarte de San Pedro. La cara derecha del baluarte presenta un perfil escalonado que debe corresponderse, en la zona intramuros, con los dos pequeños traveses de dicha cara
-Puerta de Pajaritos. Nos presenta una vista que completa y da sentido a los planos de Badajoz de comienzos del siglo XVIII (anónimo, 1704; Pennier, 1705; Massé). En efecto, Subreville muestra una torre junto a la puerta que debe corresponderse con las dependencias del cuerpo de guardia situadas intramuros y adosadas al muro izquierdo de la puerta. En los planos de comienzos del siglo XVIII (salvo Pennier) no se distingue la torre pues su planta se confunde con las instalaciones de dicho cuerpo de guardia. Afortunadamente resulta perceptible en la vista de Subreville pues destaca en altura. Como quiera que sea, debemos ser cautos pues Subreville nos ofrece una vista en la que combina y amalgama elementos existentes con otros que proponía construir. Volveremos a ocuparnos de la torre al estudiar el plano de Martín de Gabriel del 31 de diciembre de 1763.

El alojamiento, imprescindible para la guarnición y los mandos de la plaza, seguía siendo un problema. Así en la sesión de 9 de enero de 1738 se vio una carta del marqués de Monreal en la que informa a la ciudad que había sido nombrado Capitán General

“…necesitando pra ello de una casa capaz a su empleo y pra aloxar su familia espera que pr esta ciudad se le facilite…” (12)

La tarea no era fácil pues no había casas en alquiler dignas de tan ilustre personaje. Los problemas no acabarán aquí pues en la sesión de 2 de octubre se informaba de la llegada del nuevo gobernador de la ciudad y también necesitaba alojamiento. En este caso se destinó la casa propia de Diego de Becerra, situada en la Plaza de San Juan, pues había quedado desocupada ya que su anterior inquilino, el tesorero de la guerra, se había traslado a otra. La operación no pudo realizarse y entonces se pensó en la casa que habitaba el administrador general de rentas provinciales (Agustín de la Madrid). Así mismo para el alojamiento del gobernador, los militares intentaron forzar el desalojo de la casa del administrador de tabacos (13).

Además de las fortificaciones, no se descuidaban los trabajos en los cuarteles. En efecto, el duque de Montemar (Ministro de la Guerra) envió una carta al Intendente, que a su vez la remitió al municipio, en la que ordenaba al Ayuntamiento financiar las obras del Cuartel de las Palmas con el importe de la bellota de dehesa de Cantillana y parte de sus bienes de propios (14).

Por otro lado, los trabajos de fortificación causaban daños colaterales. Así, en la sesión de 22 de mayo de 1738 se informó que los barrenos de los asentistas de la fortificación había arruinado la parecilla de San Cristóbal

“…que detiene la violencia del rio en el camino del fuerte de Sn Xpl…” (15)

La responsabilidad de estos destrozos era evidente pues Juan de Salas, principal asentista, había presentando un memorial a la ciudad solicitando permiso para romper dicha pared obligándose después a su reconstrucción. En función de ello acordó que

“…el dho Juan de Salas deposite el caudal que se tubiere por preciso pra dha redificon y asi mismo que se fabrique el rollo y dexe desembarazado el uso del Horno de Cal propio desta ciudad…” (16)

Por otro lado, en el informe del año 1821 sobre la fortificación de Badajoz se asegura que Juan de Subreville presentó en 1739 un proyecto en el que situaba torres cuadradas (y de otras figuras) en los fuertes de la Picuriña, San Cristóbal y Cabeza de Puente. Las torres estaban rodeadas de foso, contraescarpa y camino cubierto y estarían artilladas con cañones. No hemos encontrado información sobre este proyecto y además el informe de 1821 se caracteriza por su falta de rigor de modo que el proyecto al que se refiere es, posiblemente, el del 15 de junio de 1736.

En 1739 Juan de Subreville rediseñó Baluarte de la Torre del Canto para transformarlo en un revellín. Como ya hemos visto, Francisco Domingo había reaprovechado el Baluarte de la Torre del Canto como obra exterior para cubrir los molinos de la Aceña y cerrar el acceso a la ciudad por la orilla izquierda del Guadiana. No obstante, el viejo baluarte de la Torre del Canto, dada su ubicación y escasa entidad, casi no cubría el recinto principal y sólo ofrecía cierta protección para la cara izquierda del Baluarte de San Vicente. Juan de Subreville rediseñó esta obra y la transformó en un revellín de mayores dimensiones y situado de tal modo que cubriese la cortina comprendida entre los baluartes de San José y San Vicente (el plano con el proyecto está firmado el 22 de mayo de 1739). El revellín diseñado por Juan de Subreville carecía de flancos pero finalmente se construyó un revellín con un flanco (17). Aunque no tenemos constancia documental, pensamos que la disposición final de los revellines para cubrir las cortinas responde al plan proyectado por Subreville, si bien, bajo su dirección, y mucho después, los revellines se reducían a masas de tierra poco definidas y escasa altura.

Las obras continúan en 1739. En efecto, el 3 de septiembre se informó que se había cortado gran cantidad de madera (encina, alcornoque, pino, etc) de los montes de la ciudad para las fortificaciones y que la ciudad tenía un pleito pendiente con Juan de Salas, asentista de las obras de fortificación. Así mismo el 14 de diciembre el marqués de Monreal y Juan Bautista Mac Evan (Capitán General e ingeniero respectivamente) solicitan madera para las fortificaciones y, además, informaron al Cabildo Municipal que era preciso reparar los puentes provisionales de las puertas de la Trinidad y Pilar (14 de diciembre de 1739) (18). Aunque no estamos en condiciones de afirmarlo con rotundidad entendemos que los puentes que se citan son en realidad rampas de madera dispuestas intramuros y que se utilizarían para transportar tierra a los terraplenes.

anónimoPlano de la plaza y castillo de Badajoz con el de las demás obras anexas, 1 de junio de 1739, I.H.C.M., Cartoteca Histórica 3088/017-164 (MARICHALAR, J.: Cartografía histórica de Extremadura, Biblioteca de Extremadura, Junta de Extremadura, Indugrafic, Badajoz, 2011)

Para seguir el progreso de las fortificaciones en 1739 los mejores documentos son los planos de Juan de Subreville y anónimo (19). Ambos planos ofrecen la misma imagen de la ciudad pero el plano anónimo, fechado el 1 de junio, es más completo y preciso, por ello, será el que utilizaremos como base para la descripción. También utilizaremos el plano de Jean Gabriel Mercier que está fechado en 1775 pero que ofrece una imagen de la ciudad que se corresponde al año 1739. En realidad, el plano de Jean Gabriel Mercier es prácticamente idéntico al plano anónimo del 1 de junio de 1739. Las diferencias entre ambos son mínimas y las iremos desglosando en el apartado correspondiente (20).

A. Alcazaba. Frente las sucesivas propuestas de construir una ciudadela abaluartada en este privilegiado enclave, la Alcazaba conservó su viejo cinturón de murallas medievales, si bien, algunos edificios fueron habilitados para uso militar:

>Santa María de Calatrava (almacén de pólvora)
>Palacio Episcopal (Hospital Real)
>Ermita San Pedro (almacén de madera para la artillería)
>Varias casas particulares situadas en el entorno del actual Museo Arqueológico se destinaron a almacén general de la artillería
>Cuartel de Inválidos en los actuales depósitos de agua
>Almacenes de pólvora. En 1735 habilitaron algunos edificios como almacenes de pólvora aunque no resultaron aptos. Según el plano anónimo del 1 de junio dichos almacenes estaban:

-Junto a la Puerta del Alpéndiz
-Adosado a cara interior de la muralla del Metido
-Bajo la escalinata del Metido
-Entorno de la Torre de las Siete Ventanas
-Torre de la Horca

Jean Gabriel Mercier de Chermont sitúa los almacenes de pólvora en tres lugares:

-En la escalinata del Metido
-La esquina N.E de la Alcazaba (posiblemente en la Torre de las Siete Ventanas o en la situada más al oeste que resultó arruinada cuando se construyó la Brecha de las Aguas)
-Torre de la Horca.

B. Recinto principal.

>Los baluartes y cortinas del recinto magistral no han sufrido modificaciones en su trazado, si bien, se había recalzado la mampostería de las caras de los baluartes de Santa María y San Roque. En la leyenda del plano se asegura que el Baluarte de Santiago tenía hecha parte de la excavación para cimentar el recalzado de una de sus caras. Entendemos que las obras citadas se refieren, como en otros casos, al recalzo ejecutado tras la excavación del foso y estaban destinadas a evitar su ruina.

Varios baluartes tienen construcciones en su interior. Así, el convento de la Trinidad ocupa la mayor parte del convento del mismo nombre. En el Baluarte de Santa María podemos ver un pequeño edificio adosado al terraplén del flanco izquierdo que no mostraban los planos de 1735. Para poder identificar este inmueble debemos recordar que la leyenda del plano indica:

“…Baluarte de Sta Maria llamado por los naturales de la Laguna con surtida en su flanco…”

En función de esta información debemos suponer que el inmueble que nos ocupa pudiera corresponderse con un cuerpo de guardia de dicha surtida, o bien, un repuesto de pólvora.

En el Baluarte de San Roque no aparece el almacén/cuartel que los ingenieros Pedro Sansón y Diego de Bordick habían proyectado ampliar (julio de 1711 y septiembre de 1735 respectivamente). Entendemos que en 1739 el inmueble estaba arruinado o bien se había demolido

El Baluarte de San Juan está ocupado por un almacén de pertrechos para la artillería. También resulta muy interesante el Almacén de la Soledad (situado fuera del baluarte pero muy próximo a él). En 1739, los ingenieros Ignacio Sala y Juan de la Ferriere señalan que el Almacén de la Soledad

“…primero (…) fue para la Polvora y después a servido de cuartel para la Tropa, y de Almazen para granos es perteneciente al Rey, y a texa bana…” (21)

Hemos de recordar que tanto el Almacén para pertrechos de la artillería como el Almacén de la Soledad están documentados en los planos de 1735, es más, no descartamos que el Almacén de la Soledad aparezca en el plano anónimo de Badajoz del 28 de abril de 1704.

El Baluarte de Santiago tiene en su interior una pequeña construcción que Martín de Gabriel identifica como cuerpo de guardia (planos de 1764 y 1765) y Antonio Samper como Parque de la fortificación (año 1800). Ignoramos cuando se construyó pero si tenemos presente que no aparece en los planos de 1735 debemos suponer que se levantó en una fecha indeterminado pero que debe estar comprendida entre los años 1735 y 1739

En el interior del Baluarte de San Vicente aparece la obra que Massé representaba pero observamos que ha sido ampliada con un pequeño anexo. En 1764, el ingeniero Martín de Gabriel identifica estas construcciones como cuerpo de guardia y repuesto de Pólvora

>Terraplenes se extienden desde el centro de la gola del Baluarte de San Vicente hasta el ángulo flanqueante derecho del Baluarte de la Trinidad. En el frente del río sólo parecen contar con terraplén las murallas comprendidas entre las puertas de Palmas y Pajaritos. Jean Gabriel Mercier de Chermont muestra terraplén entre el ángulo flanqueante derecho del Baluarte de San Vicente y el Cuerpo de Guardia de la Puerta de Palmas. Si comparamos las rampas de los terraplenes con las que aparecían en el plano Massè observamos que se había cambiado su disposición. En efecto, Massé mostraba las rampas adosadas a los flancos o en la prolongación de la cortina hacia la gola. En ambos casos las rampas estaban en el baluarte. Por el contrario, en 1739, las rampas aparecen adosadas al tramo de la cortina contiguo al ángulo flanqueado y quedaban fuera del baluarte. El plano de 1 de junio de 1739 prácticamente no muestra terraplenes en el Baluarte de San Vicente, por el contrario, Jean Gabriel Mercier muestra un terraplén bien desarrollado en este baluarte con rampas de acceso en los ángulos flanqueantes. Por desgracia ni el plano anónimo del 1 junio ni el de Jean Gabriel Mercier nos permiten conocer la altura y estado de los terraplenes.

>Revellines, tenazas (Trinidad y Pilar) y contraguardia de la Trinidad. Sobre estos elementos señala que

“…no les falta si no reuestirlos de Manposterría terraplenar los trasdoses de sus Mur (borrado) para (borrado)rir los con el de sus terraplenes hechos, hacer los Parapetos, Banquetas, y traueses en los parajes que los necesita…”

Es decir, estos elementos sólo eran masas de tierra y debían construirse el resto de sus elementos (camisa de piedra, parapetos, banquetas, traveses donde fuesen precisos, etc). De los revellines destaca el situado delante de la Puerta de Mérida cuyo frente es todo de peña y muy aspera. Entendemos que este revellín, como el resto, debía estar poco desarrollado y, además, dada la falta de tierra de la zona se había definido excavando su planta en el substrato rocoso de la ladera del cerro. El revellín no aparecía en el plano de Subreville y Amici del 21 de diciembre de 1736 y aparece en el plano de Subreville del 4 de junio de 1738.

En el otro extremo de la ciudad podemos ver, por primera vez, el revellín del Parque Infantil (Revellín de Santa Teresa) que había diseñado Juan de Subreville. Debemos resaltar que tanto el plano del 1 de junio como el de Jean Gabriel Mercier de Chermont muestran caponeras entre los revellines y las cortinas. Las caponeras aseguraban la comunicación entre el interior de la ciudad y los revellines, por ello, imaginamos que en las cortinas se había previsto abrir poternas. La existencia de caponeras nos resulta sorprendente pues en esos momentos la mayor parte de los revellines no pasaban de ser meros montones de tierra, por todo ello, suponemos que las caponeras no debieron pasar de un proyecto apenas esbozado sobre el terreno.

La cortina comprendida entre los baluartes de la Trinidad y San Pedro estaba cubierta con un tenazón. Recordemos que esta obra parecía en el plano de Subreville-Bordick (3 de febrero de 1736) y en los perfiles de Subreville-Amici (21 de diciembre de 1736) aunque en estos documentos tan solo aparecía insinuado. El primer documento que muestra claramente la tenaza aunque incompleta, está fechado el 4 de junio de 1738. El plano de 1 de junio de 1739 muestra además el nuevo camino cubierto que se extendía delante de la tenaza.

Contraguardia del Baluarte de la Trinidad. Esta obra no aparecía en el plano de Subreville del 3 de febrero de 1736. El plano de 21 de diciembre de 1736 muestra la obra en sus comienzos por lo que debemos fechar el inicio de los trabajos entre ambas fechas (febrero-diciembre de 1736). El 4 de junio de 1738 la obra está bastante avanzada. La contraguardia se construyó en el espacio que ocupaba el camino cubierto que discurría delante del ángulo saliente del Baluarte de la Trinidad por lo que su construcción supuso la destrucción de dicho camino y por ello la construcción de la contraguardia se acompañó de un nuevo camino cubierto situado delante de ella. Tanto la contraguardia como la tenaza de la Trinidad se basan en el diseño de Bordick y ambas fueron replanteadas por Juan de Subreville.

La cortina de la Puerta del Pilar está cubierta con una tenaza que documentamos por primera vez en el plano anónimo de Badajoz y alrededores

>La excavación del foso había progresado aunque este elemento estaba más incompleto por la parte del semibaluarte de San Antonio. Así mismo la excavación del foso había obligado a cerrar la Puerta de Mérida. En efecto, en la leyenda del plano se dice:

“…Puerta de Merida serrada su comunicación a causa de la desigualdad que le causa la obra, en el terreno de sus inmediaciones…”

El centro del foso está recorrido por lo que suponemos era la cuneta destinada a canalizar y desaguar el foso

>El camino cubierto, contraescarpa y sus obras anexas estaban concluidas, menos la porción correspondiente, al frente de “Sn Pedro y de Sn Antonio y lado de Sn Vizente a las Palmas que queda por igual”.

Respecto al camino cubierto hemos de constatar que se había construido un nuevo tramo de la contraescarpa y camino cubierto desde el ángulo saliente del Baluarte de San Vicente en dirección a la Puerta de Palmas.

El camino cubierto comprendido entre el ángulo de la espalda derecho del Baluarte de la Trinidad y el Baluarte de San Vicente sólo solo contaba con traveses en las plazas de armas. Por el contrario, el nuevo camino cubierto que se extendía delante de la tenaza y la contraguardia de la Trinidad contaba con traveses a tramos regulares.

>Puertas. No observamos grandes cambios. En el caso de la Puerta de la Trinidad hemos de resaltar que no aparece el doble tambor que mostraban los planos de 1735. Como quiera que sea, el tambor es un dispositivo difícil de seguir. En efecto, Ignacio Sala (plano del 12 de junio de 1739) muestra un elemento que pudiera corresponderse con un paso abovedado y sin embargo Jean Gabriel Mercier representa tanto el tambor como el cuerpo de guardia que se extendía entre la puerta y el convento de la Trinidad. Estas informaciones son tan contradictorias que debemos esperar a que nuevos datos nos permitan establecer la secuencia constructiva de este elemento.

El plano muestra una comunicación directa entre la poterna que se abre en la cortina comprendida entre los baluartes de la Trinidad y San Pedro y la gola de la Tenaza de la Trinidad. Este elemento aparecía en los proyectos de Juan de Subreville del 31 de mayo de 1737y el 18 de abril de 1738. El plano también representa el puente que salva el foso de la tenaza.

Como hemos adelantado al hablar del foso, la Puerta de Mérida se encontraba cerrada al tránsito.

C. Defensas exteriores

>El Revellín de San Roque y la comunicación con el Fuerte de la Picuriña estaban muy avanzados. Con respecto al primero señala

“…á Este (Revellín de San Roque) no les falta sino el parapeto sobre su éscarpe y cordon teniendo asi mismo sus Bobedades de Cuerpos de guardias, Almazenillo de Poluora, Galeria, Mina, Pared atronerada de su Gola…”

Por lo que se refiere al estado de la contraescarpa y camino cubierto, la redacción es tan confusa que no acertamos a adivinar si se refiere a esta fortificación o a otra obra aunque sospechamos que tanto la contraescarpa como el camino cubierto del revellín estaban concluidos.

En los dos extremos de la gola observamos dos construcciones que deben corresponderse con sendos alojamientos a prueba para la guarnición. Volveremos sobre este asunto al estudiar el plano de Ignacio sala de 12 de junio de 1739.

En el plano no apreciamos los puentes. El proyecto de Diego de Bordick incluía tres puentes. El primero, de mampostería, debía salvar el cauce del Rivillas. Un segundo puente, también de mampostería y situado en el flanco derecho del revellín, salvaba el foso del revellín y comunicaba con el camino cubierto que unía el revellín con el Fuerte de la Picuriña y después daba salida a la campaña. El tercer puente, seguramente desmontable, se situaba en el flanco izquierdo y comunicaba con el sector del camino cubierto situado a la izquierda del revellín.

>Fuerte de la Picuriña casi no había progresado y de hecho seguirá sin progresar en los años siguientes. Jean Gabriel Mercier se refiere a él como “obra empezada”

>Fuerte de Pardaleras. Los únicos edificios interiores eran una torre antigua, situada en la gola del baluarte, y el cuerpo de guardia que estaba adosado al flanco derecho del baluarte. Por lo que se refiere a la torre, la parte superior de la misma servía como cuarto para el comandante y el sótano de almacén de pólvora. Como novedad más importante destacamos la supresión de las alas que unían el fuerte con el resto de la plaza de modo que el fuerte aparece como una fortificación aislada. No podemos fechar esta reforma pero es posible que se realizase entre el 29 de noviembre de 1735 (plano de Pedro de Moreau) y el 27 de diciembre de 1736 (sección de Juan de Subreville y Jerónimo de Amici). En el curso de esta reforma se rectificó el trazado de las alas de los semibaluartes. Antes de la reforma dichas caras estaban orientadas a la cara derecha del Baluarte de San Roque y a la cara izquierda del Baluarte de San Juan y tras la reforma las caras de los semibaluarte quedaron orientadas a la mitad derecha de la cortina comprendida entre los baluartes de San Roque y San Juan. Como quiera que sea, dicho cambio duró poco o incluso no sabemos si es un error pues en el plano de Juan Bautista Mac Evan (1741) las caras vuelven a estar orientadas a las caras de los baluartes. Por ultimo hemos de advertir que en el plano anónimo de 1739 el Fuerte de Pardaleras parece tener la gola abierta mientras que Juan de Subreville (1736) nos la mostraba cerrada con un muro.

>Fuertes de San Cristóbal y Cabeza del Puente. No apreciamos novedades. En el Fuerte de San Cristóbal el plano del 1 de junio señala como edificios interiores los siguientes: cuerpo de guardia, almacenillo de pólvora, cuartel y capilla.

La línea de comunicación entre ambos fuertes mantiene los cambios que ya señalamos en el plano 117 del Centro Geográfico del Ejército. En cualquier caso, hemos de resaltar que Juan de Subreville (1739) mostraba en su plano que el rediente más cercano San Cristóbal tenía doble flanco en su mitad derecha (como también mostraba Bordick), sin embargo, en el plano de junio de 1739 dicho rediente sólo muestra un flanco en su mitad derecha. En este caso observamos también que se ha modificado el entronque de la línea de comunicación con el fuerte para flanquear desde una posición dominante la línea.

A partir de este momento se va a trabajar sobre todo en la excavación del foso, construcción de la contraescarpa, la conformación del nuevo camino cubierto con sus traveses, plazas de armas y glacis. En la orilla derecha del Rivillas se completará el Revellín de San Roque y la comunicación con la Picuriña mientras que este último se mantendrá paralizado o con escasísimo progreso hasta 1811. Mención aparte merecen los revellines que se conformaron al compás del foso, aunque muchos de ellos no llegaron a revestirse nunca.

NOTAS

1.A.H.P., Badajoz, Prot. 558, Francisco Javier Montero de Espinosa y Bonilla.
Subreville hace un inventario muy detallado en el que desglosa los materiales que deben emplearse y su procedencia.
A. Cal. Según Subreville, las canteras de piedra para fabricar la cal se encuentran en varios sitios:

-Una al pie mismo del glacis
-La segunda a 400 toesas
-La tercera a 1.000 toesas.

Las dos últimas estaban del otro lado del río. Así mismo sobre las canteras debemos añadir como información complementaria dos apuntes:

-Según Antonio Ponz la piedra de la fachada de la catedral, y gran parte de la que usaba en Badajoz en el siglo XVIII, se extraía “en montecillo inmediato, donde esta el castillo de S. Cristobal”.
-En 1776 se planteó un pleito con los frailes descalzos pues querían impedir el acceso de los vecinos a una cantera que ellos explotaban. El Ayuntamiento, en la sesión del 4 de marzo de 1776, dio la razón a los vecinos pues dicha cantera fue abierta por Francisco Ruiz en 1736 para conseguir piedra para reparar los molinos del Guadiana. El mismo año, se utilizó dicha cantera para sacar la piedra necesaria “para la obra de la muralla del Valuarte de San Juan” después fue explotada por otros vecinos y finalmente la acondicionaron dichos religiosos pero esas obras de mejora no les daba la propiedad de la cantera (A.H.M., Badajoz, L.A. 4 de marzo de 1776, fol. 31).
En relación con la cal tenemos que mencionar la leña para cocer la cal y la arena y el agua para su mezcla. La primera se podía encontrar a poco más de una legua, la segunda en las orillas del Guadiana y Rivillas y el agua a mediana distancia.

B. Piedra de mampostería. Podía extraerse de los fosos y de una cantera situada a unas 400 toesas
C. Piedra de sillería. Vendría de las canteras de la Atalaya de San Juan. Juan de Subreville sitúa dicha atalaya a una legua de la ciudad por lo que debe referirse a la Atalaya del Rey. También menciona canteras en Villar del Rey y sobre todo apunta que la piedra procedente del partido de Yelves “es la que por lo regular diferentes particulares de aqui gastan por ser mas fazil de romper y trabajar”
D. Ladrillo. Los hornos de ladrillo distaban medio cuarto de legua. Sobre la tierra para los mismos Subreville precisa que hay tres tipos.
>”gredosa mezclada con cascajo de bastante dureza”. Dada su dureza, son necesarios picos acerados para extraerla
>”tufa mescla de tierra argilosa con principios de petrificacion (¿?) compuesta de infinidad de lafitas de poca consistencia”
>blanda con algunas piedras
E. Madera. Los tipos de madera y el uso de cada una aparecen especificados:
>Encina y roble para puertas, rastrillos, estacada y otros usos. Se encontraba en las dehesas de la ciudad.
>Pino para bruetas y tablamen para formar rampas por las que conducir las tierras y andamios. Se podía conseguir en el pinar de la ciudad (entorno de Campopino en la carretera de Badajoz a Valverde de Leganés).
Asimismo se advierte que para cortar madera era necesario la correspondiente licencia o autorización municipal.
F. Metales (hierro, plomo y bronce) y otros materiales (betún, pólvora, etc). En este punto el documento está muy deteriorado aunque creo entender que se tomaría el existente en la ciudad abonando el precio.

Condiciones para la obra
-Todos los materiales debían ser aprobados por el ingeniero
-El asentista debería contratar a maestros competentes y cualificados para que ejecuten lo proyectado por el ingeniero
-Contratar un número proporcionado de trabajadores cualificados para los trabajos. Si el asentista no lo hiciese, dichos trabajadores serían contratados por la Corona pero a cuenta del asentista
-Herramientas necesarias para las obras
-El trabajo será fiscalizado y evaluado por el ingeniero
-Las mezclas (morteros). Es uno de los capítulos más importantes del pliego de condiciones. Se especifica tanto la calidad de los materiales utilizados como su composición y el procedimiento para su fabricación. Se establecen dos tipos de mezcla:
>Una más gruesa que será utilizada como mortero en las obras de mampostería
>Otra más fina que será el mortero de la obra de sillería, ladrillo, encintados, revocos, etc.
-Calidad de la piedra (limpia de tierra, tamaño, etc). Se establece que podía extraerse del foso siempre que no perjudique la fortificación. Así mismo precisa que las mejores piedras deben reservarse para la retreta de los muros y las más grandes para los cimientos
-El ladrillo será de marca mayor, es decir, “de diez pulgadas de largo zinco de ancho y dos de espesor”. Se advierte sobre la calidad de las tierras con las que debían fabricarse, la forma, tiempo de la mezcla, la forma en la que debían disponerse en los muros, etc.
-sillería. Se dispondrá en ángulos, fajas, escaleras, perfiles y, si se halla piedra oportuna, también para el cordón. Sobre los sillares de las garitas se especifica que
“…Han de ser labrados a pico, escoda, y zincel Vnicamte en las juntas lechos, y caras con los declivios y aplomos que se prevendra dexando las aristas y esquinas mui vibas y seran los sillares asentados de nivel y de misma altura bien fraguados de buenas lechadas guardándose devido travason entre si teniendo pressente que en las que se aian de emplear en los angulos de muros faxas & an de ser dos o tres de soga sobre vna de tizon la primera tendra a lo menos pie y medio de entrada, tres de largo y uno de alto, la de tizon dos y medio de entrada, dos de ancho y uno de alto…”
Sigue después con las escaleras aunque el mal estado del documento no permite verificar las medidas (5 pies de largo poco más o menos ¿14 pulgadas de ancho? y 12 y siete de alto).
El cordón se formará con piezas de dos pies y medio de largo, en su entrada, uno y medio de ancho, uno y dos pulgadas de alto con el filete debajo que resaltará dos pulgadas del muro.
Continúa con las condiciones para la sillería de puertas, ventanas, coronamientos, remates, etc.
Especial consideración merecen las garitas. Si llegado el caso pudieran construirse con sillería y no con ladrillo
“…se labraran con las molduras y adornos correspondientes a el diseño que diere el Yngeniero Director y se pagara al asentista el Pie superficial como se dira en el articulo de las Posturas…”
Sobre los muros de mampostería señala
“Todos los trasdos de los muros nuevos q. deven servir de arrimo à los terraplenes de toda la fortificazion an de quedar rebocados con una mano de mescla gruesa y enjuta esta se le arrimaran (¿?) la tierras con el orden y reglas que se previene en el primer capo de las Posturas”
En una página de difícil lectura parece decirse que se revocarán las juntas de los muros de mampostería con una mezcla fina y
“…se fingira ser de silleria haciendo sus hiladas de nueve a diez pulgadas de alto…”
Tanto la obra de mampostería como la ladrillo, una vez levantada, se regará dos veces al día. También debían regarse las tierras que se pisen para los parapetos
Las condiciones para cortar la leña que se había de utilizar son muy estrictas. Así, se establece la estación idónea para la tala, que las piezas no tengan nudos, sanas, rectas, bien curadas, etc. Asimismo, parece decir que la madera de la estacada debía barnizarse de bolo armenio o de bermellón, aceite de linaza y nuez y embrear los puentes levadizos.
2.A.H.P., Badajoz Prot. 465, fol. 334.
3.Proyecto general para la Plaza de Badajoz, por el Yngeniero Director Diego Bordick, en el que va señalado con línea de lápiz el que el coronel e Yngeniero Gefe Dn Juan de Subreville halla por cobenite ejecutar con preferencia al referido, C.G.E., A.C.E.G., Extremadura, 125.
4.TEIJEIRO FUENTES, J.: MELÉNDEZ TEODORO, A.: La fortificación abaluartada de Badajoz en los siglos XVII y XVIII, op. cit., pp. 164-169; CRUZ VILLALÓN, M.(Coord): Ciudades y núcleos fortificados de la frontera hispano-lusa, op. cit., 128-129.
5.A.H.M., Badajoz, L.A., 9 de julio de 1736, fol. 83v.
6.A.H.M., Badajoz, L.A., 5 de noviembre, fol. 118-119v.
7.CRUZ VILLALÓN, M.: Badajoz, ciudad amurallada, op. cit., pp. 48-49; CRUZ VILLALÓN, M.(Coord): Ciudades y núcleos fortificados de la frontera hispano-lusa, op. cit., pág. 113.
8.A.H.M., Badajoz, L.A., 4 de marzo de 1776, fol. 31; A.H.P., Badajoz, Prot. 465, fol. 334.
9.CRUZ VILLALÓN, M.: Badajoz. Ciudad Amurallada, op. cit., pp. 48-49.
10.TEIJEIRO FUENTES, J.; MELÉNDEZ TEODORO, A.: La fortificación abaluartada de Badajoz en los siglos XVII y XVIII, op. cit., pp.186-187.
11.TEIJEIRO FUENTES, J.; MELÉNDEZ TEODORO, A.: La fortificación abaluartada de Badajoz en los siglos XVII y XVIII, op. cit., pp. 188-189.
12.A.H.M., L.A., 11 de enero de 1738.
13.A.H.M., Badajoz, L.A., 2, 3,9 y 27 de octubre de 1738, ff. 88, 89, 92 y 103v.
14.A.H.M., Badajoz, L.A., 4 de septiembre, 15, 17 y 20 de noviembre de 1738.
15.A.H.M., L.A., 22 de mayo de 1738, fol. 34.
16A.H.M., L.A., 22 de mayo de 1738, fol. 34v.
17.Plano viejo del baluarte de San Vicente y río Guadiana, I.H.C.M., 18.056 17-b-3-51.
18.A.H.M., Badajoz, L. A., 3 de septiembre y 14 de diciembre de 1739, ff.98-98v y 133v-134.
19.Plano de la plaza y castillo de Badajoz con el de las demas obras anexas a el en el estado que hasta oy Primero de junio de 1739 se hallan sus fortificaciones, I.H.C.M., Madrid, B-8-44.MELÉNDEZ TEODORO, A.: “Cartografía de Extremadura en el Archivo Histórico de Badajoz–Primera Parte”, Revista de la Sociedad Arqueológica de Extremadura, número 2, Badajoz, 2003, pág.106.
20.Plano de la Plaça y castillo de Badaios Capital de Extremadura frontera de Portugal, de Jean Gabriel Mercier de Chermont, 1775, Servicio Histórico de la Defensa, Archivos de Tierra, GR6 M L12 B370(2) (Badajoz).
21.Plano de la plaza y castillo de Badajoz con el de sus obras exteriores en el que se demuestra el proyecto general de lo que se propone para ponerla en el mejor estado de defensa, Ignacio Sala y Juan de la Ferière, 1939. C.G.E., A.C.E.G., Extremadura 147.

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7. LOS GRANDES PROYECTOS (1723-1739)

7.2. Los grandes debates

Como hemos visto, Bordick había presentado dos proyectos verdaderamente monumentales a lo largo del año 1735. Ninguno de ellos llegó a realizarse pero el mismo año Bordick presentó un tercer y “definitivo” proyecto para fortificar Badajoz. El proyecto está desarrollado en el plano 118 del Centro Geográfico del Ejército. Pasemos a ver el tercer proyecto.

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Proyecto de Diego de Bordick. C.G.E., A.C.E.G, Extremadura 118 (MARICHALAR, J.: Cartografía histórica de Extremadura, Biblioteca de Extremadura, Junta de Extremadura, Indugrafic, Badajoz, 2011)

A. Alcazaba.

Arrasa la fortificación islámica para sustituirla por una ciudadela abaluartada organizada en dos recintos a distinta altura. El primer recinto, de forma más o menos pentagonal y con cinco baluartes, ceñía la parte más alta del cerro. El segundo recinto solo ocupaba la parte más baja de la ladera norte.

B. Recinto magistral

Diego de Bordick planteaba sustituir los flancos rectos de la mayor parte de los baluartes del recinto principal por flancos curvos protegidos con orejones. Delante del nuevo recinto proyectó otro más bajo que estaba compuesto por una serie continua de contraguardias y unos elementos llamados martillos que venían a ser una especie de hornabeques y que ya aparecían en el plano 117 (segundo proyecto).

C. Orilla derecha del Rivillas

La ocupación de la orilla derecha del Rivillas desde la Picuriña hasta la desembocadura es una constante en los proyectos de Bordick. En este caso la línea incluía un reducto en la Picuriña (Fuerte del Príncipe) y tres revellines que sitúa:
-Frente a la cortina comprendida entre los baluartes de la Trinidad y San Pedro (futuro Revellín de la Trinidad o San Roque).
-Frente a la Puerta del Alpéndiz.
-En la desembocadura del Rivillas.
Conocemos, pormenorizadamente, los proyectos para el reducto de la Picuriña y el Revellín de San Roque pues Diego de Bordick detalló la construcción de ambos en varios planos (1).

D. Fuertes

-En Pardaleras propone demoler el fuerte existente y sustituirlo por otro (Fuerte Don Felipe) situado en una posición más avanzada y más volcado hacia el cauce del Calamón para descubrir el cauce de este arroyo y las hondonadas contiguas. La fortificación propuesta para Pardaleras es idéntica a la que representa el plano 117 para el padrastro situado frente al Baluarte de San José.
-Mantiene la idea de levantar un fuerte frente a la capital del Baluarte de San José (Fuerte Isabel). Tanto este último (Fuerte Isabel) como los dos anteriores (fuertes del Príncipe y Felipe) eran fuertes reales.
-Bordick había previsto sustituir los fuertes de San Cristóbal y Cabeza de Puente por sendos reductos y, además, plantea una nueva y más fuerte línea de comunicación entre ambos.

El proyecto era monumental pero, en esta ocasión, fue aprobado por la Corona. La decisión real fue comunicada al Corregidor de Badajoz por el Comandante General de la Provincia (20 de marzo de 1735). Al día siguiente, el Corregidor informó al Cabildo Municipal tanto del proyecto para fortificar Badajoz como de la necesidad de estacar el camino cubierto y fuertes. Para la estacada eran necesarias

“…sesenta mill estacas de roble de ensina o alcornoque, y que an de tener nueve pies de pariz (sic) de largo y seis pulgadas de quatro…” (2)

Como aclaración al párrafo anterior debemos señalar que las ordenanzas del cuerpo de ingenieros (4 de julio de 1718) establecían como unidades de medida la toesa (1,949m) y el pie de París (0,3249).

La ciudad debía proporcionar la madera necesaria para la estacada pero el Cabildo Municipal consideró exagerada la petición pues entendía que ni cortando todos los montes públicos se podría conseguir la madera solicitada. Así mismo, el Cabildo Municipal alegó que la fortificación de Badajoz también cubría a las poblaciones de su entorno y por ello sería razonable que otras localidades contribuyesen. Finalmente el Cabildo Municipal propuso cortar madera fueron los montes de la Corchuela, Cedeño y su baldío, Cubillos y el campo de Villar del Rey (todos ellos de propiedad municipal) pero también en los montes de Azagala, Piedrabuena, Dehesa del Medio con su baldío, Bejarana, Palacio, la Torre y otras.

La necesidad de madera para las fortificaciones motivará continuas disputas entre las autoridades militares y municipales, de hecho, la demanda de madera será uno de los indicadores que utilicemos para detectar obras de fortificación (cabildos de 10 y 29 de abril) (3). Así, en el cabildo del 29 de abril de 1735 el Comandante General solicitó a la ciudad 200 encinas, 200 pinos y 200 álamos negros.

El comienzo de las obras era inminente y el Cabildo Municipal del 6 de mayo de 1735 se dio cuenta que el ingeniero jefe había recomendado segar las sementeras en los lugares en los que habrían de levantarse las nuevas fortificaciones (4). La recomendación es sumamente significativa pues nos viene a informar que los trabajos se iniciarían inmediatamente (planteamiento, excavaciones, etc) y por esto, los campesinos, si no querían perder la cosecha, debían segar los campos en los que se trazarían las nuevas obras.

Como hemos adelantado, el abastecimiento de madera provocará roces continuos entre la autoridad militar y la civil. Así, en el Cabildo del 7 de julio el Ayuntamiento lamentaba el daño que sufrían los montes por las talas. Para paliar dichos perjuicios solicitó que los trabajos de tala estuviesen perfectamente controlados y fiscalizados. Es decir, en esas fechas seguía el acopio de madera.

Los acuerdos municipales que hemos visto indican que las obras propuestas por Bordick estaban en curso pero el proyecto era tan costoso que antes de proseguir se consideró oportuno evaluar la calidad de su diseño, su viabilidad y, sobre todo, si Bordick no estaba sobredimensionando las defensas de Badajoz. Para este fin, José Patiño encargó al ingeniero director (Pedro Moreau) y a Jerónimo de Amici (o Amicy) que examinasen el proyecto.

Conocemos el informe de Pedro Moreau y posiblemente también el de Jerónimo de Amici. En efecto, en la Colección General de Documentos del Instituto de Historia y Cultura Militar se conserva un informe titulado “Obgeciones que haze un Zeloso del Real Servicio sobre el Proyecto de fortificacion hecho para la Plaza de Badajoz” que pudiera ser el informe de Jerónimo de Amici, si bien, debemos advertir que dicho informe no está fechado ni firmado y posiblemente esté incompleto (5).

El “Zeloso del Real Servicio” destaca el enorme coste del proyecto de Bordick pues a las nuevas obras debía sumarse el coste del derribo y la reforma del recinto abaluartado existente. En segundo lugar llama la atención sobre la numerosa guarnición que sería necesaria para guarnecer una fortificación de esta magnitud. A la guarnición debería sumarse artillería y pertrechos proporcionados a una y otra. Concluye el “Zeloso del Real Servicio” que el proyecto de Bordick es desproporcionado teniendo presente el potencial militar de Portugal.

El “Zeloso del Real Servicio” entiende también que el diseño de Bordick es muy defectuoso ya que, en su opinión, con las fortificaciones propuestas el enemigo no tendría grandes dificultades para ganar el camino cubierto que era el dispositivo clave para defender una plaza. Como alternativa para fortificar Badajoz, y excusar el enorme gasto que supondría la ejecución del proyecto de Bordick, propone conservar y mejorar las fortificaciones existentes. Entre las actuaciones que recomienda destacamos el recalzo de las escarpas (que habían quedado descarnadas con la excavación del foso), formar los terraplenes, profundizar el foso y camino cubierto, construir espaldones en los baluartes que estén enfilados desde la campaña, levantar revellines (que considera más útiles que los martillos del proyecto de Bordick) y mejorar las fortificaciones de la Alcazaba y los fuertes de la Cabeza del Puente y San Cristóbal.

MoreauProyecto de Pedro Moreau. C.G.E., A.C.E.G, Extremadura 116 (MARICHALAR, J.: Cartografía histórica de Extremadura, Biblioteca de Extremadura, Junta de Extremadura, Indugrafic, Badajoz, 2011)

Pedro Moreau redactó sus alegaciones al proyecto de Diego de Bordick el 16 de noviembre de 1735 (6). Este ingeniero conocía bien nuestra ciudad pues había trabajado en ella bajo la dirección de Bordick y había intervenido en los trabajos de terraplenado de la muralla y en la excavación del foso. Así mismo a primeros de enero de 1734 había remitido a José Patiño un proyecto para fortificar Badajoz. No conocemos los pormenores del mismo pero en un informe militar del año 1821 se asegura que el proyecto de Pedro de Moreau del año 1734 respetaba el recinto magistral existente en ese momento aunque aumentaba sus terraplenes y situaba tenazas y revellines delante de las cortinas. Como quiera que sea, debemos tomar esta información con mucha cautela. Asimismo, sabemos que en mayo de 1735 Pedro de Moreau se encontraba en Badajoz pues en el Cabildo Municipal celebrado el día 5 de mayo se apunta que estaba alojado con su familia en la ciudad y aunque debía partir, o había partido hacia poco tiempo, su familia permanecía en Badajoz (7). El acuerdo del Cabildo no especifica donde estaban alojados pero es muy posible que tanto él como su familia estuviesen en el Hospital de la Cruz.

Pedro Moreau coincide con el “Zeloso del Real Servicio” en sus críticas (gasto excesivo, necesidad de una gran guarnición, diseño inadecuado y defectuoso, etc.), si bien, valora positivamente alguna de las propuestas de Bordick. Así, se muestra partidario de mantener el reducto del Príncipe (Fuerte de la Picuriña). Según Moreau, este fuerte se levantaría en el paraje en el que los portugueses montaron sus baterías (sitios de 1658 y 1705) “y es obra que combine mucho, y el paraje en que se halla demostrado ventajoso”. También considera acertado el camino cubierto que comunica este fuerte “con el reductillo de la hermta de Sn Roque” (futuro Revellín de San Roque). Por el contrario no estima necesario que las fortificaciones de la orilla derecha del Rivillas se extiendan hasta su desembocadura en el Guadiana como proponía Bordick. Para Moreau dichas obras deberían terminar a la altura del Puente de Mérida (8). Asímismo, es partidario de mantener el fuerte Real Isabel aunque lo cambia de emplazamiento (9). Recordemos que este fuerte se emplazaba frente al ángulo flanqueado del Baluarte de San José

Las principales críticas de Moreau a Bordick se centran en el diseño del recinto que precede al recinto principal al que achaca los mismos defectos y desventajas que había expuesto el “Zeloso del Real Servicio”. En este caso, Moreau es partidario de los revellines en lugar del recinto propuesto por Bordick (compuesto como hemos dicho por contraguardias y martillos) (10). En este punto, las críticas de Pedro de Moreau resultan incomprensibles pues el 31 de agosto de 1735 había presentado un proyecto para fortificar Ciudad Rodrigo en el que planteaba un recinto magistral formado por baluartes y cortinas y delante otro más bajo compuesto por una sucesión de contraguardias y “martillos” (11).

Como veremos a continuación, entre los revellines y las cortinas Pedro de Moreau levantaría tenazas para cubrir las cortinas. En efecto, Moreau, al igual que Bordick, considera que la excavación del foso estaba provocando problemas en los cimentos de las escarpas pues señala que dichos cimientos no llegan al nivel del foso (12). Es decir, tras la excavación del foso la cimentación de la escarpa había quedado más alta que el fondo del foso. Para solucionar este problema, y no tener que recalzar las cortinas cuando se profundizase el foso, propuso construir tenazas delante de las cortinas y, además, nos proporciona un dato muy interesante pues señala que

“…una (tenaza) esta executada en la frente de la Puerta de nuestra Señora del Pilar…”(13)

Es decir, la tenaza que precede a la cortina del Pilar estaba construida en noviembre de 1735 lo que viene a confirmar lo que hemos expuesto al hablar de este asunto en el plano anónimo de Badajoz y alrededores y la descripción de las fortificaciones de Badajoz que nos ofrecía Diego Suárez de Figueroa.

También resultan muy interesantes las noticias que nos proporciona Pedro Moreau sobre la línea de comunicación entre la Cabeza del Puente y San Cristóbal. Según Moreau, la línea contaba con foso, parapetos y batería en el centro y, además, todo se encontraba en buen estado (14).

Pedro Moreau también presentó un plano con sus propuestas para fortificar Badajoz. El plano está fechado en San Lorenzo el 29 de noviembre de 1735 y en él podemos seguir con mayor precisión sus propuestas para los fuertes de Pardaleras, San Cristóbal, Cabeza del Puente, Alcazaba, etc pero dado que no llegaron a ejecutarse no nos detendremos más en ellas.

Los informes de los ingenieros Amici (o Amicy) y Moreau no debieron ser suficientes pues el 2 de diciembre de 1735 se ordenó que el Ingeniero Jefe, Juan de Subreville, examinase los proyectos de Bordick, Amici y Moreau.

El informe de Juan de Subreville está fechado en Badajoz el 3 de febrero de 1736 e incluía varios planos con su proyecto para fortificar Badajoz y otros planos en los que comparaba sus propuestas con las de Bordick, Amici y Moreau (15).

Juan de Subreville, al igual que Jerónimo de Amici y Pedro Moreau, era partidario de mantener el recinto magistral, si bien, propone construir orejones y caballeros en varios baluartes y un través en el Baluarte de San Pedro. Sus propuestas aparecen razonadas y desarrolladas en el plano que levantó en abril de 1736 y que muestra las fortificaciones comprendidas entre los baluartes de Santa María y Santiago (C.G.E., A.C.E.G., Extremadura 129). Subreville defiende que los caballeros desenfilaban los baluartes de la artillería enemiga al tiempo que multiplicaban su capacidad de fuego. Bajo los caballeros diseña alojamientos a aprueba de bomba para la guarnición.

Subreville
Proyecto de Juan de Subreville, 15 de junio de 1736 C.G.E., A.C.E.G, Extremadura 131 (MARICHALAR, J.: Cartografía histórica de Extremadura, Biblioteca de Extremadura, Junta de Extremadura, Indugrafic, Badajoz, 2011)
Juan de Subreville insistió en otro de los males del recinto abaluartado de Badajoz: su escasa altura. Por ello estima que es imprescindible recalzar y elevar el conjunto del recinto abaluartado

“…por hallarse sus muros bajos y faziles a ser flanqueados, y saltados (como manifiesta la mucha deserzion de los soldados de su guarnizon)…”(16)

La novedad más importante del recinto magistral la encontramos en el tramo comprendido entre la Puerta de Palmas y la Alcazaba que es sustituido por un nuevo frente abaluartado compuesto por dos baluartes planos y sus correspondientes cortinas.

Juan de Subreville vuelve a coincidir con Pedro Moreau en que deben continuar los trabajos en las fortificaciones que se habían iniciado en la orilla derecha del Rivillas (Fuerte del Príncipe, Revellín de la Trinidad o San Roque y comunicación entre ambos) pues señala

“…La obra del fuerte Rl Principe (Picuriña), revellin de la Trinidad (Revellín de San Roque) y la comunicazion de ambos que por haver tenido la aprobazion de S.M. para que se suspendiese la restante de la referida (línea fortificada de la orilla derecha Rivillas entre la Picuriña y la desembocadura del Rivillas), se prosigue esta solo esta…” (17)

Juan de Subreville suprime las tenazas diseñadas por Pedro de Moreau y se limita a levantar revellines para proteger las cortinas y alejar con ellos las obras de sitio enemigas. Solo la cortina que se extiende entre los baluartes de San Pedro y Trinidad estaba defendida con una tenaza en lugar de revellín. El plano de abril de 1736 (C.G.E., A.C.E.G., Extremadura 129) muestra que los revellines estaban comunicados con la plaza mediante caponeras y una poterna que se abriría en el centro de las cortinas.

En la Alcazaba derriba la vieja fortificación medieval para construir una fortificación abaluartada (posiblemente una ciudadela).

En lo que se refiere a los fuertes hemos de señalar que es partidario de construir el fuerte Real Isabel aunque lo cambia ligeramente de emplazamiento y reduce su tamaño (18). En Pardaleras mantiene la fortificación existente pero acorta las alas y cierra la gola del fuerte con un muro aspillerado, además, añade dos nuevos reductos adelantados y volcados hacia el Calamón para descubrir el valle de este arroyo y sus barrancas. La disposición de estos dos reductos es similar a la que propusieron Diego de Bordick (proyecto de 1729) y Pedro Moreau (29 de noviembre de 1735). Por el contrario casi no propone reformas en los fuertes de la Cabeza del Puente y San Cristóbal.

El proyecto presentado por Subreville pareció el más adecuado (carta de José Patiño, 17 de febrero de 1736) pero antes de ejecutarlo se pidió la opinión de Verboom (Ingeniero Director). Este ingeniero también estimó que el proyecto de Juan de Subreville era el más ajustado aunque aconsejó que los ingenieros Ignacio Sala, Juan de la Ferriere y Pedro de Moreau se personasen en Badajoz para estudiar el encaje de la obra en el terreno (carta de 1 de marzo de 1736) (19). Verboom aprovechó la consulta para plantear sus propias ideas sobre la fortificación de Badajoz que consistía, básicamente, en levantar en el punto más eminente de la ciudad (¿Alcazaba?) una ciudadela de cinco baluartes con los edificios necesarios para tropa, material y víveres(20).

Tras esta larga exposición sobre los distintos proyectos para fortificar Badajoz pasemos a ver lo que realmente se hizo en estos años pues el ingente trabajo de planificación desarrollado por Diego de Bordick, Jerónimo de Amici, Pedro Moreau, Juan de Subreville y el propio Verboom no estuvo acompañado de un desarrollo paralelo de las obras.

Debemos comenzar precisando que buena parte de lo que se había ejecutado desde el año 1735 correspondía al proyecto de Diego de Bordick. En efecto, el proyecto de Bordick fue sometido a crítica cuando estaba en fase de ejecución. Así, los acuerdos de los cabildos municipales celebrados los días 21 de marzo, 10 y 19 de abril, 6 de mayo, 7 de julio de 1735 indican que la ejecución de obras de fortificación era inminente Así mismo debemos recordar que Juan de Sala se hizo con el asiento para la construcción de las nuevas obras el 5 de mayo de 1735. Por último, en una carta de José Patiño, fechada el 17 de febrero de 1736, se apunta que en esa fecha el foso ya tenía entre 5 y 6 pies de profundidad (21).

Para seguir el desarrollo de los trabajos resultan claves los planos levantados por Juan de Subreville el 3 de febrero de 1736 pues muestran el estado de las obras proyectadas por Bordick:

-Se habían iniciado cuatro contraguardias y cuatro martillos comprendidos entre los ángulos flanqueados de los baluartes de Santa María y San José. La excavación de las obras citadas tenía una profundidad de entre 4 y 6 pies.
-Estaban en curso las obras de la orilla derecha del Rivillas (Revellín de San Roque, Fuerte de la Picuriña y comunicación entre ambos). La excavación correspondiente al fuerte real Príncipe (Picuriña) tenían entre de 10 a 12 pies de profundidad.
-El fuerte real Felipe (Pardaleras) tenía ejecutada una excavación de 6 pulgadas de profundidad
-La excavación correspondiente al fuerte real Isabel (emplazado frente al ángulo flanqueado del Baluarte de San José) tenía un pie y medio de profundidad (22).

De todas estas obras sólo continuaron las de la orilla derecha del Rivillas pues fueron las únicas aceptadas por los ingenieros (Pedro Moreau, 1735; Juan de Subreville 1736 y 1739) y las únicas que recibieron la aprobación de la Corona(23). Así mismo de estas obras (revellín de San Roque y Fuerte de la Picuriña) la que adquirió mayor protagonismo fue el revellín de San Roque. Antes ver su desarrollo veamos como fue diseñada por Diego de Bordick y para ello nos valdremos de la sección que levantó el propio Bordick pero no olvidemos que dicha sección no se corresponde con la realidad física de las obras en ese momento. Como queda dicho, en la sección observamos

-La galería de contramina que recorre el interior de la escarpa
-Los contrafuertes interiores destinados a dar mayor solidez a la escarpa y al mismo tiempo soportar un parapeto a prueba
-El terraplén está revestido
-Varias dependencias a prueba situadas en el interior del terraplén y otras subterráneas que destina a aljibes

Por otro lado, Antonio Samper (año 1800) nos ofrece una completa descripción de los objetivos que cubrían tanto el revellín como el fuerte. Según Samper, el Revellín de San Roque cubría los siguientes objetivos:

-Cubría la cortina comprendida entre los baluartes de la Trinidad y San Pedro
-Enfila y descubre, desde la derecha, el cauce del Rivillas
-Flanquea, desde su izquierda, la ladera del la Alcazaba
-Enfila tanto los caminos de Mérida como el de Sevilla (24).

Los objetivos de Fuerte de la Picuriña serían, según Samper, los siguientes:

-Enfila hasta lo lexos tanto el cauce como las vertientes del Rivillas
-Descubre con mucha dominación una hondonada llamada la “Quebrada”. En el plano de Badajoz del año 1739 levantado por Ignacio Sala y Juan de la Ferriére sitúan la “Quebrada” en la zona del Pico y sus aledaños aunque no descartamos que la “Quebrada” a la que se refiere Antonio Samper se situase a la derecha de la Picuriña
-Aleja los ataques de la plaza
-Domina al Revellín de San Roque
-Domina los frentes de la Trinidad y Santa María
-Toma de revés tanto al Baluarte de San Pedro como al semibaluarte de San Antonio y la cortina intermedia
-Cruza sus fuegos con el Fuerte de Pardaleras poniendo a cubierto el frente de la plaza comprendido entre ellos (25).

Para seguir el desarrollo de estas obras contamos con un valioso testimonio procedente de la Historia Anónima de Badajoz en la que se asegura que el conde de Roydeville fue nombrado Comandante General de Extremadura en 1735

“…Las cosas de Castilla y Portugal se hallaban por este tiempo muy revueltas; creíase hubiese muy en breve rompimiento. Fuéronse arrimando nuestras tropas a estas fronteras y haciendo gran provisión de víveres y municiones. Los dos embajadores de las dos Cortes se retiraron y pasaron por aquí el día 11 de abril. Vino por Comandante de esta provincia el conde Rodavile, Gobernador de San Roque, junto a Gibraltar. Con este motivo la fortificación se continuó con gran fervor y prisa y se comenzaron los fuertes de San Roque y de la Picuriña por el mes de Junio. Todas las apariencias y señales eran de rompimiento muy cercano; los lugares de la raya cuasi se despoblaron, retirando los vecinos lo mejor que tenían, poniéndole en seguridad y trayendo sus granos que recogían a esta plaza y a otras partes donde los imaginaban seguros en caso de rompimiento…”(26)

Es decir, en junio de 1735 se iniciaron las fortificaciones de la orilla derecha del Rivillas (Revellín de San Roque y Fuerte de la Picuriña). No era casual. Diego de Bordick quería impedir que el enemigo ocuparse fácilmente ambos puestos (como había sucedido en octubre de 1705) y desde ellos (Cerro de la Picuriña e inmediaciones de la ermita de San Roque) pudiera batir el recinto magistral.

El informe de Juan de Subreville de 3 de febrero de 1736 también resulta básico para hacer el seguimiento de estas obras

“…el rezinto de dho revellin (Revellín de San Roque) con su contramina (tenía) elevado 10 pies sobre su retreta de los 28 que devera tener y su camino cubierto y glazis muy adelantados la comunicazion lo mismo, y el referido fuerte de el Principe (Fuerte de la Picuriña) aptto en su rezinto de rezivir su muralla teniendo su camino cubierto y glazis tambien muy adelantados…”(27)

Para entender este párrafo debemos tener presente que Juan de Subreville se refiere en primer lugar a la construcción de la escarpa de las caras y flancos del revellín y la galería de contramina que discurría dentro de ella. La escarpa tenía 10 pies de altura de los 28 que debía alcanzar una vez que estuviera concluida. Sigue con el camino cubierto y el glacis que estaban muy avanzados aunque Juan de Subreville no precisa en el estado concreto en el que se encontraban. Por lo que se refiere al Fuerte de la Picuriña se había concluido el camino cubierto y glacis pero no se habían comenzado a levantar las escarpas.

El plano del 3 de febrero de 1736 nos permite visualizar lo que describen las fuentes escritas y por último la sección que Subreville y Amici (o Amicy) levantaron del Revellín de San Roque el 21 de diciembre de 1736 muestra que el Revellín estaba prácticamente terminado.

El Fuerte de la Picuriña no correrá la misma suerte pues su construcción quedará paralizada tras este primer impulso y las obras no se retomarán hasta la Guerra de la Independencia.

Además del Revellín de San Roque y el Fuerte de la Picuriña, también se había comenzado el martillo de la Trinidad. Dicho martillo cubría prácticamente todo el frente abaluartado comprendido entre los ángulos flanqueados de los baluartes de la Trinidad y San Pedro. No obstante, el martillo que diseñó Bordick no tuvo continuidad pues fue sustituido por una tenaza. Pensamos que el autor del replanteo de la obra pudo ser Juan de Subreville. El martillo y la tenaza tienen un diseño muy similar aunque, en este caso, el martillo es más ancho y, sobre todo, su mitad derecha se situaba más alejada del recinto de la plaza. Como quiera que sea, a diferencia del resto de los frentes abaluartados de la plaza, que se cubrieron con revellines, el frente abaluartado que se extiende entre los ángulos salientes o defendidos de los Baluartes de San Pedro y la Trinidad se protegió con una tenaza. Aunque no sabemos con certeza lo que motivó esta solución, pensamos que hay relacionarla con la anormal longitud de la cortina comprendida entre los baluartes de la Trinidad y San Pedro. Para cubrir una cortina tan extensa debería construirse un revellín de grandes dimensiones que interferiría con la gola del revellín destacado de San Roque y, además, el curso del Rivillas dificultaría mucho su construcción ya que buena parte del revellín debería levantarse en el cauce del Rivillas. Ante estos condicionantes, la tenaza cubría prácticamente todo el frente abaluartado y, además, al no proyectarse tanto hacia la campaña como el revellín, resultaba más factible.

Sobre el desarrollo del martillo/tenaza de la Trinidad hemos de apuntar que el plano de Subreville-Bordick (3 de febrero de 1736) y los perfiles de Subreville-Amici (21 de diciembre de 1736) apenas muestran la obra. En esas fechas, tan solo debía estar insinuada sobre el terreno. El plano del 4 de junio de 1738 es el primer documento que la representa de una forma clara aunque incipiente. Para construir la tenaza fue preciso destruir una parte del viejo camino cubierto que se extendía entre los baluartes de la Trinidad y San Pedro. Como hemos dicho en otras ocasiones, este camino cubierto fue construido a comienzos del siglo XVII y posiblemente fue obra del ingeniero Pedro Borrás. Las lluvias del invierno 1736 debieron retrasar la ejecución de estas obras. Es posible que una parte de la contraescarpa del viejo camino cubierto se aprovechase para configurar la gola de la tenaza. Así mismo, cuando la tenaza quede conformada se construirá un nuevo camino cubierto delante de ella.

El plano general que levantó Subreville el 3 de febrero de 1736 es uno de los mejores documentos para seguir el estado de los trabajos de terraplenado a comienzos del año 1736 (C.G.E., A.C.E.G., Extremadura 125). Subreville muestra terraplenes en todo el recinto magistral comprendido entre la Puerta de Palmas y la Alcazaba aunque dicho terraplén no es igual en todo el circuito de modo que podemos diferenciar tres sectores:

-Recinto magistral entre la Puerta de Palmas y el ángulo flanqueante izquierdo del Baluarte de San Vicente. El terraplén de este sector no tiene perfilado el talud interior y en general parece que está en proceso de formación. El terraplén, a excepción del correspondiente al Baluarte de San Vicente, es muy estrecho.
-El terraplén comprendido entre el ángulo flanqueante izquierdo del Baluarte de San Vicente y ángulo flanqueante derecho de la Trinidad es un poco más ancho y sobre todo su talud interior está perfectamente perfilado. Las rampas de acceso al camino de ronda se sitúan paralelas a las cortinas y desembocan en el camino de ronda a la altura de los ángulos flanqueantes de los baluartes salvo el baluarte de San José que carece de rampa en el ángulo flanqueante derecho.
-El terraplén comprendido entre el ángulo flanqueante derecho de la Trinidad y la Alcazaba. En este caso los terraplenes no tienen conformado su talud interior y son más estrechos. Como veremos en los capítulos que siguen los trabajos de terraplenado de este sector serán lentos y dificultosos.
-Delante de las murallas del Guadiana encontramos un elemento que no sabemos identificar pues podría ser tanto una especie de cuneta excavada en la base de la muralla como una falsabraga. Un elemento similar, si no idéntico, a éste lo hemos visto en el plano de Pennier (plan de Badajos Avec ses Attaques) y en este caso parece una especie de falsabraga.

El plano que realizó Subreville de los baluartes de San Juan y Santiago es otro valioso documento para visualizar el estado de las obras del proyecto de Bordick. Este plano muestran dos secciones que se reflejan tanto el perfil de las nuevas obras como su estado en ese momento (3 de febrero de 1736, C.G.E., A.C.E.G., Extremadura 126).

-Sección de la cara derecha del Baluarte de San Juan. Es la misma sección que nos ofrecía Bordick y como único cambio digno de reseñar destacamos que el terraplén es sensiblemente más ancho y en consecuencia también su camino de ronda.
-Sección de la cortina comprendida entre los baluartes de San Juan y Santiago. La sección está cortada por la capital de la cortina y muestra un terraplén bastante amplio pero solo cuenta con parapeto simple. El foso es poco profundo y además presenta varias irregularidades. En el plano 125 podíamos ver que delante de la cortina estaban representados lo que parecían montones de tierra formados, seguramente, durante la excavación de su foso y martillo. Estos montones de tierra pueden ser los que aparecen en la sección que nos ocupa

El plano de Subreville del 3 de febrero de 1736 que representa las fortificaciones del frente del Rivillas se compone de dos partes bien diferenciadas:

-La planta de las fortificaciones de la orilla derecha del Rivillas, firmada por Juan de Subreville
-La sección del Revellín de la Trinidad o San Roque, firmada por Bordick

En dicho plano podemos observar como el Revellín de San Roque se encuentra muy avanzado mientras que el fuerte de la Picuriña apenas está esbozado. El plano también incluye los baluartes de San Pedro y la Trinidad y la cortina intermedia aunque están representados de un modo muy sumario y por ello no lo utilizaremos para estudiar dichas fortificaciones.

Para concluir con esta panorámica del estado de las obras del proyecto de Bordick hemos de señalar que el asentista de las mismas fue Juan de Salas. Este personaje además de asentista de las fortificaciones era asentista “de la Prouizion de viueres de estta provincia y exercito de estremadura” (28). Los asentistas eran particulares a los que la Corona recurría para distintos cometidos como abastecer al ejército (pan de munición, transporte de artillería, víveres, armas, uniformes, etc), construir fortificaciones, etc. La importancia del asentista queda de manifiesto en el plan de estudios de la Real y Militar Academia de Barcelona del año 1732 que en el tercer curso instruía sobre las condiciones que debían seguirse en las obras construidas mediante asiento y los ingenieros debían

“…confeccionar relaciones de gastos, certificaciones de medidas y cartas de condiciones bajo las que se debían celebrar los asientos. Eran los ingenieros los que establecían las normas sobre los aspectos organizativos del trabajo, la cantidad y calidad de los materiales de construcción, las obligaciones contraídas con el personal que intervenía en ello, y a estas normas debían atenerse los contratistas asignados…”(29)
NOTAS
1.Revellín del frente de la Trinidad de Badajoz, 1735, I.H.C.M., 18035/067-120.
Fuerte del Príncipe, C.G.E., A.C.E.G., Extremadura 122.
Badajoz 1735. Fuerte de Príncipe, I.H.C.M., 18035/067-083.
TEIJEIRO FUENTES, J.: MELÉNDEZ TEODORO, A.: La fortificación abaluartada de Badajoz en los siglos XVII y XVIII, op. cit., pág. 142.
2.A.H.M., Badajoz, L.A., 21 de marzo de 1735, ff. 32-33.
3.A.H.M., Badajoz, L.A., 10 de marzo de 1735, fol. 42; 29 de abril, fol. 48; 7 de julio, fol. 94. Concretamente en el cabildo del 29 de abril el comandante solicitó a la ciudad 200 encinas, 200 pinos y 200 álamos negros.
4.A.H.M., Badajoz, 6 de mayo de 1735, fol. 51v-52. Es posible que Juan de Sala se hiciese con el asiento de las obras de fortificación el 5 de mayo de 1735 pero no podemos certificar este extremo pues el documento que nos sirve de base para plantear esta hipótesis no es definitivo ya que puede referirse tanto a el 5 de mayo de 1935 como al 5 de mayo del año siguiente y por tanto recoger el asiento de las obras correspondientes al proyecto de Juan de Subreville (A.H.P., Badajoz, Prot. 465, fol. 334).
5.Remitiendo varios proyectos de las nuevas fortificaciones de Badajoz, I.H.C.M., C.G.D., (4015), 5-5-5-17, ff. 7-11v.
6.TEIJEIRO FUENTES, J.; MELÉNDEZ TEODORO, A.: La fortificación abaluartada de Badajoz en los siglos XVII y XVIII, op. cit., pág. 33.
7.Remitiendo varios proyectos de las nuevas fortificaciones de Badajoz, I.H.C.M., C.G.D., (4015), 5-5-5-17, fol. 19v; A.H.M., Badajoz, 5 de mayo de 1735, fol. 51.
8.Remitiendo varios proyectos de las nuevas fortificaciones de Badajoz, I.H.C.M., C.G.D., (4015), 5-5-5-17, ff. 14v-15.
9.Remitiendo varios proyectos de las nuevas fortificaciones de Badajoz, I.H.C.M., C.G.D., (4015), 5-5-5-17, fol. 13v.
10.Remitiendo varios proyectos de las nuevas fortificaciones de Badajoz, I.H.C.M., C.G.D., (4015), 5-5-5-17, fol. 17.
11.DE LUIS CALABUIG, A.: Ciudad Rodrigo. Las fortificaciones, Ayuntamiento de Ciudad Rodrigo, ADECOCIR, 2009, pp. 66-70.
12.Pedro Moureau (Badajoz, 16 de noviembre de 1735), I.H.C.M., C.G.D., 5-5-5-13, fol. 17v.
13.Remitiendo varios proyectos de las nuevas fortificaciones de Badajoz, I.H.C.M., C.G.D., (4015), 5-5-5-17, fol. 19.
14.Remitiendo varios proyectos de las nuevas fortificaciones de Badajoz, I.H.C.M., C.G.D., (4015), 5-5-5-17, fol. 16-16v.
15.Remitiendo varios proyectos de las nuevas fortificaciones de Badajoz, I.H.C.M., C.G.D., (4015), 5-5-5-17, ff. 1-6v.
Proyecto general para la plaza de Badajoz, Juan de Subreville, C.G.E., A.C.E.G., Extremadura 125.
Plano de un frente de la plaza de Badajoz, Juan de Subreville, C.G.E., A.C.E.G., Extremadura 126.
Plano general de las obras del fuerte del Príncipe, por Juan de Subreville, coronel de ingenieros, C.G.E., A.C.E.G., Extremadura 127.
Plano general de los cimientos del frente de San Juan a Santiago, Juan de Subreville, C.G.E., A.C.E.G., Extremadura 128.
TEIJEIRO FUENTES, J.; MELÉNDEZ TEODORO, A.: La fortificación abaluartada de Badajoz en los siglos XVII y XVIII, op. cit., pp. 151-157, 162-163.
16.Remitiendo varios proyectos de las nuevas fortificaciones de Badajoz, I.H.C.M., C.G.D., (4015), 5-5-5-17, ff. 3v y 6.
17.Remitiendo varios proyectos de las nuevas fortificaciones de Badajoz, I.H.C.M., C.G.D., (4015), 5-5-5-17, fol. 5v.
18.Remitiendo varios proyectos de las nuevas fortificaciones de Badajoz, I.H.C.M., C.G.D., (4015), 5-5-5-17, fol. 2v.
19.Remitiendo varios proyectos de nuevas fortificaciones de Badajoz, I.H.C.M., C.G.D., (4015) 5-5-5-17, fol. 11; TEIJEIRO FUENTES, J.; MELÉNDEZ TEODORO, A.: La fortificación abaluartada de Badajoz en los siglos XVII y XVIII, op. cit., pág. 172.
20.Remitiendo varios proyectos de nuevas fortificaciones de Badajoz, I.H.C.M., C.G.D., (4015) 5-5-5-17.
21.Remitiendo varios proyectos de las nuevas fortificaciones de Badajoz, I.H.C.M., C.G.D., (4015), 5-5-5-17, fol. 4.
22.Proyecto general para la Plaza de Badajoz por don Diego de Bordick y don Juan de Subreville, Coronel de Ingenieros, 3 de febrero de 1736, C.G.E., A.C.E.G., Extremadura,124; Proyecto general para la Plaza de Badajoz por el ingeniero director Diego de Bordick en el que va señalado con una línea de lápiz el que el ingeniero Jefe Juan de Subreville halla por conveniente. Juan de Subreville, 3 de febrero de 1736, C.G.E., A.C.E.G., Extremadura, 125.
23.Proyecto general de la Plaza de Badajoz, por Pedro Moreau, 29 de noviembre de 1735, C.G.E., A.C.E.G., Extremadura 116.
Proyecto general para la Plaza de Badajoz por el ingeniero director Diego de Bordick en el que va señalado con una línea de lápiz el que el ingeniero Jefe Juan de Subreville halla por conveniente. Juan de Subreville, 3 de febrero de 1736, C.G.E., A.C.E.G., Extremadura, 125.
Proyecto general de la Plaza de Badajoz. Juan de Subreville, 15 de junio de 1736, C.G.E., A.C.E.G., Extremadura 131.
Proyecto general de la Plaza de Badajoz de el coronel e ingeniero en jefe Juan de Subreville con el cargo de la dirección de las demás plazas de la provincia de Extremadura añadido y corregido nuevamente por el mismo. Juan de Subreville, 31 de mayo de 1737,C.G.E., A.C.E.G., Extremadura 139.
Plano de la Plaza y Castillo de Badajoz. por Juan de Subreville, C.G.E., A.C.E.G., Extremadura 145.
24.Descripcion de las Plazas y Castills qe cubren la frontera de esta provina con Portugal, ventajas y defectos con las mejoras permanentes de qe son sucestibles en su actual estado y las provisionals qe exigen como indispensables pa hacer la defensa de qe son capaces segun su consistencia calculando prudencialte su importe, Antonio Samper, 1800. 5-5-7-3, fol. 6.
25.Descripcion de las Plazas y Castills qe cubren la frontera de esta provina con Portugal, ventajas y defectos…, op. cit., fol. 6v.
26.MELÉNDEZ TEODORO, A.: Apuntes para la historia militar de Extremadura, 4 Gatos, INDUGRAFIC, Badajoz, 2008, pág. 130 (not. 76).
27.Remitiendo varios proyectos de las nuevas fortificaciones de Badajoz, I.H.C.M., C.G.D., (4017), 5-5-5-13, fol. 5v.
TEIJEIRO FUENTES, J.; MELÉNDEZ TEODORO, A.: La fortificación abaluartada de Badajoz en los siglos XVII y XVIII, op. cit., pp. 151-152.
28.Este personaje jugó un papel muy destacado en las obras de fortificación y no es raro encontrar referencias a él en los protocolos notariales de la época. No es nuestra intención glosar su figura y nos limitaremos a dar algunas pinceladas de su actividad. Como hemos dicho, era asentista de víveres del Real Ejército y por ello el 1 de diciembre de 1735 alquiló el molino de Moscoso que está junto a la Central Eléctrica de los Ayala en el Guadiana (A.H.P., Badajoz, Prot 464 Gaspar Montero de Espinosa, fol. 465).
Su presencia en Badajoz no le impidió licitar las obras del Fuerte de la Concepción (Aldea del Obispo, Salamanca) En efecto, en marzo de 1736, dio poder a Gabriel Puig y Valentín de Medina para que en su nombre pudieran “hazer postura y tomar por Assto la conttruon de el Fuerte de la concepo”. Juan Sala los denomina sus compañeros y posiblemente sean sus socios en el asiento.
A.H.P., Badajoz, Prot. 558 Francisco Javier Montero de Espinosa y Bonilla
En el mismo mes de marzo de 1736, José Riera y Magin Baxeras ofrecieron fianza en favor de Juan de Sala en las condiciones establecidas para el remate de la construcción del Fuerte de la Concepción. Estos dos personajes también eran asentistas, junto con Juan de Sala, de las reales obras de fortificación de Badajoz.
A.H.P., Badajoz, Prot. 558 Francisco Javier Montero de Espinosa y Bonilla.
Juan de Sala consiguió el asiento de las obras de fortificación proyectadas por Juan de Subreville pero sus relaciones tanto con este como con el Cabildo Municipal fueron malas.
29.MOLAS, P.; FARGAS, M.: “Los gremios y asentistas del ejército en la Cataluña del siglo XVIII, La Ilustración en Cataluña: La obra de los ingenieros Militares, Ministerio de Defensa, Centro Geográfico del Ejército, Madrid, 2010, pág. 116.

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LOS GRANDES PROYECTOS-1

LOS GRANDES PROYECTOS (1723-1739)

En este capítulo seguiremos el desarrollo de las fortificaciones y también nos detendremos en varios proyectos que no llegaron a materializarse pero fueron realizados por los mejores ingenieros del momento (Diego de Bordick, Verboom, Pedro de Moreau, Jerónimo de Amici, Juan de Subreville, etc). Así mismo estos proyectos se encuentran entre los más ambiciosos y creativos que se han presentado para fortificar Badajoz (1).

1. Badajoz: una plaza fuerte que se desmorona

En 1723 las fortificaciones de Badajoz se encontraban en un estado lamentable pues buena parte de sus elementos no se habían construido y otros estaban arruinados o amenazando ruina. Así, el 15 de octubre de ese año el Capitán General de Extremadura (Luis Fernández de Córdoba) recibió orden de inspeccionar las fortificaciones de la frontera para conocer y valorar las reparaciones que debían realizarse el próximo año (1724).

Luis Fernández de Córdoba encomendó la inspección al ingeniero Diego de Bordick Deverez. El informe de este ingeniero es desolador y pone de manifiesto la necesidad de acometer reparaciones y mejoras (21 de octubre de 1723) (2). A juicio de Bordick, el conjunto abaluartado de Badajoz estaba mal construido y peor diseñado. Los baluartes eran pequeños y las cortinas demasiado largas en relación a los baluartes. Por todo ello, Bordick concluye que el recinto abaluartado de Badajoz era yncapaz de defensa (3). Por otro lado, el recinto magistral de Badajoz podía batirse desde los padrastros que rodean la ciudad. Los padrastros son cerros o alturas cercanas al recinto fortificado (San Cristóbal, Pardaleras, la Picuriña, etc) y Bordick calculaba que si el enemigo llegaba a montar su artillería en los padrastros citados podría abrir brecha en las fortificaciones en cinco días pues las murallas tenían una construcción muy deficiente, carecían de terraplén competentes y podían ser batidas desde los cimientos.

Sus valoraciones no parecen exageradas pues la deficiente construcción, unida a la falta de mantenimiento y la mala planificación seguida durante la excavación del foso habían provocado que una parte de las fortificaciones amenazase ruina

“…con especialidad la ruina que amenazan tres Caras de Baluartes que flaquean ya, a tal punto, que estan separadas de sus Angulos de Espalda hasta las fundaciones (cimientos) de que se puede temer una prompta Caida si se dilatare el remedio, el qual aplicado quanto antes, sera de mucho provecho a la Rl. Hacienda…” (4)

Bordick señala que algunos terraplenes estaban muy adelantados pero en conjunto los trabajos de terraplenado marchaban con retraso. Así, la mayor parte de los baluartes solo contaban con terraplenes muy reducidos. La situación de las cortinas era peor pues su terraplenado marchaba con más retraso, lo contaban con terraplenes reducidos y algunas incluso carecían de él.

A los problemas detectados en los elementos construidos (baluartes y cortinas) Bordick añadía varias carencias como el foso y el camino cubierto que eran dos elementos fundamentales para defender una plaza y cuya falta acentuaba la debilidad del recinto abaluartado.

Diego de Bordick no se limitó a poner en evidencia las deficiencias y carencias del recinto abaluartado. En realidad, la crítica era el paso previo, y necesario, para después detallar una serie de propuestas que solucionasen o paliasen los problemas que había detectado. No obstante, los problemas, tanto de diseño como constructivos, eran tan graves que Bordick llegó a plantear el derribo de todo lo construido (incluidos los fuertes exteriores) pero era consciente del coste de este plan y por ello se limitó a recomendar una serie de mejoras que paliasen los problemas detectados y al mismo tiempo fuesen asumibles económicamente. Sus propuestas se centran en cuatro ámbitos:

A. Alcazaba

-Proyectó una batería-polvorín contra San Cristóbal. En realidad esta obra se presentaba como la solución más económica para paliar la debilidad del Fuerte de San Cristóbal. En efecto, la escasez de fondos impedía acometer las reformas que necesitaba el Fuerte de San Cristóbal y por ello Bordick optó por diseñar una batería que, llegado el caso, destruyese el fuerte si éste caía en poder del enemigo. La obra, que era al mismo tiempo batería y polvorín, también vendría a paliar la falta de almacenes de pólvora que Diego de Bordick denuncia en su informe. La falta de polvorines será un problema estructural en Badajoz que se irá subsanando con instalaciones provisionales, readaptando edificios abovedados, etc. y sólo “terminará” con la construcción de polvorines propiamente dichos en el Metido, Cerro del Viento y San Gabriel, si bien, dichas obras son posteriores al momento que nos ocupa.
-Diseñó varias lunetas en la ladera este del Cerro de la Muela para cubrir los muros de la Alcazaba y hacer prácticamente inexpugnable aquella zona.
B. Recinto principal.
-En los baluartes proponía rehacer los parapetos y sobre todo completar los terraplenes de modo que en la parte superior de los mismos hubiese espacio suficiente para que pudiese maniobrar la artillería. No obstante, Bordick reconoce que los trabajos de terraplenado de algunos baluartes estaban muy adelantados pero al mismo tiempo advierte que las tierras del terraplén debían disponerse con cuidado pues la presión de la tierra sobre las escarpas, unida a la falta de solidez de estas, podía provocar su ruina.
-Completar los terraplenes de las cortinas de modo que pudiera construirse un parapeto de 9 a 12 pies de ancho y además dejar espacio suficiente para el camino de ronda.
-Abrir el foso, levantar revellines y construir el camino cubierto y el glacis. Para ahorrar y hacer menos costosa la excavación el foso. Recomendó dejar planteados los revellines antes de proceder a la excavación del foso. Es decir, si se tenía prevista la ubicación exacta de los revellines se podría obviar la excavación de los parajes en los que se levantarían dichos elementos y al mismo tiempo se dejaría conformada su planta. Posteriormente se completaría su altura y se recubrirían con una camisa de piedra. Así mismo, si los revellines se dejaban planteados se podría ejecutar el correspondiente camino cubierto delante de ellos. Sobre la excavación del foso advierte que debía realizarse de modo que no socavase los cimientos de los baluartes pues en caso contrario provocaría su ruina tal y como había sucedido con el Baluarte de Santiago.
C. Frente del Rivillas.
Para asegurar este frente retoma algunas propuestas de Verboom (año 1709). Bordick proyectó diques para represar el Rivillas, diseñó una línea fortificada que seguía la orilla derecha del Rivillas desde la Picuriña hasta la desembocadura del Rivillas en el Guadiana y sobre todo incide en la necesidad de fortificar el padrastro de la Picuriña. Esta propuesta fue planteada por otros ingenieros (Ventura Tarragona, Nicolás de Langres, Luis de Venegas o el propio Verboom). Todos ellos eran conscientes de la importancia de este padrastro que domina parte de las fortificaciones y al propio caserío intramuros. Por todo ello era previsible que los eventuales sitiadores montarían sus baterías de brecha en la Picuriña (como sucedió en los sitios de 1658 y 1705 y sucederá después en el sitio de 1812). Bordick va más lejos pues considera que las obras en el recinto magistral (cortinas y baluartes) serían inútiles si no se ocupaban las alturas de la Picuriña y Pardaleras pues desde ellas se podía batir y destruir el recinto magistral. Por último, propuso abrir la Puerta de la Trinidad en el centro de la cortina que se extiende entre los baluartes de la Trinidad y San Pedro.
D. Fuertes.
Proyecta reductos enterrados a la moderna en los cerros de la Picuriña, Pardaleras y frente a la cortina comprendida entre los baluartes de San Vicente y San José para dificultar el acceso del enemigo a la plaza por las barrancas del Guadiana.
Al tiempo que propone estas nuevas obras, expone una crítica demoledora de los fuertes de la Cabeza del Puente y San Cristóbal. Bordick no duda en calificarlos de pequeños, defectuosos y poco capaces para la defensa, además, ambas fortificaciones se encontraban en mal estado. Pese a todo, Bordick no propone mejoras para ellos ya que serían muy costosas. En su lugar opta por construir la batería de la Alcazaba que hemos citado.

El 5 de noviembre de 1723, Luis Fernández de Córdoba (Capitán General de Extremadura) remitía el informe anterior y solicitaba los fondos necesarios para reparar de un modo digno las plazas de Badajoz y Alburquerque pues entiende que son los “dos Principales Valuartes de esta Frontera”. Las obras debían ejecutarse en 1724 aunque ignoramos si llegaron a realizarse.

bateriapolvorin.Bordick.1725Proyecto de batería-polvorín de Diego de Bordick, Archivo General de Simancas

Bordick siguió trabajando el proyecto de la batería-polvorín de la Alcazaba pues el 30 de agosto de 1725 firmó el proyecto para la misma. Debía emplazarse entre la batería de Santiago y la muralla del frente este de la Alcazaba. La batería contaba con una estancia inferior, cubierta con bóveda a prueba, que sería utilizada como almacén de pólvora. En la terraza se instalaría la batería contra San Cristóbal. El 7 de septiembre, Feliciano de Bracamonte remitió a la Secretaría de Guerra este proyecto junto con otros de Alburquerque y Alconchel. Ignoramos la respuestas pero el proyecto no llegó a realizarse (5).

Diego de Bordick también se ocupó de los cuarteles y aunque estos elementos no son el objeto de nuestra atención tampoco queremos continuar sin dar cuenta que en 1725 presentó un proyecto para restaurar el Cuartel del Pilar. Es posible que sea el mismo inmueble que el ingeniero Pedro Sansón planteó ampliar en 1711. Pedro Sansón amplió la superficie del cuartel doblando la superficie del mismo y Bordick planeó una nueva ampliación que en este caso debía realizarse añadiendo una planta al conjunto del edificio (6).

Además de los informes de Diego de Bordick también contamos con la descripción de las fortificaciones que nos ha dejado Diego Suárez de Figueroa en su Historia de la Ciudad de Badajoz (publicada en 1727) aunque estimamos que, en líneas generales, es excesivamente áulica

“…Todo esta defendido y vistosamente adornado por buenos fosos, estacadas y artillería…” (7)

Según Diego Suárez, el castillo (la Alcazaba) contaba con tres baterías: Santiago, Carros y la del Juego de la Condesa. La primera se encontraba junto a la ermita del mismo nombre, la segunda creemos que estaba montada en la esquina de la Torre del Pendón y la tercera junto a la Puerta de del Alpéndiz.

La descripción de la fortificación abaluartada carece de interés si exceptuamos la referencia al revellín de Santa Teresa (antiguo baluarte de la Torre del Canto) y a la falsabraga situada delante de la cortina de la Puerta del Pilar. Con respecto a esta última Diego Suárez señala:

“…por si toman dicho fuerte (Pardaleras) se le ha puesto al frente (delante de la cortina de la Puerta del Pilar) una falsa braga…” (8)

Es posible que la falsabraga citada se corresponda en realidad con la tenaza que cubría dicha cortina. También nos informa de la existencia de una batería contigua al semibaluarte de San Antonio y almacenes a prueba en el Fuerte de San Cristóbal.

El 15 de febrero de 1726, el Capitán General de Extremadura (Feliciano de Bracamonte) recibía instrucciones para hacer un inventario de las obras que no podían demorarse para otro año, sin rezelo de maior perjuicio (9). Feliciano de Bracamonte ordenó que ingeniero de la provincia de Extremadura realizarse el informe correspondiente. En esta ocasión debieron ejecutarse algunas obras pues Diego de Bordick señala que en 1726 se inició un Proyecto General para la restauración de la Plaza de Badajoz.

Diego de Bordick presentó un nuevo informe el 4 de abril de 1729 cuyo título es suficientemente explícito Razon q. dá el Yngeniero en Xefe dn Diego de Bordick del Proyecto genal. que empeço en 1726 localmente para la restauracion de la Plaza de Badajoz y ponerla en estado de la mas regular deffensa de cuios presupuestos se infieren los reparos indispensables que se necesitan para una mediana (10). El informe debió incluir un plano con sus propuestas. De los planos atribuidos a Bordick (planos 123 y 117 del Centro Geográfico del Ejército) el segundo de ellos mantiene muchas coincidencias con el informe de 1729 (11). Diego de Bordick vuelve a darnos una valiosa información sobre el estado de las fortificaciones e insiste, otra vez, en la mala calidad de las murallas a causa de su defectuosa construcción y la falta de fundamentos (cimientos) (12). Según Bordick, la mala construcción impedía recrecer las fortificaciones para evitar el dominio al que estaban sometidas y sobre todo temía que los muros se arruinasen cuando recibieran la presión de las tierras necesarias para conformar terraplenes amplios capaces de soportar parapetos a prueba y plataformas para la artillería. Este temor no era infundado pues tres baluartes del frente comprendido entre la Trinidad y San Vicente amenazaban ruina. Aunque no podemos certificarlo, es posible que sean los mismos baluartes que señaló en el informe de 1723 lo que pondría de manifiesto que no habían sido reparados en el curso de las obras emprendidas a partir del año 1726. Bordick manifiesta que uno de los baluartes arruinados era el de la Trinidad y deberíamos suponer que otro era el de Santiago, ya citado en el informe de 1723. El tercero pudiera ser el de Santa María pues en un plano del 1739 se apunta que se habían recalzado sus dos caras.

La explicación que ofrece Bordick para la ruina del Baluarte de la Trinidad podríamos aplicarla también al de Santiago. Según Bordick, los muros del Baluarte de la Trinidad son de mampostería

“…que llaman los franceses placage sin estrivos interiores muy mal executados sin travazon, de dos a tres pies de grueso solamente, por arriba sin mas fuerza al pie de lo que da de si el declivio de menos de un pie sobre seis de alto, en varias partes, pudiendose atribuir su permanecia hasta aquí a dos cosas, a saber la bondad de la cal, y a la fortaleza de las tierras que son capazes estando bien empleadas, de mantenerse por si…” (13)

La descripción se ajusta perfectamente a las características técnicas con las que se licitó la construcción de dicho baluarte en 1680 y, además, la excavación del Baluarte de Santiago ha confirmado que la obra del siglo XVII carecía de contrafuertes interiores. Es decir, la ruina de los baluartes fue el resultado de la conjunción de varias causas entre las que destacan la mala calidad de las escarpas (construcción, estructura y diseño), la excavación del foso (que había socavado los cimientos de las escarpas) y finalmente la presión de los terraplenes que acabaría arruinando la obra.

Bordick señala que la plaza ni tenía foso ni podría tenerlo si no se recalzaban antes las escarpas comprendidas entre el flanco derecho del Baluarte de la Trinidad y San Vicente. Es decir, la excavación del foso estaba debilitando la cimentación de la escarpas y por ello era preciso recalzarlas para evitar su ruina. Así mismo, hemos de recordar que Bordick, en el informe de 1723, recomendaba que al excavar el foso se dejasen planteados en el terreno el trazado de los futuros revellines y del nuevo camino cubierto.

Por último, Bordick denuncia que tanto el camino cubierto del frente del Rivillas como el Fuerte de Pardaleras estaban arruinados.

El informe también incluía un plan para fortificar Badajoz que se centraba en los tres enclaves que Bordick consideraba fundamentales: Pardaleras, el Cerro de San Cristóbal y la Alcazaba.

A. Alcazaba.

Es el puesto principal pues domina la ciudad y a los dos puestos restantes (Pardaleras y San Cristóbal). Curiosamente, Bordick no precisa como la fortificaría. Suponemos que debía ser una obra muy importante que obligaría a derribar buena parte del caserío cercano a la Alcazaba pues, al hablar de las nuevas fortificaciones de la orilla derecha del Guadiana señala que el espacio cubierto por estas nuevas obras podría

“…habilitarse por aquellos mismos vecinos que se hubiesen desemplazado (sic) con el derribo de casa preciso a la fortifion del Castillo…” (14)

B. Pardaleras.

Este padrastro era vital para defender Badajoz y sin embargo estaba ocupado con una corona prácticamente arruinada. Bordick proyectó en este enclave un espectacular campo fortificado que se extendía hacia el Calamón con objeto de descubrir el valle del arroyo y sus barrancas. Volveremos a ocuparnos de este tema al estudiar los planos 123 y 117 del Centro Geográfico del Ejército.

C. San Cristóbal.

Al igual que Pardaleras era un puesto vital para Badajoz y, al igual que aquel, estaba defendido con una fortificación muy reducida. En este caso, Bordick proponía mejorar tanto el Fuerte de San Cristóbal como la Cabeza del Puente y establecer entre ellos una comunicación segura y duplicada. Como hemos adelantado, el espacio cubierto por este conjunto de fortificaciones (fuertes de Cabeza del Puente y San Cristóbal y la comunicación entre ambos) podría habilitarse para los vecinos que tendrían que abandonar sus casas cuando se fortificase la Alcazaba. También propuso reductos en todos aquellos puestos desde los que se pudiera incomodar tanto al Fuerte de San Cristóbal como a la Cabeza del Puente. De estas obras avanzadas la más importante debía levantarse en el Cerro de San Juan (cerro de la U.V.A.).

Además de los tres enclaves citados, Bordick proyectó otras obras:

-Fortificar la orilla derecha del Rivillas desde su desembocadura hasta el Baluarte de Santa María para después enlazar con uno de los reductos que proponía construir en Pardaleras.
-Retomó la idea (ya planteada en el proyecto de 1723) de ocupar con un reducto la altura situada en la prolongación de la capital del Baluarte de San José.
-Levantaba un reducto en medio del cauce del Guadiana aprovechando unas peñas que emergen en el centro del cauce. El reducto tendría comunicación cubierta desde la calzada que conduce a los molinos.

No tenemos constancia documental de que las fortificaciones propuestas por Bordick se llevasen a la práctica. En efecto, en el año 1729 solo hemos documentado obras en el Baluarte Santa María pero dichas obras tenían por objeto desaguar la laguna que se formaba en el baluarte (conocido como Baluarte de Santa María o de la Laguna). Los trabajos para desaguar la laguna partieron de la propia Corona y en el Cabildo Municipal del 15 de marzo de 1729 se conoció y valoró un informe del ingeniero de la plaza (Joaquín de Herrada) en el que exponía los problemas de salubridad que podían provocar las aguas estancadas.

El desagüe fue muy costoso y se realizó por la calleja ynmediata que sale a la calle de la Trenidad (15).

No fue ésta la única obra documentada pues en la sesión municipal del 2 de mayo de 1729 se acordó que los caballeros comisarios de puentes, fuentes y calzadas

“…hagan empedrar la entrada y salida de la puerta de merida para el paso comun respecto de que dha puerta se a abierto aôra nuebamte pª el servicio de la ziud y sus vecinos…” (16)

El dato es muy interesante pues según Diego Suárez de Figueroa la puerta se había cerrado con motivo del sitio de 1705 (17)

Así mismo, en la sesión de 10 de mayo de 1729 se trató sobre la utilidad y conveniencia de construir el matadero extramuros “como antiguamente lo estubo mediante haverse avierto la puerta de Merida” (18). Es decir, con la Puerta de Mérida abierta se propuso construir el matadero extramuros donde los aires ventilasen las inmundicias y al mismo tiempo ahorrase al municipio el alquiler de las casas en las que se encontraba instalado el matadero. El emplazamiento propuesto se encontraba inmediato a los muros antiguos de la ciudad, cerca del Rivillas en un paraje en el que

“…se halla un cuartel que en tiempo de la guerra servia para recojerse las patrullas de la cavalleria en qual se halla tapiado y parte de el destechado y con poco caudal se puede hacer matadero…” (19)

Es muy posible que se refieran al cuartel adosado al llamado muro del Alpéndiz en su tramo final (frente a la actual gasolinera de la carretera de Circunvalación de la Alcazaba). La ciudad acordó pasar este acuerdo al Capitán General (Feliciano de Bracamonte) pues el cuartel pertenecía a la Corona. Parece que la obra no llegó a realizarse pues en el plano de José de Gabriel de 1803 aparece identificado como “Cuerpo de guardia de la Caballería, y paredón de la antigua Badajoz (muro del Alpéndiz)”.

En estos años también se propuso construir un muro que protegiese el camino de Cáceres de las envestidas del Guadiana. Dicho muro fue identificado como la “parecilla de San Cristóbal” aunque no tiene relación con el fuerte (20).

Las obras ejecutadas en 1730 tampoco tienen relación con las que propuso Bordick. Así, el 16 de enero de 1730, el Capitán General informaba a las autoridades municipales que el paso exterior de la Puerta del Pilar estaba impracticable y solicitaba la reparación del mismo pues era fundamental para comunicarse con el Fuerte de Pardaleras y para el comercio de la ciudad. El Cabildo Municipal acordó realizar las reformas necesarias y sacar a concurso las obras (21). El trabajo no se demoró pues el 27 de febrero se libró el pago a los albañiles Juan de Hoces y Rodrigo de Aguilar los albañiles que levantaron “la paredilla q se hizo a la puerta del pilar”. El mismo año se realizaron nuevas obras en la puerta. La reparación consistió en el empedrado de la calzada y su importe ascendió a 925 rs. y 23 mrs (1 de junio de 1730)(22). En 1731 volvió a repararse el camino exterior. En esta ocasión le tocó el turno al tramo del camino que unía las puertas del Pilar y Trinidad. El asunto se trató en varios cabildos municipales:

-En el Cabildo de 2 de abril de 1731 se informó que se había formado un gran socavón en el camino en el tramo que discurría frente a los hornos caleros (23).
-En el Cabildo de 9 de septiembre de 1731 se comunicó que había un gran atolladar en las inmediaciones de la Puerta del Pilar por lo que fue necesario construir nuevas calzadas para salvar este obstáculo (24).

Las puertas de la muralla no solo eran los puntos de paso de personas y mercancías, también eran fundamentales para desaguar la ciudad, por ello, era preciso proceder a su limpieza periódica. Así el 29 de octubre de 1731 se ordenó la limpieza de callejas y de los caños de la puerta de la Trinidad y la Loba.

En otras ocasiones las obras se ejecutaron a remolque de los acontecimientos. Así, tras la desastrosa explosión del polvorín de Campomayor (16 de septiembre de 1732) se abordó la necesidad de contar con almacenes de pólvora seguros. En efecto, la explosión de Campomayor causó una honda impresión en nuestra ciudad. Debemos tener presente que en Badajoz podía repetirse un suceso similar pues en la Alcazaba estaban almacenados más de 6.000 quintales de pólvora. Para alejar el riesgo de una explosión se aprobó construir un polvorín extramuros (acuerdo municipal de 18 de septiembre de 1732).

La inquietud de los vecinos no era nueva. Debemos recordar que el 18 de junio de 1685 un incendio estuvo a punto de provocar un desastre similar al de Campomayor. Los incendios de 1708 volvieron a sembrar el pánico. Así, en el Cabildo de 6 de septiembre de 1708 se dio cuenta que

“…de pocos dias a esta parte se an experimentado dos ynsendios de fuego en el castillo el uno de polvora en el almasen y otro asimismo de polvora en una casa donde biue un cabo de artilleria…” (25)

Las autoridades municipales solicitaron que la pólvora se repartiese en varios locales y la autoridad militar accedió pero las nuevas instalaciones destinadas a polvorines inquietaron aun más al Consistorio. En efecto, en el Cabildo Municipal celebrado el 7 de noviembre de 1708 se expuso que se habían habilitado como almacenes de pólvora las torres del Reloj y los Caballeros (torres de Espantaperros y Abarlongada respectivamente) de modo que en caso de accidente buena parte de la ciudad quedaba expuesta a la explosión (26). Por último, la conmoción causada por la explosión del polvorín de Campomayor, forzó a las autoridades municipales a gestionar la construcción de un almacén de pólvora.

La obra propuesta se demoró en el tiempo pues la financiación de la misma generó un enfrentamiento entre el Cabildo Municipal y el Intendente.

En un primer momento (19 de septiembre), se proyectó un polvorín en la Alcazaba que se levantaría entre la Batería de Santiago y la muralla de la Alcazaba, es decir, en el mismo paraje en el que Bordick planeó construir una batería-polvorín en 1725.

polvorin.1732.Proyecto de polvorines de Joaquín Rado, Archivo General de Simancas

Posteriormente, se presentó un segundo proyecto que ampliaban el anterior con un segundo almacén de pólvora situado junto a la coracha y que se desarrollaba en el espacio comprendido entre el recinto principal y las murallas exteriores. Este segundo proyecto fue diseñado por Joaquín Rado y acompañaba a una carta que Feliciano de Bracamonte envió a José Patiño el 5 de octubre de 1732(27).

No obstante, ninguno de los proyectos anteriores se llevó a la práctica. Como alternativa se plantearon dos polvorines extramuros en los cerros de San Miguel y Viento pero las dificultades financieras hicieron que sólo se construyera el polvorín del Cerro del Viento (diciembre de 1733). El ingeniero Joaquín Rado del Prado es el autor tanto del diseño de los polvorines como de la correspondiente memoria económica. El ingeniero Pedro d’Auveterre también aparece citado en el contexto de estos proyectos aunque desconocemos cual fue su papel. El alarife que construyó el polvorín fue Pedro Acedo y José Rincón el carpintero. En función de las órdenes de pago podemos intuir que las obras se desarrollaron en 1734 y comienzos de 1735. En efecto, el 2 de septiembre de 1734 se libró una partida destinada a pagar los honorarios de Pedro Acedo y el 3 de febrero de 1735 se hizo lo propio con José Rincón. No obstante, y pese a que el polvorín del Cerro de Viento estaba terminado, el traslado de la pólvora se retrasó. En efecto, el Ayuntamiento solicitó el traslado de la pólvora en 1736, si bien, hasta 1737 no se relizó y el municipio debió hacerse cargo del mismo.

Pero volvamos a las fortificaciones. En 1734 se estaba terraplenando la muralla pues en distintos acuerdos del Cabildo Municipal se informa que se habían establecido puentes o rampas para transportar intramuros la tierra del foso y conformar los terraplenes. En 1736, el Ejército volvió a solicitar madera para las fortificaciones por lo que es posible que continuase el trabajo en los terraplenes. En la Continuación de la Historia de Solano se confirman estos trabajos

“…por el mes de junio se comenzó la fortificación de esta plaza por el terraplén de la muralla y después se prosiguió en la exterior de ella; concurrió mucha gente de la provincia y de fuera a trabajar y comer, por no hallar uno y otro en sus lugares (por la extremada sequía de este año) (…).
Auméntose el trabajo con la noticia, que corrió a fin de julio, de que los portugueses hacian junta de gentes en Estremoz y otras plazas. Hallábase de Gobernador interino, dos meses había, don Francisco de Mora, del Hábito de Santiago, y la plaza sin guarnición, pues solo se hallaba en ella el Regimiento de Inválidos, que su nombre se dice lo que es. Las murallas se hallaban abiertas, con cinco o seis puentes de madera que se construyeron para entrar la tierra que se cavaba en el foso para el terraplén de adentro. Convocó el General o el Gobernador la Ciudad, díjoles necesitaba de las compañías de vecinos para el servicio preciso de Su Magestad y que así se reviniesen; luego lo ejecutó la Ciudad y el día de Santiago por la noche puso sus guardías de vecinos en los sitios abiertos de las puentes y otros que le parecían convenientes. Se mantenían en ello toda la noche y a la mañana se retiraban a sus casas. Dio cuenta a la Corte, que le estimaron su cuidado y vigilancia. Duró dos meses esta fatiga y trabajo de los vecinos, mientras vinieron los Regimientos de Lisboa y de Bravante, con dos batallones cada uno…” (28)

El año 1735 es clave en la historia de las fortificaciones de Badajoz. A partir de este año van a multiplicarse los proyectos, y contraproyectos, para fortificar la plaza. Como es fácil de imaginar, los primeros los presentó el incansable Diego de Bordick(29). Antes de estudiarlos debemos advertir que sólo podemos certificar su autoría en uno de ellos. Existen otros dos proyectos que no están fechados ni firmados y por tanto su autoría y cronología no son seguras aunque exponen ideas y propuestas de Bordick y, además, son anteriores al comienzo de las obras en la orilla derecha del Rivillas, es decir, anteriores a 1736.

DSCN7431Proyecto de Diego de Bordick. C.G.E., A.C.E.G, Extremadura 123 (MARICHALAR, J.: Cartografía histórica de Extremadura, Biblioteca de Extremadura, Junta de Extremadura, Indugrafic, Badajoz, 2011).

El primer proyecto está desarrollado en el plano 123 del Centro Geográfico del Ejército y ha sido fechado en 1735. En este proyecto el ingeniero (¿Diego de Bordick?) plantea:

-Derriba la Alcazaba para sustituirla por lo que interpretamos como una ciudadela abaluartada
-Conserva el recinto abaluartado de la plaza pero precedido de otro de nueva planta y menor altura formado por una serie de revellines, contraguardias y hornabeques. Así mismo diseña otro recinto intramuros formado por un gran baluarte y dos semibaluartes
-Plantea encauzar el Guadiana y el Rivillas
-Establece una línea fortificada que ocupa la orilla derecha del Rivillas desde la desembocadura hasta el actual Revellín de San Roque
-Refuerza y mejora las fortificaciones de Pardaleras, San Cristóbal, la Cabeza de Puente y la comunicación entre los dos últimos
-Fortifica los padrastros situados frente a los fuertes de la Cabeza del Puente y San Cristóbal
-Establece un reducto a la izquierda del Fuerte de Pardaleras para descubrir y batir las barrancas del Calamón
-Reducto de la orilla derecha del Guadiana para batir los ataques a la ciudad desde la Vega de Mérida
-La propuesta más ambiciosa es la extensión del recinto abaluartado por la orilla derecha del Guadiana cerrando un nuevo espacio que duplicaría el espacio intramuros existente hasta entonces

DSCN4688Proyecto de Diego de Bordick. C.G.E., A.C.E.G, Extremadura 117. Detalle de Pardaleras.

DSCN4691Proyecto de Diego de Bordick. C.G.E., A.C.E.G, Extremadura 117. Detalle de San Cristóbal.

El segundo proyecto está desarrollado en el plano 117 del Servicio Geográfico del Ejército y no es menos espectacular. Este nuevo proyecto recoge varias propuestas que Bordick exponía en el informe de 1729 y otras que plasmará en su gran proyecto de 1735 (plano 118). Veamos el plano 117.

-Alcazaba. No propone nuevas fortificaciones
-Recinto principal. Al igual que en el proyecto anterior, levanta delante del recinto magistral otro nuevo formado por contraguardias, hornabeques y tenazas
-Pardaleras. Proyectó demoler el fuerte existente y conformar en su lugar un espectacular campo fortificado formado por dos nuevos reductos que debían situarse a la izquierda del actual Fuerte de Pardaleras de forma que descubriesen el valle del Calamón y sus barrancas. Estos reductos conformaban un extenso campo fortificado que por un extremo se unía con la plaza a la altura del Baluarte de San Juan y por el otro enlazaba con las fortificaciones de la orilla derecha del Rivillas
-Orilla derecha del Rivillas. Levantaba una línea fortificada desde la desembocadura del Rivillas hasta el Baluarte de Santa María y desde este baluarte enlazaba con uno de los reductos que proponía construir en Pardaleras
-Ocupaba con un reducto la altura situada en la prolongación de la capital del Baluarte de San José
-Construía un pequeño fortín en medio del Guadiana valiéndose de unas peñas que se encuentran en su cauce
-En la orilla derecha del Guadiana sustituía el hornabeque de la Cabeza del Puente y el Fuerte de San Cristóbal por nuevas fortificaciones en forma de baluarte. Así mismo ocupaba con un reducto la altura situada frente a la Cabeza del Puente, establecía una nueva comunicación entre San Cristóbal y la Cabeza del Puente y un embarcadero en el Guadiana.

Los proyectos anteriores eran impresionantes y, precisamente por esto, no parecieron los más adecuados. Su construcción sería costosísima y además obligaría a multiplicar tanto la guarnición como la dotación artillera de la plaza lo que a su vez obligaría a mantener almacenes de boca y guerra proporcionados a la guarnición y a la artillería. En resumen, una fortificación tan costosa de construir y mantener no se justificaba en la frontera con Portugal.

Como quiera que sea, el plano 117 es un documento interesantísimo pues al tiempo que nos presenta el nuevo proyecto también nos permite conocer el estado de las fortificaciones:

DSCN4680Proyecto de Diego de Bordick. C.G.E., A.C.E.G, Extremadura 117. Detalle de la Alcazaba

A. Alcazaba.

Si comparamos el plano 117 con el Krigsarkivet observamos varios cambios que ya hemos comentado al estudiar los planos de Juan Muñoz Ruesta (1698), anónimo (abril de 1704), Pennier (1705) y Massé. Las modificaciones más importantes las encontramos en la zona del Metido y afectaron tanto al recinto principal como a la barbacana o acitara. En el recinto principal verificamos que el cubo sur del Metido ha desaparecido aunque no podemos determinar la fecha de su desaparición/destrucción/ruina. El trazado de la barbacana o acitara también parece modificado aunque en este caso los cambios fueron menores.

Como novedad más reseñable destacamos un frente abaluartado que se extiende entre el Metido y la torre del pabellón de autopsias. El frente abaluartado está formado por dos semibaluartes unidos por una cortina. El semibaluarte izquierdo parece estar conectado con la entrada del Almacén del Metido, si bien, no podemos confirmar este extremo. El semibaluarte de la derecha remata en la calle de acceso a la Alcazaba desde la poterna situada junto a la Puerta del Alpéndiz. En el centro de la cortina se abre una “puerta” con caminos a distintos puntos del adarve. A juzgar por la forma en la Diego de Bordick representa el frente abaluartado podemos suponer que esta fortificación apenas estaba esbozada. Así mismo ignoramos si era parte de un proyecto más amplio destinado a construir una ciudadela abaluartada en la parte más alta del Cerro de la Muela o un proyecto parcial que se limitaba a este sector concreto de la Alcazaba. Con todas las reservas posibles nos decantamos por esta última opción. Nos parece que se trata de una segunda línea de defensa para proteger el sector comprendido entre el Metido y la Puerta del Alpéndiz. Así mismo, y para proteger este mismo sector, debió establecerse una primera defensa entre las dos torres más próximas a la Puerta del Alpéndiz y también se reforzó, y seguramente recreció, el adarve de ese mismo sector. Como dato curioso hemos de señalar que en el proyecto que presentará el ingeniero Ignacio Sala para la Alcazaba (3 de junio de 1739) se contemplaba el cierre de este mismo sector con un frente abaluartado prácticamente idéntico a éste tanto en planta como en dimensiones.

En lo que se refiere a las baterías, sólo apreciamos la de Santiago aunque no descartamos otra en la Torre del Pendón.

B. Recinto magistral.

Si unimos la información del plano 117 con las secciones que aparecen en los planos 119, 120 y 121 (C.G.E., A.C.E.G, Extremadura, 119, 120 y 121) conseguiremos una imagen muy completa de las fortificaciones hacia 1735.

-Media luna de la Puerta del Alpéndiz. Era una obra de tierra, sin revestir y, seguramente, arruinada. En el plano 178 (C.G.E., A.C.E.G, Extremadura 178) podemos ver que estaba precedida de un elemento que pudiera corresponderse con un camino cubierto.
-Semibaluarte de San Antonio. Contaba con parapetos a prueba tanto en la cara como en el flanco pero solo este último tenía troneras. El plano 121 muestra que los trabajos de terraplenado estaban muy avanzados, si bien, no podemos precisar si se habían construido las explanadas para las baterías. No tenía garitas.
-Batería que denominaremos de la Torre de la Vieja. Está trazada perpendicularmente a la cortina de la Puerta de Mérida. Contaba con parapeto a prueba y tres troneras. En la actualidad esta batería se encontraría entre la calle del Castillo y los jardines de la Galera. Debió construirse para batir la altura de la Picuriña y el frente abaluartado comprendido entre la Alcazaba y el convento de la Trinidad. Durante la Guerra de la Independencia los franceses levantaran una batería casi en el mismo paraje.
-Cortina de la Puerta de Mérida. Solo cuenta con parapetos a prueba en el tramo norte (el más cercano al ángulo flanqueante del semibaluarte de San Antonio) en el que se abren dos troneras que debía formar parte de la batería de la Torre de la Vieja. Los trabajos de terraplenado de la cortina marchaban muy retrasados y sólo el tramo comprendido entre la Puerta de Mérida y el Baluarte de San Pedro parece contar con un estrechísimo terraplén a modo de adarve para que en caso de necesidad pudieran disponerse fusileros. Como veremos más adelante, el terraplenado de esta cortina casi no avanzó en los años que siguen.
La Puerta de Mérida había perdido el tambor que mostraba Massé.
El foso de este sector (cortina de la Puerta de Mérida y semibaluarte de San Antonio) apenas estaba insinuado y el camino cubierto debía limitarse a un parapeto prácticamente sin glacis.
-Baluarte de San Pedro. Podemos ver con toda claridad grandes diferencias entre su mitad izquierda (Norte) y derecha (Sur). La mitad izquierda del Baluarte (cara y flanco) no tiene parapetos a prueba y su terraplén, al igual que el de la cortina de la Puerta de Mérida, es mínimo. En la sección de la cara izquierda podemos ver como el terraplén es tan estrecho que solo cuenta con un parapeto simple pues si contase con uno a prueba éste ocuparía prácticamente todo el ancho del terraplén.
La mitad derecha del baluarte (cara y flanco) tiene parapetos a prueba y troneras. En conjunto, la imagen es muy similar a la que nos ofrecía Pennier salvo que este ingeniero solo mostraba un través en la cara derecha y Bordick muestra dos.
Una rampa recorre el baluarte desde el ángulo flanqueante derecho al ángulo saliente o flanqueado. Para entender esta rampa debemos tener presente que la cara derecha estaba escalonada para salvar la pendiente del terreno. Los dos traveses de la cara derecha conformaban dos pequeñas plataformas escalonadas y la rampa posibilitaba al acceso a la segunda de ellas, es decir, la más cercana al ángulo flanqueado. En el alzado que realizó Juan de Subreville en junio de 1738 podemos apreciar como la cara derecha del baluarte está escalonada y como dichos escalones se corresponden con los dos traveses interiores que hemos citado.
Bordick no representa las construcciones que tanto el plano anónimo de 1704 como Pennier y Massé marcaban en el interior.
El baluarte cuenta con garitas en el ángulo flanqueado y en los ángulos de la espalda.
El foso, al igual que el resto de los elementos del baluarte, estaba más desarrollado en la mitad derecha. El flanco izquierdo debía carecer prácticamente de foso. En la sección de la cara izquierda podemos ver que no existía foso aunque lo que parece ser una cantera, de trazado longitudinal y contigua al camino cubierto, hacia las veces de foso. La cantera era estrecha y poco profunda pero suponía un obstáculo que debía superar el enemigo una vez que ocupase el camino cubierto Con el paso del tiempo la cantera quedará integrada en el foso y formará la contraescarpa del mismo.
El camino cubierto ha perdido los cuatro traveses que mostraba Pennier en este tramo aunque podemos establecer la posición de tres de ellos pues Bordick representa el tramo acodado (corchete) en el que quedaban engarzados con el parapeto del camino cubierto. El cuarto través, el más próximo a la plaza de armas, ha sido demolido para dar paso al camino que sale de la ciudad por la Puerta de Mérida. En la sección de esta obra observamos que el camino cubierto situado frente a la cara izquierda del Baluarte de San Pedro contaba con parapeto, banqueta y glacis. Suponemos que a medida que nos acercamos a la Alcazaba estos elementos estaban más incompletos.
-Cortina comprendida entre los baluartes de San Pedro y la Trinidad. Según Bordick, la cortina sólo llegaba hasta el cordón y tenía 21 pies y 8 pulgadas de altura incluyendo la cimentación. La cortina carecía de parapeto y dada la proximidad del caserío de la ciudad a la cortina no había espacio para conformar un terraplén competente. No obstante, y para dar alguna defensa a este sector, se había conformado un corto terraplén en el centro de la cortina con parapeto a prueba pero sin revestimiento interior ni banqueta. Así mismo debemos recalcar que se trataba de un parapeto provisional pues se había habilitado como parapeto la parte superior de la escarpa ya que el cordón corona el parapeto cuando el parapeto debía desarrollarse a partir de dicho cordón.
No tenemos datos firmes para establecer el estado del foso y el camino cubierto pero todo parece indicar que el foso era algo más profundo que en los tramos anteriores y el camino cubierto estaba en mejores condiciones aunque no se aprecian cambios respecto a lo que mostraba Pennier. En este tramo, el camino cubierto contaba con una plaza de armas situada frente a la capital de la cortina. La plaza de armas estaba cerrada con dos traveses y se accedía a ella mediante una rampa que además daba salida al camino de la Puerta de la Trinidad.
-Baluarte de la Trinidad. Tiene parapetos a prueba con troneras en todo su contorno. Por lo que se refiere a los terraplenes hemos de advertir que el edificio del convento dejaba poco espacio libre en el interior del baluarte. Así, en la mitad derecha del baluarte el convento prácticamente tocaba las escarpas. Volveremos sobre este asunto al estudiar el plano de Pedro de Bordan (9 de octubre de 1767). A diferencia de lo que mostraba Pennier, el baluarte carece de traveses pues ya hemos dicho que dichos traveses pudieron ser obras de campaña.
En la sección de la cara derecha observamos que el terraplén se extiende hasta el muro que delimitaba el corral del convento. La sección nos permite constatar también que el revestimiento exterior del parapeto a prueba puede corresponderse con el viejo parapeto simple del baluarte. La cara interior del parapeto está bien perfilada pero carecía de revestimiento y banqueta.
La altura de la cara derecha hasta el cordón era de 21 pies y 2 pulgadas. La cimentación tenía 7 pies de profundidad por 8 pies de ancho.
En el flanco izquierdo había más espacio libre entre el convento y el baluarte pero dicho espacio tampoco estaba disponible para ocuparlo con el terraplén ya que la calle que terminaba en la Puerta de la Trinidad discurría por él. El terraplén del flanco estaba revestido, como en la actualidad. El revestimiento del terraplén tenía por objeto que la base del terraplén no interrumpiese el paso por la puerta y al mismo tiempo la parte superior tuviese anchura suficiente para que jugase la artillería. El revestimiento del terraplén pudo realizarse después del sitio de octubre de 1705 pues Pennier no lo muestra, si bien, en este caso, como en tantos otros, no estamos en condiciones de hacer afirmaciones rotundas. Tampoco sabemos si las dependencias que están integradas en el flanco izquierdo (cuerpos de guardia, polvorín, etc) ya estaban construidas.
Bordick no muestra la rampa adosada al ángulo flanqueante izquierdo del baluarte. Este detalle no es sorprendente pues la rampa está apoyada en terraplén de la cortina contigua (cortina colateral izquierda del Baluarte de la Trinidad) y en este momento dicha cortina no tenía terraplén.
Por lo que se refiere a la Puerta de la Trinidad destacamos la construcción de un tambor doble delante de ella. Llegados a este punto debemos precisar que la puerta carecía de puente levadizo o rastrillo y el camino que salía de la ciudad por ella discurría por el fondo del foso. Si tenemos presente que el umbral de la puerta está más alto que el fondo del foso era necesario que el primer tramo del camino discurriese en rampa para salvar el desnivel entre el fondo el foso y el umbral de la puerta.
Bordick solo muestra garitas en el ángulo flanqueado y en el ángulo de la espalda izquierdo. Es posible que el ángulo de la espalda derecho también contase con garita y Bordick no la representó pues proponía sustituir el flanco derecho por un orejón y un flanco curvo.
-Cortina comprendida entre los baluartes de la Trinidad y Santa María. Cuenta con parapetos a prueba y dos troneras. El terraplén no debía estar muy avanzado de modo que las plataformas de artillería, caso de existir, debían ser muy angostas.
-Baluarte de Santa María. Tenía parapetos a prueba y troneras en todo su circuito. En la sección de esta obra, cortada por su cara derecha, observamos en primer lugar que la altura de la escarpa hasta el cordón era de 19 pies y 6 pulgadas. El parapeto era a prueba y al igual que el Baluarte de la Trinidad el revestimiento de la cara exterior debe corresponderse con el viejo parapeto simple del baluarte. La cara interna del parapeto está bien perfilada pero sin revestir y la banqueta sólo está insinuada. El terraplén era amplio y aunque no estaba terminado faltaba poco para estar en condiciones de poder recibir plataformas para las baterías.
El baluarte tenía tres garitas (dos en los ángulos de espalda y una en el ángulo flanqueado).
El foso era bastante profundo aunque la contraescarpa no estaba revestida. El camino cubierto estaba conformado pero el parapeto no estaba revestido y buena parte del glacis no podía concluirse pues algunas zonas del mismo estaban ocupadas por un camino.
-Cortina comprendida entre los baluartes de Santa María y San Roque. El plano no permite conocer su estado y además Bordick no levantó una sección de la misma
-Baluarte de San Roque. Estamos en la misma situación aunque en este caso podemos ver que el baluarte tenía tres garitas (dos en los ángulos de espalda y una en el ángulo flanqueado).
-Cortina del Pilar. Como sucedía con los dos elementos anteriores, la cortina está representada de forma elemental. No obstante, en base a las secciones de la misma que levantó Bordick conocemos su estructura (C.G.E., A.C.E.G., Extremadura 119 y 121). Ambas secciones muestran que el terraplén está muy desarrollado aunque difieren a la hora de representar el parapeto. En una de ellas (C.G.E., A.C.E.G., Extremadura 119) el parapeto y el camino de ronda no están conformados mientras que en la segunda sección (C.G.E., A.C.E.G., Extremadura 121) si lo están. La altura de la cortina hasta el parapeto era de 18 pies y 6 pulgadas.
La planta de la Puerta del Pilar es muy interesante. La puerta estaba precedida, en su cara exterior, por un tambor y en el interior había dos edificios adosados y flanqueando la puerta. A la derecha estaba el cuerpo de guardia y a la izquierda una construcción en cuyo interior estaba la escalera de acceso a la planta superior.
Frente a la puerta se levantaba una tenaza que cubría la cortina hasta la altura del cordón. El parapeto de la tenaza era a prueba pero no estaba revestido. Seguía el foso (poco profundo) y el camino cubierto (sin glacis) pues entre los ángulos salientes de los baluartes de San Roque y San Juan discurrían varios caminos terreros que ocupan el espacio correspondiente al glacis.
-Baluarte de San Juan. Bordick lo representa de un modo muy simple, si bien, debió contar con parapetos a prueba y troneras en todo su circuito. La sección está cortada sobre su cara derecha. La altura de la escarpa hasta el cordón es de 18 pies. El parapeto es a prueba y, al igual que sucedía con los baluartes de Santa María y Trinidad, la cara exterior del parapeto está formada por el viejo parapeto simple. La cara interior está bien perfilada pero sin revestir. En este caso, la banqueta del parapeto estaba mejor formada y el terraplén era amplio y prácticamente en condiciones de recibir plataformas para la artillería.
El foso estaba poco desarrollado (tanto en anchura como en profundidad), y se limita a una pequeña excavación en la franja más próxima al pie de la escarpa. El camino cubierto, al no existir contraescarpa, se reduce a un parapeto de 4 pies de altura, sin banqueta pero con glacis.
Bordick muestra dos edificios asociados al baluarte. El que se encuentra en el interior del baluarte debe corresponderse con el almacén de pertrechos de la artillería. El segundo es un amplio edificio cuadrado rodeado de un muro perimetral y lo que parecen ser dos garitas en los ángulos Este y Oeste. Dicho edificio aparece en planos posteriores como almacén de la Soledad.
El baluarte tenía tres garitas (dos en los ángulos de espalda y una en el ángulo flanqueado)
-Cortina comprendida entre los baluartes de San Juan y Santiago. Para este elemento nos remitimos a la sección levantada por Diego de Bordick el 3 de febrero de 1736.
-Baluarte de Santiago. Sólo contamos con información detallada de su cara derecha y gracias a la sección de la misma que realizó Bordick. Según esta sección, la escarpa tenía 19 pies y 6 pulgadas de altura hasta el cordón. La escarpa se levantaba sobre una zapata de 10 pies de altura que estaba parcialmente enterrada. Se había acumulado tierra contra el parapeto simple para conformar un parapeto a prueba pero todavía estaba imperfecto tanto en su coronamiento como en el revestimiento interior y además carecía de banqueta. En estas circunstancias no es de extrañar que de un lado Pennier señalase que la cara derecha carecía de parapeto a prueba y Massé nos muestre un parapeto a prueba. En realidad, tanto uno como otro tenían parte de razón aunque estimamos que el que más se acercó a la realidad de los hechos fue Pennier.
El terraplén era bastante amplio y, llegado el caso, estaba en condiciones de recibir plataformas de artillería.
El foso era profundo y ancho pero todavía falta mucho para que estuviera conformado, de hecho, no tenía contraescarpa y el camino cubierto y el glacis no estaban en buen estado. Como quiera que sea, no hemos podido consultar una buena copia del plano 121 y por tanto no podemos describir con precisión el estado de estas obras.
El baluarte tenía tres garitas (dos en los ángulos de espalda y una en el ángulo flanqueado).
-Cortina comprendida entre los baluartes de Santiago y San José. El plano no ofrece información relevante sobre ella y Bordick no realizó secciones de la misma. Como quiera que sea, en función del punteado que presenta el camino cubierto debemos suponer que este elemento quedó cortado e inconcluso al comienzo de esta cortina y se retomará más tarde cuando se rediseñe para adaptarse al nuevo perfil de la plaza y sus revellines.
-Baluarte de San José. La sección de este elemento está cortada por su ángulo flanqueado y por ello observamos la garita de dicho ángulo y el refuerzo de sillares del ángulo flanqueado. Estos dos elementos sólo aparecen en esta sección y podría ser muy interesante para conocer las garitas y acabado de los ángulos salientes del resto de los baluarte o al menos de los últimos que se construyeron (San José y San Vicente). La altura de la escarpa hasta la ménsula de la garita era de 18 pies y 2 pulgadas. Dada la orientación de la sección no podemos saber con certeza si contaba con parapeto a prueba ni la extensión de los terraplenes. Afortunadamente, Bordick nos muestra también una sección desde el ángulo flanqueante izquierdo (plano121) y gracias a ella sabemos que el baluarte tenía parapeto a prueba pero sin concluir. Su terraplén llegaba a la altura del camino de ronda pero era estrecho.
El foso también era muy estrecho y delante se extendía el viejo camino cubierto de Langres-Francisco Domingo.
El baluarte tenía tres garitas (dos en los ángulos de espalda y una en el ángulo flanqueado).
-Cortina comprendida entre los Baluartes de San José y San Vicente. Presenta parapeto simple aunque el terraplén estaba al nivel del camino de ronda. El talud del terraplén prácticamente llega hasta la tapia de la huerta del convento de Santo Domingo. La altura de la escarpa hasta el cordón era de 18 pies y 10 pulgadas.
La sección del plano 121 muestra que el revellín situado delante (Baluarte de la Torre del Canto o revellín de Santa Teresa) tenía poca altura aunque contaba con un parapeto desarrollado.
Bordick muestra de forma muy clara la poterna de San Vicente. La poterna se abría junto al ángulo flanqueante izquierdo del Baluarte de San Vicente. Como principal novedad destacamos el muro que la flanquea. Dado su trazado no parece un tambor y más bien pudiera indicar una rampa. Para salvar el desnivel entre el fondo del foso y la poterna.
El foso no era profundo y delante se extendía el camino cubierto de Langres-Francisco Domingo.
-Baluarte de San Vicente. Como en otros casos sólo podemos decir que tenía tres garitas situadas en los ángulos de espalda y en el ángulo flanqueado.

C. Fuertes

-Pardaleras. No encontramos diferencias sustanciales con la planta que presentaba Massé. El baluarte tenía cerrada la gola con muro trazado en forma de ángulo saliente de modo que el baluarte formaba una especie de reducto de última defensa. El acceso a este “reducto” se abría en el lado derecho, junto al cuerpo de guardia. Una segunda poterna, situada en el flanco derecho del baluarte, comunicaba el “reducto” con el foso. El ángulo saliente del muro que cierra la gola del baluarte está reforzado con una torre de planta cuadrada, que alcanzaba 22 pies y 11 pulgadas de altura en su cara S.E. Contaba con dos plantas abovedas y una terraza. Es posible que la estancia inferior se utilizase como almacén de pólvora. El acceso a la planta principal se realizaba mediante una escalinata adosada a la cara S. W. Dicha planta debió habilitarse como cuarto para el oficial.
Por lo que se refiere al baluarte observamos que su escarpa tiene 20 pies de altura hasta el cordón, cuenta con parapetos a prueba con revestimiento interior y exterior. La banqueta y el terraplén están revestidos.
El fuerte sólo tenía camino cubierto operativo en el frente de ataque. Como quiera que sea, dicho camino cubierto tampoco estaba en buenas condiciones pues en la sección del mismo que presenta Bordick el parapeto no estaba revestido. Las plazas de armas del camino cubierto del frente de ataque estaban cerradas con sendos traveses. El camino cubierto de las alas solo está insinuado o bien se había arruinado. Quizá por esta razón unos autores representan dicho camino (plano anónimo de 1704) y otros no (plano Massé).
El foso era relativamente profundo aunque la contraescarpa no está revestida

-Cabeza del Puente. Diego de Bordick muestra varias secciones de los elementos del fuerte. Desglosaremos la descripción del fuerte en tres partes:

>Ala izquierda. La escarpa tenía 19 pies y 10 pulgadas de altura hasta el cordón. Contaba con parapeto simple y se había acumulado tierra para conformar un parapeto a prueba. El foso no estaba bien formado pues la contraescarpa no estaba revestida y además presentaba un talud por el que no era difícil acceder al foso. El camino cubierto estaba en similares condiciones y no estaban revestidos ni el parapeto ni la banqueta.
>Ala derecha. La escarpa tenía 20 pies y 4 pulgadas de altura hasta el cordón. Tenía parapeto simple pero no era operativo pues el terraplén estaba muy poco desarrollado y no era posible hacer fuego. El foso era más profundo que el que protegía el ala izquierda y pudiera contar con una cuneta destinada a drenar esta zona. El parapeto del camino cubierto no está revestido y además no estaba formada la banqueta.
>Frente de ataque. La escarpa tenía 18 pies de altura hasta el cordón y contaba con parapeto a prueba con revestimiento exterior que se corresponde con el viejo parapeto simple. La cara interior del parapeto está perfilada pero sin revestir y además carece de banqueta. El terraplén llega a la altura del camino de ronda y estaba en condiciones de recibir plataformas. Adosado al terraplén de la cortina del frente de ataque se levantaba el cuerpo de guardia que era una modesta construcción con cubierta de teja a un agua. En las secciones de Bordick podemos observar tanto su sección como la fachada con puerta en el centro y dos ventanas laterales.
El foso era relativamente profundo pero al igual que en el resto del fuerte carecía de contraescarpa, si bien, en este caso no presentaba un talud tan acusado hacia el interior. El plano 117 muestra que la contraescarpa del frente de ataque estaba revestida, por el contrario, en el perfil de esta obra podemos ver que no era así.
El camino cubierto del fuerte estaba desenfilado con cuatro traveses (dos cierran la plaza de armas del frente de ataque y los dos restantes se sitúan al comienzo de los frentes laterales).

-Fuerte de San Cristóbal. Diego de Bordick muestra varias secciones del fuerte:

>Frente lateral izquierdo. La cortina tiene 14 pies de altura hasta el cordón aunque se levanta sobre un substrato rocoso escarpado de 8 pies y 6 pulgadas. El parapeto es simple y el terraplén estaba poco desarrollado. El foso ancho pero poco profundo de modo que la contraescarpa, que estaba revestida, solo tenía 7 pies de altura. El camino cubierto estaba muy avanzado aunque faltaba revestir el parapeto y la banqueta.
>Frente lateral derecho. La cortina presenta una considerable anchura pero escasa altura aunque se había escarpado la ladera del cerro de modo que la cortina se levantaba sobre un substrato rocoso escarpado de 8 pies y 10 pulgadas de altura (2.4608 m). Sobre este substrato se levantaba la escarpa que hasta la base del parapeto tenía 10 pies y 6 pulgadas 2.9272 m). La cortina contaba con un parapeto simple. La anchura de la cortina permite un amplio adarve aunque carece de terraplén. El foso tiene poca profundidad (3 pies y 6 pulgadas) pero la contraescarpa estaba revestida. Así mismo, también está revestido el parapeto del camino cubierto (4 pies y 10 pulgadas de altura) aunque carece de banqueta.
>Frentes de gola y ataque. El muro que cerraba el frente de gola era muy endeble (2 pies de ancho) de modo que podía ser destruido por las baterías de la Alcazaba si el fuerte caía en poder del enemigo. Por el contrario su altura (15 pies) aseguraba al fuerte ante un golpe de mano por escalada. Delante del frente de gola existía un muro de 4 pies de altura que, a modo de pretil, bordeaba el cerro por el sur.
Tenemos la impresión que el trazado del frente de gola se ha modificado pues los planos anteriores mostraban que los frentes de ataque y gola eran prácticamente paralelos mientras que Bordick muestra que el frente de gola tiene un trazado más oblicuo. Es posible que este cambio viniese acompañado del traslado de la puerta que se abrió en el centro de la gola sustituyendo a la anterior que estaba desplazada hacia el baluarte del frente de gola.
El frente de ataque, al igual que los frentes laterales, se levantaba sobre el substrato rocoso que había sido escarpado hasta una altura de 17 pies. Seguía la escarpa que tenía 16 pies de altura hasta el cordón y remataba con un parapeto a prueba cuyo revestimiento exterior viene a corresponderse con el viejo parapeto simple. Por el contrario, tanto la cara interior del parapeto como la banqueta están perfiladas pero no revestidas.
El terraplén era muy estrecho pero llega a la altura del camino de ronda y, llegado el caso, podían establecerse plataformas de artillería. El acceso a dicho terraplén se hacia por unas escalinatas situadas a ambos lados del cuerpo de guardia del fuerte que a su vez estaba adosado al terraplén de la cortina del frente de ataque. A la vista del plano de Bordick, pensamos que la mayor parte del terraplén del frente de ataque estaba revestido.
El foso era relativamente profundo. La contraescarpa estaba revestida y tenía 8 pies y 10 pulgadas de altura.
Delante de la cortina del frente de ataque se levanta la media luna. Esta obra tenía revestidas tanto las caras como la gola. Las caras tenían 11 pies y 4 pulgadas de altura hasta el cordón y la gola sólo 10 pies. Las caras tenían parapeto a prueba y banqueta en las mismas condiciones que hemos dicho para el frente de ataque. Podemos observar que se ha prolongado la cara izquierda del revellín seguramente para dar mayor protección a la cara del semibaluarte izquierdo del frente de ataque. Este diseño no es nuevo sino que retoma el que presentaba el plano del Krigsarkivet de mediados del siglo XVII. El foso que circundaba las caras del revellín era menos profundo que el de la gola
El camino cubierto estaba muy avanzado aunque ni el parapeto ni la banqueta estaban revestidos. El camino cubierto estaba desenfilado con varios traveses que aparecen por primera vez en este plano aunque no podemos certificar si tanto estos traveses como los que hemos citado en el Fuerte de Pardaleras son obras nuevas o tan sólo aparecen en el plano de Bordick al ser este un documento más preciso.
Sobre el segundo camino cubierto del fuerte en forma de corona poco podemos decir salvo que no estaba en buenas condiciones.
Para concluir hemos de hacer alusión a los distintos edificios que Bordick representa dentro del fuerte. Así, al cuerpo de guardia, que ya hemos citado, debemos sumar una magnífica sección de la ermita de San Cristóbal y otro elemento situado en la gola del semibaluarte derecho del frente de ataque que debe corresponderse con el polvorín.

-Línea de comunicación entre la Cabeza del Puente y San Cristóbal. Los dos redientes que reforzaban esta línea y que mostraban tanto el plano anónimo de 1704 como Massé se han modificado. El primero tiene un nuevo trazado y en el segundo se ha duplicado su flanco derecho. No podemos distinguir si también se ha modificado el entronque de la línea de comunicación con el fuerte.

NOTAS

1.Los proyectos han sido estudiados por Javier Teijeiro, Álvaro Meléndez y María Cruz Villalón. Buena parte de lo que aquí exponemos se lo debemos a ellos:
-TEIJEIRO FUENTES, J.: “El fuerte de San Cristóbal, su asentamiento en un lugar histórico”, Boletín de Información Municipal, 103, Badajoz, 1986.
-TEIJEIRO FUENTES, J.: “Proyectos del siglo XVIII sobre la plaza de Badajoz (I)”, Boletín de Información Municipal, 103, Badajoz, 1986.
-TEIJEIRO FUENTES, J.: “Proyectos del siglo XVIII sobre la plaza de Badajoz (II)”, Revista de Ferias de San Juan, Badajoz, 1987.
-TEIJEIRO FUENTES, J.: “Badajoz plaza fuerte”, Revista Frontera, 39, Caja de Badajoz, Badajoz, 1999.
-TEIJEIRO FUENTES, J.: “Badajoz plaza militar fronteriza”, Revista Frontera, 42, Caja de Badajoz, Badajoz, 2000.
-TEIJEIRO FUENTES, J.: “La muralla abaluartada moderna de Badajoz”, Revista Frontera, 44, Caja de Badajoz, Badajoz, 2000.
-TEIJEIRO FUENTES, J.: “Las defensas de Badajoz a comienzos del siglo XVIII”, Revista Frontera, 46, Caja de Badajoz, Badajoz, 2001.
-TEIJEIRO FUENTES, J.: “Nuevas propuestas defensivas para la plaza de Badajoz a mediados del siglo XVIII”, Revista Frontera, 48, Caja de Badajoz, Badajoz, 2001.
-TEIJEIRO FUENTES, J.: “Nuevas propuestas defensivas para la plaza de Badajoz a finales del siglo XVIII”, Revista Frontera, 53, Caja de Badajoz, Badajoz, 2002.
-TEIJEIRO FUENTES, J; MELÉNDEZ TEODORO, A.: La fortificación abaluartada de Badajoz en los siglos XVII y XVIII, Autoedición, Tajo-Guadiana, Badajoz, 2000.
-CRUZ VILLALÓN, M.: Badajoz, ciudad amurallada, Gabinete de Iniciativas Transfronterizas, Universitas Editorial, Madrid, 1999, pp. 16-17, 42-47.
-CRUZ VILLALÓN, M. (Coord): Ciudades y núcleos fortificados de la frontera hispano-lusa, Gabinete de Iniciativas Transfronterizas, Servicio de Publicaciones de la UNEX, Cáceres, 2007, pp. 112-114, 126-127.
-MARICHALAR, J.: Cartografía histórica de Extremadura, Biblioteca de Extremadura, Junta de Extremadura, Indugrafic, Badajoz, 2011, pp. 168-181.
2.Viva exposición que hace el ingeniero Diego de Bordick al Capitán General de Extremadura Don Luis Fernández de Córdoba sobre el miserable estado de la plaza de Badajoz su suma importancia para cubrir la frontera y provincia y medio de su reparación, I.H.C.M., C.G.D., 5-5-5-11, ff. 3-7.
El conjunto de obras que consideraba de menor cuantía las dejó para un posterior informe. Asimismo ignoramos si el informe se acompañó de un plano.
3.Viva exposición que hace el ingeniero Diego de Bordick al Capitán General de Extremadura Don Luis Fernández de Córdoba…, op. cit., fol. 3.
4.Viva exposición que hace el ingeniero Diego de Bordick al Capitán General de Extremadura Don Luis Fernández de Córdoba…, op. cit., fol. 5.
5.I.H.C.M., Cartoteca Histórica, plano 3.096 (017-204); A.G.S., Secretaría de Guerra, Leg. 3555.
6.A.G.S., Secretaria de Guerra, leg. 3555.
7.SUÁREZ DE FIGUEROA, D.: Historia de la Ciudad de Badajoz (reedición de la impresión de 1916), Amigos de Badajoz, Tajo-Guadiana, Badajoz, 2005, pág. 28.
8.SUÁREZ DE FIGUEROA, D.: Historia de la Ciudad de Badajoz (reedición de la impresión de 1916), Amigos de Badajoz, Tajo-Guadiana, Badajoz, 2005, pág. 27.
9.Carta del Capitán General, I.H.C.M., C.G.D., 5-5-5-11, s/f.
10.Razon q. dá el Yngeniero en Xefe dn Diego de Bordick del Proyecto gen. que empeço en 1726 localmente para la restauracion de la Plaza de Badajoz y ponerla en estado de la mas regular deffensa de cuios presupuestos se infieren los reparos indispensables que se necesitan para una mediana, I.H.C.M., C.G.D., 5-5-5-11, ff. 14-20.
11.Plano del recinto de la fortificación de Badajoz con el castillo Viejo y el fuerte de san Cristóbal, por Diego de Bordick, C.G.E., A.C.E.G., Extremadura 117; Plano de las fortificaciones de Badajoz, con proyecto, C.G.E., A.C.E.G., Extremadura 123; TEIJEIRO FUENTES, J.: MELÉNDEZ TEODORO, A.: La fortificación abaluartada de Badajoz en los siglos XVII y XVIII, op. cit., pp. 128-135.
12.Relación que manifiesta el estado de las fortificaciones de la Plaza de Badajoz; I.H.C.M., C.G.D., 5-5-5-11, fol. 18v.
13.Relación que manifiesta el estado de las fortificaciones de la Plaza de Badajoz; I.H.C.M., C.G.D., 5-5-5-11, fol. 15.
14.Razon q. dá el Yngeniero en Xefe dn Diego de Bordick del Proyecto gen. que empeço en 1726 localmente para la restauracion de la Plaza de Badajoz…, op. cit., fol. 11v.
15.A.H.M., Badajoz, L.A.,15 de marzo, 26 de junio, 11 de julio, 25 de agosto, 29 de agosto, 12 de septiembre y 26 de septiembre de 1729.
16.A.H.M., Badajoz, L.A., 2 de mayo de 1729, fol. 128v.
17.A.H.M., Badajoz, L.A., 10 de mayo de 1729, fol. 136.
18.A.H.M., Badajoz, L.A., 10 de mayo de 1729, fol. 136.
19.A.H.M., Badajoz, L.A., 10 de mayo de 1729, fol. 136v.
20.A.H.M., Badajoz, 21 de junio de 1728, fol. 168.
El 21 de junio de 1729 el gobernador señaló que había varios interesados en presentar postura para construir la

“…paredilla q se a de hazer por vajo del serro del fuerte de sn xptoval a prezio de catorze reales cada vara cubica…”

La obra fue aprobada y el 30 de junio se acordó continuar con las obras de la paredilla y el puente de Palmas (A.H.M., Badajoz, L.A., 30 de junio de 1729, fol. 181 y 181v).

Así mismo, en la sesión del 18 de agosto de 1729 los comisarios nombrados para inspeccionar la fábrica de la paredilla visitaron la obra e informaron al municipio. La obra se había proyectado con una longitud de 350 varas pero que al medirse para abrir los cimientos se verificó que debería tener unas 520 varas de largo. Según expusieron los comisarios, la obra se había iniciado

“…desde el vebedero ynmediato a el horno en donde se an suzedido muchas desgrazias sigue el mismo peligro la corriente avajo pues en la orilla se encuentran catorce varas varas de ondura y quedandose aquel paraje sin pared y ynorandolo los pasajeros podran suzeder muchas mas desgracias de que se ynfiere se a padezido la grande equiboazon en las medidas…”

A.H.M., Badajoz, L.A., 18 de agosto de 1729, fol. 224v-225.
Es decir, lo que proponían era alargar la paredilla para salvaguardar el tránsito por una parte especialmente peligrosa del Guadiana

En la sesión de 29 de agosto de 1929 se acordó librar 3.000 reales para la obra (23.A.H.M., Badajoz, L.A., 29 de agosto de 1729, fol. 231-231v).

En la sesión de 1 de septiembre de 1729 se informa que se estaba construyendo ”la paredilla del camino de la falda del fuerte de San Cristóbal” y era preciso suministrar más fondos para continuar con la obra (A.H.M., Badajoz, L.A., 1 de septiembre de 1729, fol. 233-233v).

En la sesión de 15 de septiembre de 1729 el comisario encargado de la construcción de la paredilla dio cuenta que

“…haviendose cumplido el plazo capitulado con el mrô que tiene a su cargo dha ôbra en este dia quinze de la fha y que solo tiene hechas hasta doscientas y quarenta varas con poca diferencia sin haver cumplido…”

A.H.M., Badajoz, L.A., 15 de septiembre de 1729, fol. 238v

A la vista de ello, la ciudad acordó que dado el interés de dicha obra debía continuarse hasta completar las 350 varas y libró para ello 3.000 reales para

“…la continuazon del resto de la ôbra que se nesecita se haga consulta a S.Mgd y res de su Rs Consejo para su aprobación…”

A.H.M., Badajoz, L.A., 15 de septiembre de 1729, fol. 239-238

No estamos en condiciones de valorar correctamente este acuerdo pero parece que se aprobó una partida de 3.000 reales para completar la paredilla hasta las 350 varas que se había previsto construir en un primer momento pero al mismo tiempo se pediría la aprobación real para continuarla hasta alcanzar las 520 varas de largo que se consideraba ideal.

En la sesión del 26 de septiembre de 1729 se procedió a nombrar nuevo comisario municipal para la paredilla (A.H.M., Badajoz, L.A., 26 de septiembre de 1729, fol. 245-245v.)

En la sesión de 3 de octubre de 1729 el comisario Jacinto de la Peña señaló que la obra estaba para acabarse y solo quedaban 20 varas (A.H.M., Badajoz, L.A., 3 de octubre de 1729, fol. 247v).

En la sesión de 20 de octubre se ordenó librar 2.000 reales a favor de Baltasar de Revanales para la obra de la paredilla (A.H.M., Badajoz, L.A., 20 de octubre de 1729, fol. 261v)

En la sesión del 31 de octubre de 1729 el comisario Jacinto de la Peña señaló que la obra de la paredilla estaba para acabarse y

“…que pareciendo conveniente a la ciud se puede mandar medir la dha obra para benir en conesimiento (sic) de las varas cubicas de que consta para la mas plena justificacizon…”

A.H.M., Badajoz, L.A., 31 de octubre de 1729, fol. 272v.
21.A.H.M., Badajoz, L. A., 16 de enero de 1730, ff. 8v-9.
22.A.H.M., Badajoz, L. A., 1 de junio de 1730, fol. 82v.
23.A.H.M., Badajoz, L. A., 2 de abril de 1731, ff. 49v-50.
24.A.H.M., Badajoz, L. A., 9 de septiembre de 1731, fol. 173.
25.A.H.M., Badajoz, L.A., 6 de septiembre de 1708 , fol. 93-94.
26.A.H.M., Badajoz, L.A. 7 de noviembre de 1708, fol. 123v.
27.A.G.S., Secretaria de Guerra, leg. 200.
28.Historia eclesiástica de la ciudad y obispado de Badajoz continuación de la escrita por D. Juan Solano de Figueroa, Publicaciones de la Caja Rural de Badajoz, Tipografía Viuda de Antonio Arqueros, Badajoz, 1945, Vol. II, pp. 116-117.
A.H.M., Badajoz, L.A., 5 de junio, 26 de julio, 23 de agosto y 2 de septiembre de 1734.
29.El primer proyecto está desarrollado en el Plano de las fortificaciones de Badajoz, con proyecto, C.G.E., A.C.E.G., Extremadura 123 (TEIJEIRO FUENTES, J.: MELÉNDEZ TEODORO, A.: La fortificación abaluartada de Badajoz en los siglos XVII y XVIII, op. cit., pp. 128-131). El segundo proyecto de Diego de Bordick deberíamos fecharlo en el año 1735 pues los planos del Revellín de San Roque y del reducto de la Picuriña, que formaban parte del proyecto general, están fechados ese año. No obstante, debemos advertir que no podemos certificar que el conjunto del proyecto no sea anterior a ese año.
30.Proyecto general para la Plaza de Badajoz, por Diego de Bordick (C.G.E., A.C.E.G., Extremadura 118). Existe una copia de este plano realizada por Juan de Subreville el 3 de febrero de 1736 (Proyecto General para la Plaza de Badajoz por el Ingeniero Director Dn Diego Bordick, C.G.E., A.C.E.G., Extremadura 124). No hemos podido localizar la memoria del proyecto.
TEIJEIRO FUENTES, J.: MELÉNDEZ TEODORO, A.: La fortificación abaluartada de Badajoz en los siglos XVII y XVIII, op. cit., pp. 138-141.
CRUZ VILLALÓN, M.: Badajoz, ciudad amurallada, op. cit., pp. 42-43.
CRUZ VILLALÓN, M.(Coord): Ciudades y núcleos fortificados de la frontera hispano-lusa, op. cit., pp. 126-127.

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UN PERIODO DE TRANSICIÓN. LOS TRABAJOS ENTRE 1694 y 1723

A finales del siglo XVII se había construido el recinto abaluartado comprendido entre el semibaluarte de San Antonio y el Baluarte de San Vicente. Aunque no hemos localizado documentación que nos permita seguir los trabajos de fortificación tras la construcción del Baluarte de San Vicente, todo parece indicar que dichos trabajos, sin llegar a paralizarse, tomaron un ritmo más pausado. Es más, podemos considerar que etapa que se extiende entre 1694 y 1723 es una etapa de transición entre dos periodos de gran actividad. En efecto, en el periodo inmediatamente anterior se había iniciado la construcción del recinto abaluartado (finales del siglo XVIII) y en el inmediatamente posterior se desarrollaron los grandes proyectos para fortificar Badajoz (segundo tercio del siglo XVIII).

Para esta etapa contamos con pocas referencias documentales. La primera la encontramos en la sesión municipal de 29 de agosto de 1697 en la que se acordó que la tierra procedente de varias casas arruinadas de la Plaza Alta se transportara a los terraplenes de la muralla. Es decir, al tiempo que se limpiaba la plaza se contribuía a la formación de los terraplenes (1). No es mucho. Afortunadamente el informe del marqués de San Vicente (21 de febrero de 1698) nos permite conocer el estado de las fortificaciones en esos años pues el Marqués presenta un listado de los elementos que restaban para completar el recinto abaluartado:

-Construir la cortina que debía unir el Baluarte de San Vicente con la Puerta de Palmas (el documento parece insinuar que no se contemplaba la construcción del semibaluarte de Palmas)
-Concluir los terraplenes
-Abrir el foso
-Levantar los revellines
-Construir el camino cubierto
-Disponer explanadas para la artillería, etc (2)

Algunos de los elementos que se citan no se habían iniciado (revellines) y otros no pasaban de un estado embrionario (camino cubierto, terraplenes y foso).

El informe del marqués de San Vicente se acompañaba de otro realizado por el ingeniero Juan Muñoz Ruesta que viene a ser la primera evaluación de lo que se había construido hasta ese momento, es decir, la primera valoración del proyecto de Francisco Domingo (3). Juan Muñoz Ruesta destacaba como principales defectos del nuevo recinto abaluartado los siguientes:

-Varios baluartes y cortinas estaban dominados desde los padrastros más cercanos a la ciudad
-Las murallas, de tan sólo 21 pies de altura, eran demasiado bajas. Juan Muñoz Ruesta consideraba que era imprescindible recrecerlas para que no estuviesen dominadas desde los padrastros y además conseguir que las murallas del recinto magistral dominasen las obras que habrían de construirse delante (revellines, camino cubierto y glacis)
-Los terraplenes no estaban formados lo que hacía imposible construir parapetos á prueba de cañón. Es decir, los terraplenes estaban poco desarrollados de modo que la parte superior era tan estrecha que solo permitiría, en el mejor de los casos, un angosto camino de ronda
-La cortina comprendida entre los baluartes de la Trinidad y San Pedro tenía una longitud de 700 pies, estaba dominada y enfilada, es decir, era demasiado larga y estaba descubierta desde los padrastros exteriores por lo que podía ser batida tanto exterior como interiormente. Para solucionar estos problemas propone un nuevo trazado
-El emplazamiento de la Puerta de la Trinidad, en uno de los flancos del baluarte homónimo, iba contra la norma de la fortificación abaluartada que postulaba la construcción de las puertas en el centro de las cortinas para que pudieran ser defendidas desde los flancos de los baluartes colaterales
-Propone construir almacenes a prueba de bomba en las cortinas y baluartes antes de proceder a su terraplenado

En una nueva carta, fechada el 29 de marzo de 1698, el ingeniero Juan Muñoz Ruesta añade a todo lo anterior la necesidad inexcusable de construir un espaldón en el baluarte de la calle de los Labradores (¿Baluarte de Santa María?). Dicho espaldón desenfilaría la mitad derecha del baluarte del padrastro de la Picuriña. Esta propuesta aparecía también en la exposición del 21 de febrero aunque no estaba desarrollada en el informe que acompañaba al plano (4). El Consejo aprobó la construcción del espaldón pero no llegó a construirse.

A los problemas de diseño detectados por Juan Muñoz Ruesta hay que añadir la deficiente construcción de las nuevas fortificaciones de modo que fue preciso acometer multitud de reparaciones y rectificaciones a lo largo de los años. Prácticamente todos los ingenieros que trabajaron en Badajoz insistieron en ambos problemas (diseño deficiente y mala construcción). El ingeniero Diego de Bordick Deverez resumía en un informe fechado en 1723 lo que venimos diciendo

“…Los conocidos y multiplicados defectos que tiene (el nuevo recinto magistral de Badajoz), asi en la traza (diseño) de su zircuito, la pequeñez de sus baluartes, la estrechez de sus defensas, las mal conducidas y debil fundaziones suyas (escasa cimentación), como en la poca batida de sus muros, los quales siquiera se ejecutaron con la mas ordinaria regla de la solidez bien lexos de estar con las del Arte (…) se debe considerar la flaqueza de las cortinas que son mostruosas en su dilatación si se atiende a la magnitud de los baluartes que es muy limitada, lo descubierto de la plaza…”(5)

DSCN7430Plano de Juan Muñoz Ruesta. I.H.C.M., Madrid, Colección Aparici-XXVIII.

El plano de Juan Muñoz Ruesta (21 de febrero de 1698) nos permite visualizar, por primera vez, el conjunto abaluartado de Badajoz:

A. La Alcazaba está representada de un modo muy elemental pero no observamos cambios respecto a la imagen que ofrecía el plano del Krigsarkivet (mediados del siglo XVII).
B. El nuevo recinto abaluartado urbano comprendido entre la Alcazaba y los Molinos de la Aceña se componía de un semibaluarte (San Antonio), 8 baluartes (San Pedro, Trinidad, Santa María, San Roque, San Juan, Santiago, San José y San Vicente) y 8 cortinas. En nuestra opinión, estos elementos (cortinas y baluartes) sólo tenían construidas las escarpas. Los parapetos, caso de existir, serían simples pues el escaso desarrollo de los terraplenes no permitía construir parapetos dobles (parapetos a prueba). El trazado de este recinto abaluartado no se ajustaba al perímetro amurallado medieval pues entre la Alcazaba y la Puerta de la Trinidad el nuevo recinto amurallado dejaba extramuros a buena parte del Barrio del Salvador, matadero y parte del Campillo (Ladera de los Pinos en la Alcazaba, antiguos viveros municipales, parque, etc). Asimismo en la esquina de la Trinidad-Hornos Caleros, el nuevo recinto presentaba un gran chaflán que dejaba extramuros la zona contigua a la Torre del Canto del Rivillas (Parque de la Legión comprendido entre la mitad derecha del Baluarte de la Trinidad y el ángulo flanqueante izquierdo del Baluarte de Santa María). Por último, en la zona de la Torre del Canto del Guadiana o las Aceñas el recinto abaluartado marcaba un nuevo chaflán y dejaba extramuros al Baluarte de la Torre del Canto y la zona colindante que en la actualidad incluye la mayor parte del Parque Infantil, el Auditorio Ricardo Carapeto, etc. Francisco Domingo había previsto transformar el viejo Baluarte de la Torre del Canto en una obra avanzada con objeto de cubrir tanto los molinos como la orilla izquierda del Guadiana. Juan Muñoz Ruesta no muestra esta obra aunque debía estar construida pues aparece en el plano de J. Tomás Correia (1700) y el plano anónimo de 1704.
C. El camino cubierto y los revellines que representa Juan Muñoz Ruesta no se corresponden con la realidad, es decir, solo son una proyección, un proyecto. Para seguir el estado del camino cubierto y de las obras exteriores nos remitimos al plano de Badajoz del 28 de abril de 1704 que veremos más adelante.
D.Fuertes.
D.1.Fuerte de San Cristóbal. Todos sus frentes, salvo el frente de gola, estaban rodeados de foso, camino cubierto y glacis.
En el frente de gola destaca el tambor que protegía la puerta de entrada. Este elemento no es nuevo pues ya aparecía en el plano del Krigsarkivet (mediados del siglo XVII) y Francisco Domingo (1679).
El frente de ataque estaba protegido con un revellín precedido de camino cubierto aunque no podemos precisar si las caras contaban con foso.
La principal novedad la encontramos en el frente de ataque que ha sido reforzado con una fortificación en forma de corona a la que unos ingenieros califican como atrincheramiento y otros como camino cubierto. En realidad ambas denominaciones son compatibles. El ingeniero Antonio Gaver opina que este elemento tenía como misión descubrir (batir) la vaguada situada delante del fuerte que discurre entre los cerros de San Cristóbal y San Juan (actual barriada de la UVA). No podemos precisar cuando se construyó la corona pero necesariamente fue entre el 16 de junio de 1679 (plano de Francisco Domingo) y el 21 de febrero de 1698 (plano de Juan Muñoz Ruesta).
D.2.En la Cabeza de Puente observamos que se ha suprimido tanto la plaza de armas del frente lateral derecho como los remates bífidos de los ángulos salientes del camino cubierto y se ha prolongado el foso y el camino cubierto por los primeros arcos del Puente de Palmas. Las obras debieron ejecutarse entre 1679 y 1698 aunque no descartamos que el plano no represente la realidad del monumento. Retomaremos este asunto al estudiar los planos de Pennier y Massé.
D.3.El Fuerte de Pardaleras. Las alas del fuerte están precedidas de camino cubierto y glacis que Francisco Domingo no mostraba lo que parece sugerir que este elemento es posterior a 1679. El diseño del frente de ataque y su camino cubierto no coinciden con el diseño que nos ofrecía Francisco Domingo. No sabríamos decir si estos cambios se realizaron con motivo de las obras ejecutadas en el verano de 1679 por Francisco González Rebanales, o bien, dichas diferencias sólo nos sirvan para constatar que Francisco Domingo no era un buen topógrafo.
El plano muestra también que el conjunto del fuerte estaba terraplenado. Los terraplenes del frente de ataque estaban más desarrollados que los de las alas. El fuerte está rodeado por un foso muy estrecho.

Poco sabemos del estado y desarrollo de las fortificaciones a finales del siglo XVII pues solo contamos con el plano de J. Tomás Correia (fechado en 1700) que es poco fiable. Así, J. Tomás Correia presenta al Fuerte de Pardaleras como una tenaza simple y la Cabeza del Puente como reducto. Por el contrario, nos resulta muy interesante la información sobre el baluarte de la Torre del Canto que según J. Tomás Correia cubría la Poterna de San Vicente.

El cambio en la jefatura del ejército tampoco debió facilitar los trabajos. Así, el 21 de mayo de 1698, el Cabildo Eclesiástico pasó a despedirse del conde de San Vicente pues había sido sustituido como Capitán General por el conde de Orgaz que llegó a Badajoz a finales de junio. El nuevo Capitán General no permaneció mucho tiempo en Extremadura pues fue sustituido por el marqués de la Florida (mayo de 1701-mayo de 1702) y éste por Francisco Fernández de Córdoba (mayo de 1702-octubre de 1703) (6).

Un nuevo conflicto bélico (Guerra de Sucesión) hizo que los trabajos en las fortificaciones fuesen insoslayables. El conflicto se inició en 1702 aunque en la Raya se hizo presente a finales de 1703 cuando Portugal se sume a la causa austracista. Badajoz debía prepararse para la guerra y poner a punto sus nuevas fortificaciones. En efecto, a comienzos del siglo XVIII sólo se habían construido las escarpas y era prioritario conformar los terraplenes pues sin ellos no era posible construir parapetos a prueba ni explanadas para la artillería. En los trabajos de terraplenado colaboró el Ayuntamiento que en la sesión de 13 de mayo de 1704 acordó que los vecinos terraplenasen el Baluarte de San Roque.

plano anónimo de 1704Planta de la Plaza de Badajoz i su Castillo conforme está oi 20 de Abril de 1704 (Archivo de los Ingenieros Militares de Francia, Paris) tomado de BONET CORREA, A.: Cartografía de Plazas Fuertes Españolas , C.S.I.C., Madrid, 1991.

El plano anónimo de Badajoz de 28 de abril de 1704 nos ofrece una magnífica panorámica de las fortificaciones (7):

A. Alcazaba. El plano muestra la trama urbana de la Alcazaba y la situación de los Almagazenes o conjunto de inmuebles que se disponían en torno a la plaza de José A. Sáenz de Buruaga
B.El recinto abaluartado seguía prácticamente en las mismas condiciones que lo mostraba Juan Muñoz Ruesta (21 de febrero de 1698), si bien, apreciamos ciertos detalles que aquel no mostraba
B.1.Baluartes.
-En el interior del Baluarte de San Pedro aparecen unas construcciones cuyo uso no hemos podido determinar y en el Baluarte de San Juan aparece la que pudo ser la puerta de Santa Marina de la cerca medieval
-Cuerpos de guardia. El cuerpo de guardia la Puerta de Palmas, que había sido reformado en 1689, está adosado a la cortina colateral izquierda de la puerta. También podemos ver los puestos de guardia de las puertas de la Trinidad y Pilar emplazados a la izquierda. No consta que la Puerta de Mérida contase con cuerpo de guardia. En los planos de Pennier (fechados en octubre de 1705) tampoco aparece y será el plano Massé el primero que lo represente
-Baluarte de la Torre del Canto. El retranqueo del recinto principal en la esquina de las Aceñas había dejado al viejo Baluarte de la Torre del Canto como una obra exterior que se había reaprovechado como revellín. En el interior del Baluarte de la Torre del Canto aparece una construcción que no hemos identificado (cuerpo de guardia, polvorín, etc). Es posible que el baluarte contase con rampas de comunicación con el foso
-Terraplenes. La muralla abaluartada contaba con un terraplén continuo pero muy estrecho y sin rampas de acceso. Como consecuencia del escaso desarrollo de los terraplenes, no era posible construir parapetos a prueba y dejar espacio libre para el adarve. Volveremos sobre este asunto al comentar los planos de Pennier (octubre de 1705), Massé y Bordick (1735)
-Parapetos. Los angostos terraplenes del recinto abaluartado no debían permitir la construcción de parapetos a prueba. Pensamos que las únicas troneras del recinto abaluartado se abrían en las caras del Baluarte de la Trinidad aunque no podemos afirmarlo con rotundidad.
C. Camino cubierto. A diferencia del camino cubierto ideal que reflejaba Juan Muñoz Ruesta, el plano de 1704 nos permite estudiar su estado real. El frente comprendido entre el Rivillas y el Guadiana mantiene, con las oportunas rectificaciones, el viejo camino cubierto diseñado por Nicolás de Langres y construido por Francisco Domingo en 1663. En el frente del Rivillas se había demolido el camino cubierto de Diego Caballero y en su lugar se había construido un moderno camino cubierto con traveses cerrando las plazas de armas y los ángulos salientes. El autor de este nuevo camino cubierto puedo ser el ingeniero Pedro Borrás pues Diego de Bordick en el informe del 4 de abril de 1729 señala que Pedro Borrás empezó a comienzos del siglo XVIII el camino cubierto de la Plaza y, además, tenemos documentada su presencia en Extremadura en 1703 y 1705 (sitios de junio y octubre) (8). Como es obvio, no podemos certificar dicha autoría pues por las mismas fechas trabajaron en Extremadura los ingenieros Juan Muñoz Ruesta, que también trabajó en Ciudad Rodrigo a las órdenes de Pedro Borrás, y Antonio Contreras Becerra (9). En cualquier caso este nuevo camino cubierto no tendrá continuidad pues será demolido cuando se construya la tenaza y la contraguardia de la Trinidad.
D. Los fuertes
D.1.Fuerte de Pardaleras. No apreciamos cambios aunque a comienzos del siglo XVII el ingeniero Pedro Borrás realizó obras en él. Los terraplenes, camino cubierto, glacis y foso seguían tal y como los mostraba Juan Muñoz Ruesta en 1698.
D.2.Fuertes de la Cabeza del Puente y San Cristóbal. Tampoco observamos novedades reseñables y nos remitimos a lo que hemos apuntado en el plano de Juan Muñoz Ruesta.

En la Continuación de la Historia de Solano también encontramos algunos datos de gran interés para el año 1704

“…Quedó gobernando la plaza el Conde de la Puebla y reconociendo que los baluartes de la plaza no tenían el terraplén que necesitaban, determinó que los pocos soldados que había y los vecinos fuesen todos los días a la fagina. Estuvo con el señor Obispo y Deán sobre lo mismo y se le ofreció asistiría el Clero para dar ejemplo; y asi el señor Obispo, Cabildo y Clero, pasada la octava, tomaron de su cuenta el baluarte primero, hacia la Trinidad, pasa la Puerta del Pilar e iban todos los días a la fagina. Recibióse en 30 de mayo que carta del príncipe que pedía al Cabildo que tomase por su cuenta y cuidado terraplenar un baluarte y se le escribió luego excusándonos hacerlo por la falta de medios que a su Excelencia le era patente. Que nuestro Prelado, todo el Cabildo y Clero asistían a la fagina en uno de los baluartes, como lo diría el conde de la Puebla…” (10)

Con todas las cautelas posibles, creemos que el baluarte que clero terraplenaría fue el de San Roque.

Los trabajos de terraplenado eran básicos. Así, en 1705 los vecinos terraplenaban la muralla los días festivos. Estos trabajos se consideraron prioritarios y la madera reservada para la construcción de los cuarteles de la caballería se destinó a la construcción de puentes para terraplenar la muralla, es decir, rampas de madera para transportar la tierra del foso y conformar los terraplenes, etc (11).

Los trabajos en las fortificaciones se intensificaron en 1705. Este año Badajoz sufrió dos sitios (uno en junio y otro en octubre). Alejandro Silva Barreto, protagonista y cronista de los sitios, exalta el esfuerzo del vecindario para ampliar los terraplenes de modo que pudiera asentarse en ellos artillería y también los trabajos para completar la estacada (situada en el parapeto del camino cubierto) (12).

Según Alejandro Silva Barreto en la primavera de 1705 el Ayuntamiento acordó

“…que quantos caudales suyos se hallasen existentes, se consumiesen en reparos de la Plaza; y teniendo por el mas preciso el de la Estacada, se guarneció enteramente de estacas desde la Puerta de la Trinidad hasta el Castillo…” (13)

Con motivo del sitio de junio de 1705, el corregidor de la ciudad (Pedro de Silva Pantoja) ordenó que los vecinos acudiesen a terraplenar la muralla y 300 hombres saliesen diariamente a traer fajinas para las fortificaciones. Entre los meses de junio y octubre se cerró la estacada con 6.000 nuevas estacas y durante el sitio de octubre se trabajó en el terraplenado del Baluarte de la calle de los Labradores (¿Baluarte de Santa María?) que sólo contaba con el lienzo de la muralla, es decir, sólo tenía la escarpa (14).

El Municipio no olvidó el esfuerzo y las fatigas del vecindario durante los sitios pues en el cabildo municipal celebrado el 20 de enero de 1707 se recordó y elogió la participación de los vecinos en los trabajos para

“…terraplenar los Valuartes Yndefensos y hacer muchas baterias sin atender otra cosa que a lo que juzgauan mayor sacrificio en el seruicio de su Rey y defensa de la plaza saliendo a este fin una legua de distansia Della a cortar y traer sobre sus hombros a vista de los enemigos las faginas necesarias para los reparos…” (15)

Carlos María Sánchez Rubio ha descubierto en los archivos franceses y austriacos varios planos del ingeniero Pennier que resultan claves para seguir la evolución de las fortificaciones de la ciudad durante el sitio de octubre de 1705. De los cuatro planos publicados por Carlos Sánchez nos centraremos en dos de ellos:

Plan de Badajos avec ses attaques
-Plan d’une partie avec ses attaques depuis la nuit du 4 au 5eme octobre 1705, jusque au 11 suivant (16).

DSCN7428Plan de Badajos avec ses attaques (SANCHEZ RUBIO, C.M. (Coord): Historia e Imagen de un asedio. Badajoz 1705, Indugrafic, Badajoz, 2010).

DSCN7429

Plan d’une partie avec ses attaques depuis la nuit du 4 au 5eme octobre 1705, jusque au 11 suivant (SANCHEZ RUBIO, C.M. (Coord): Historia e Imagen de un asedio. Badajoz 1705, Indugrafic, Badajoz, 2010).

Dado que ambos planos son del mismo año los veremos de forma conjunta.

A. Alcazaba. El Plan de Badajos avec ses attaques representa a la Alcazaba de una forma elemental aunque no exenta de interés
-En la zona del Metido muestra la misma imagen del recinto principal que aparecía en los planos del Krigsarkivet (mediados del siglo XVII) y anónimo (1704). Por el contrario el camino cubierto de este sector aparece modificado y su trazado no coincide con el que mostraba el plano del Krigsarkivet. Volveremos sobre este asunto al estudiar los planos de Massé y Diego de Bordick.
-Baterías. La única batería representada es la vieja batería de Santiago (situada junto a la ermita del mismo nombre).
-Delante de la Puerta del Alpendiz, o mejor del portillo contiguo a ella, se mantiene la vieja media luna que protegía este sector de la Alcazaba y cuyo origen se remonta a la Guerra de la Restauración. No obstante hemos de precisar que tanto este plano como el plano Massé no representan correctamente el entronque del semibaluarte de San Antonio con la Alcazaba.
B. Recinto principal.
Si comparamos el Plan de Badajos avec ses attaques y el Plan d’une partie avec ses attaques depuis la nuit du 4 au 5eme octobre 1705, jusque au 11 suivant con el anónimo de Badajoz del 28 de abril de 1704 encontramos las siguientes modificaciones:
-Terraplenes. En 1704 el recinto abaluartado comprendido entre el Baluarte de San Vicente y la Alcazaba contaba con un terraplén muy estrecho, continuo y sin rampas. Por el contrario, tanto el Plan de Badajos avec ses attaques como el Plan d’une partie avec ses attaques depuis la nuit du 4 au 5eme octobre 1705, jusque au 11 suivant nos ofrecen otra imagen. El primero de ellos no muestra terraplén en la cortina de Mérida y el segundo tan solo marca, en este sector, un estrecho terraplén que debía limitarse a una pequeña banqueta. Creemos que los planos de 1705 se ajustan mejor a la realidad. Volveremos sobre este tema al estudiar el plano Massé pero debemos recordar que Francisco Domingo señalaba que en 1692 faltaban por terraplenar las 400 varas de muralla más próximas a la Alcazaba.
-Parapetos y troneras. En abril de 1704 el Baluarte de la Trinidad era el único que contaba con troneras mientras que en octubre de 1705 todos los baluartes tienen parapetos con troneras salvo la cara derecha del Baluarte San Juan y la cara y flanco izquierdo del Baluarte de San Pedro. Las troneras nos hacen sospechar que nos encontramos con parapetos a prueba aunque la mayor parte de ellos no debían estar concluidos como veremos al estudiar el plano de Diego de Bordick de 1735. Las cortinas carecían de troneras y sólo la que se extiende entre los baluartes de la Trinidad y Santa María cuenta con parapeto a prueba.
-Construcciones interiores. En el interior del Baluarte de San Vicente aparece una nueva construcción de la que desconocemos su función (cuerpo de guardia, repuesto de pólvora, etc). En el resto de los baluartes no apreciamos novedades con respecto al plano de 1704.
-Traveses. Los baluartes de San Pedro y la Trinidad contaban con traveses que debieron construirse durante los sitios para desenfilar y dar protección a los defensores de estos baluartes frente a las baterías enemigas pues en la Continuación de la Historia de Solano se dice

“…los trabajos que no se paraba en ellos, ya levantando tierra para cubrirse en los baluartes expuestos y ya en construcción de baterías donde parecía convenir, ya en cortaduras, ya en limpiar el foso, de noche, de lo que derribaban los enemigos con la batería…” (17)

El Plan de Badajos avec ses attaques no muestra traveses en el Baluarte de la Trinidad mientras que el Plan d’une partie avec ses attaques depuis la nuit du 4 au 5eme octobre 1705, jusque au 11 suivant muestra dos traveses. Esta secuencia podría confirmar que dichos traveses fueron obras de campaña levantadas con motivo del ataque.
-El Baluarte de San Pedro tenía escalonada la cara derecha y un través escalonaba el interior del baluarte. Así mismo cuando los enemigos lograron abrir brecha en este baluarte se construyó una cortadura interior en forma de ángulo entrante que aparece representada en el plano Plan de Badajos avec ses attaques.
-Semibaluarte de San Antonio. Está mal representado pues su cara se une a la Alcazaba en la Torre de la Condesa mientras Pennier lleva la unión al ángulo saliente de la media luna del Alpéndiz. Como detalle muy significativo destacamos que el semibaluarte solo presenta baterías en su flanco.
-Murallas del frente del Guadiana. Se ha construido delante de la muralla comprendida entre el Baluarte de San Vicente y la Puerta de Palmas una obra que interpretamos como un parapeto que debía conformar un elemento similar a una falsabraga. Así mismo se ha modificado el trazado de los muros contiguos a la Puerta del Pajarito pues tanto el plano de Juan Muñoz Ruesta (1698) como el anónimo (abril de 1704) muestran que dichos muros formaban un ángulo entrante mientras que Pennier (1705) muestra que la cortina situada a la izquierda de la puerta presenta un quiebro que antes no tenía. En cualquier caso lo que más nos sorprende es la presencia de una torre cuyo emplazamiento viene a coincidir con la Puerta de Pajaritos y que no mostraban los planos anteriores (Juan Muñoz Ruesta, 1968; anónimo, 1704) ni mostrarán tampoco los posteriores (Massé, Diego de Bordick, etc). No sabemos como explicar esta secuencia y tan solo se nos ocurre que Pennier marcase en planta una torre que solo se manifestaba en altura. Por este motivo ni los autores anteriores sin los posteriores la representan y solo aparece en la vista de Juan de Subreville (4 de junio de 1738). Volveremos sobre este asunto al estudiar a Juan de Subreville (1738) y Martín de Gabriel (1763).
-Las puertas del Pilar y Trinidad y el portillo de San Vicente cuentan con unos elementos (¿rampas?) situados delante de ellas que no sabemos como interpretar. Como quiera que sea no descartamos que estos elementos indiquen el progreso de los trabajos de excavación del foso. En efecto, la excavación del foso dejó a las puertas sobreelevadas respecto del fondo del foso de modo que los caminos que conducían a ellas, y que discurrían por el foso, tenían que salvar la diferencia de altura entre el fondo del foso y la puerta mediante rampas. En el caso de la Puerta del Pilar no descartamos, al menos como posibilidad, la existencia de un puente levadizo ya que la puerta se concibió para contar con un puente levadizo y la estructura paralela que el plano muestra frente a la puerta podía hacer las veces de contraescarpa para definir entre ella y la puerta una especie de foso que se salvaba con el puente levadizo de la puerta.
B. El camino cubierto.
-Constamos el progreso de este elemento entre abril de 1704 y octubre de 1705. En la segunda fecha el camino cubierto se extendía entre el ángulo flanqueado del Baluarte de Santa María y la media luna del Alpendiz en la Alcazaba. Pennier es tan meticuloso que incluye los accesos al mismo. Dichos accesos se encontraban en la gola de las plazas de armas. Dos de estos accesos eran en rampa y el tercero tenía una escalinata. Así mismo la rampa de acceso al camino cubierto situado frente a la Puerta de la Trinidad también servía para dar salida al camino de la Puerta de la Trinidad.
El camino cubierto estaba cortado-desenfilado con varios traveses. En 1704 sólo contaba con traveses cerrando las plazas de armas mientras que los nuevos tramos construidos entre abril de 1704 y octubre de 1705 tienen más traveses. Así mismo, el plano de Pennier, que representa las obras la noche del 4 al 5 de octubre, muestra un nuevo través en el camino cubierto.
>Se ha modificado el viejo camino cubierto de Langres en la zona del Baluarte de la Torre del Canto. Pennier no muestra las rampas asociadas al viejo Baluarte de la Torre del Canto y además se han construido otras obras como un parapeto que une el glacis del camino cubierto con la orilla izquierda del Guadiana y un muro que cierra el espacio comprendido entre el Baluarte de la Torre del Canto y el Baluarte de San Vicente.
C. Fuertes
-Fuerte de Pardaleras. Carece de camino cubierto en sus alas. Esta información es sorprendente pues tanto planos anteriores (plano de Badajoz del 28 de abril de 1704) como posteriores (Badajoz y alrededores) muestran dicho camino cubierto. Como en otras ocasiones este aparente sin sentido puede estar motivado por un proceso de ruina y posterior reconstrucción del mismo elemento que hace que no aparezca en unos planos (momento en el que está arruinado o no es operativo) y si en otros. En el plano de Diego de Bordick de 1735 observamos que el camino cubierto de las alas debía encontrase poco avanzado por ello unos ingenieros representaron este elemento y otros, que consideraron que no tenía valor militar, no lo hicieron. No menos curioso es el remate bífido del glacis situado frente al ángulo flanqueado del baluarte. En efecto, Francisco Domingo lo representaba en 1679 y sin embargo no aparece en los planos posteriores (Juan Muñoz Ruesta, 1698; anónimo, 1704). Esta secuencia se repite en la Cabeza del Puente.
-Fuerte de San Cristóbal. Como novedad más reseñable destacamos los parapetos a prueba del frente de ataque y un nuevo tramo del terraplén en la gola comprendida entre la puerta y el baluarte. Este terraplén, si de verdad existía, parece un contrasentido pues la gola debía ser destruida desde las baterías de la Alcazaba si el fuerte caía en poder del enemigo.
El camino cubierto del frente lateral derecho también se ha modificado y en estos momentos tiene un perfil en forma de dientes de sierra.
El revellín del frente de ataque está rodeado por un foso que a su vez está unido al que rodea al fuerte.
-Cabeza del Puente. Como principal novedad destacamos que el camino cubierto del frente de ataque está precedido de otro nuevo. Lo que más nos sorprende es que Pennier representa elementos que mostraba Francisco Domingo (plaza de armas del frente lateral izquierdo y remate bífido del glacis) y que después no recogían ni Juan Muñoz Ruesta (1698) ni el anónimo de Badajoz de 1704. Esta secuencia de obras se repite también en el Fuerte de Pardaleras y nos resulta muy extraña, por ello, no descartamos que dichos elementos se arruinasen y que por ello no fuesen recogidos por ambos ingenieros.
-Comunicación entre los fuertes de San Cristóbal y la Cabeza del Puente. Este elemento no aparece representado. La explicación puede ser la misma que hemos expuesto al hablar del camino cubierto de las alas del Fuerte de Pardaleras.

Durante el sitio de octubre de 1705, las fuerzas austracistas lograron abrir una brecha en el Baluarte de San Pedro pero se retiraron sin intentar asaltar la plaza.

Una vez que el ejército enemigo se alejó, la ciudad se aplicó en el cierre de la brecha que los austracistas habían abierto en el Baluarte de San Pedro o Baluarte de la Brecha. Así mismo, y en previsión de nuevos ataques, se almacenaron fajinas de olivos aunque buena parte de ellas se consumieron después como combustible en los hornos del pan de munición (Cabildo Municipal del 7 de abril de 1707).

Después de los sitios, las noticias sobre las fortificaciones son escasas lo que no quiere decir que no se trabajase en ellas:

-Ante el temor de un nuevo ataque portugués a la ciudad, fue preciso hacer nuevas fajinas (cabildos del 6 y 16 de octubre de 1707) y reparar la Alcazaba (18).
-En 1707 las autoridades municipales acordaron construir una atalaya en el Puente de Gévora.
-En el Cabildo Municipal del 16 de marzo de 1708 se acordó reparar las murallas del frente del Guadiana que las lluvias del invierno habían arruinado(19). Entendemos que buena parte de las obras realizadas durante los sitios de 1705 debieron quedar destruidas o maltrechas a raíz de las catastróficas riadas del invierno que media entre los años 1707 y 1708.
-En 1709 el ingeniero mayor Pedro Sansón presentó un presupuesto para reparar el Fuerte de Telena (20).

En 1709 fue destinado a la frontera de Extremadura el ingeniero Jorge Prospero, marqués de Verboom. Ese mismo año redactó un informe en el que proponía, entre otras medidas, fortificar Yrremisiblemente el puesto del fuerte de Pardaleras y la altura de la Trinidad (la Picuriña) pues ambos padrastros dominan y enfilan buena parte de las fortificaciones de la ciudad. También proyectó un reductillo en la confluencia del Guadiana con el Rivillas y diques para represar el agua del Rivillas y defender el frente del Rivillas que según este ingeniero era el más expuesto y dominado de la plaza (21).

Después de los sitios se ejecutaron obras de reparación en cuarteles e instalaciones para almacenar pólvora:

-Reparación de los cuarteles de Santo Domingo (1707 y 1708), del Vino (1708), Palmas (1708, 1712, 1715, etc), de la Cruz (1712). También se propuso habilitar como cuarteles los mesones de la Estrella y el Rincón que se encontraban arruinados (1708). En marzo de 1712 el Capitán General propuso al Cabildo Municipal doblar Vno de los quarteles q esta en el castillo o el cuartel de la Puerta de Palmas. El Cabildo optó por éste último.
-Las torres de Espantaperros y Caballeros se habilitaron como almacenes de pólvora (7 de noviembre de 1708). Esta medida debió adoptarse tras producirse sendos incendios de pólvora a comienzos del mes de septiembre del mismo año. Uno de los incendios se produjo en el inmueble conocido como el almacén y otro, también de pólvora, en la casa en la que vivía un cabo de artillería. Ambos inmuebles se encontraban en la Alcazaba. Desconocemos la ubicación exacta del primero de ellos aunque suponemos que debía situarse en el entorno del actual Museo Arqueológico Provincial.
-Se proyectó un almacén en el interior del Baluarte de San Roque que fue diseñado por Pedro Sansón des Allois (24 de julio de 1711).

Además del ingeniero Pedro Sansón, también trabajaron en Badajoz por las mismas fechas los ingenieros José Gayoso y Diego Luis Arias (22). José Galloso fue destinado a Extremadura en 1710 y Diego Luis Arias trabajó en la excavación del foso.

Durante la guerra se construyó la llamada línea de Berwick que se extiende desde el Parque de San Fernando hasta los Depósitos de Agua (Barrio de los Colorines). La línea de Berwick es una línea atrincherada flanqueada por varios redientes y rematada con sendos reductos en sus extremos (reducto de los Colorines y reducto del Parque de San Fernando respectivamente). La mayor parte de los ingenieros estiman que fue construida durante la Guerra de Sucesión para delimitar y acotar un espacio seguro en el que acampar las tropas, guardar el ganado, etc. aunque al estar enfilada desde la orilla izquierda del Guadiana resultaba poco útil como fortificación. No es fácil determinar cuando se construyó pero en la Gaceta de Madrid de 30 de junio de 1711 se publicó una relación que puede ser muy ilustrativa

“…De Estremadura avisan, como aviendo contramarchado los Enemigos con todo su Exercito sin aver logrado el intento que tenían de passar por el Almendralejo à Merida, repassaron Guadiana entre Olivença, y Gurumeña, lo que obligó al señor Marquès de Bay à hazer marchar nuestro Exercito de esta otra parte del Rio, acampando la Cavalleria sobre Caya, y la Infanteria à vn quarto de legua detrás de ella. Los Portugueses se acamparon al Cancaun, y el dia siguiente abatieron tiendas, y parece se pusieron en marcha àzia la Fuente de los Zapateros; pero dos horas despues se vieron marchar àzia nuestro Exercito con señas de quererle atacar, por lo qual el señor Marquès de Bay embiò todos los bagages à Badajoz, poniendo la Caballeria en batalla sobre Caya, y la Infanteria delante del mismo Campo que ocupava; y aviendo estado ambos Exercitos en batalla cerca de dos horas, los Enemigos haziendo Consejo de Guerra, reconocieron la empressa por dificultosa; por lo que se retiraron, y acamparon entre Cayuela, y Caya, a donde se mantienen, echando voces de querer bombear à Badajoz, y el señor Marquès de Bay los esta aguardando con la izquierda à Guadiana, y la derecha à Hebora, aviendo hecho construir dos fortines con vna linea de comunicación…” (23)

El texto no especifica la ubicación de los fortines pero todo parece indicar que se refiere a la línea de Berwick. Sabemos que la línea no existía en 1705 pues no aparece en los planos de Pennier. Así mismo en el Cabildo Municipal del 1 de diciembre de 1707 se da cuenta que los portugueses habían robado 1.500 ovejas que estaban entre el Fuerte de San Cristóbal y la calzada del Puente de Palmas y bajo el cañón de la plaza. Esta acción no parece posible de existir la línea de Berwick, es más, las autoridades municipales pidieron más caballería para evitar acciones de este tipo (24). En función de los datos que hemos expuesto podemos concluir que la línea de Berwick se construyó a partir de 1707 y, muy posiblemente, a mediados de 1711. Como quiera que sea no debemos olvidar que el duque de Berwick estuvo en Badajoz entre los días 27 y 28 de marzo de 1706 en que partió para Cáceres (25).

Una de las obras que se cita con más insistencia en los acuerdos municipales de estos años es el paso de la carretera de Cáceres en el tramo comprendido entre la falda del Cerro de San Cristóbal y el Guadiana. Este tramo del camino era muy peligroso y la ciudad decidió mejorar su firme. La obra fue muy importante pero se vio afectada tanto por las riadas del Guadiana como por los trabajos de fortificación (26).

En algunos casos las noticias sobre las fortificaciones son indirectas:

-Puertas. En el Cabildo Municipal del 27 de febrero de 1716 se acordó librar 179 rs para limpiar las puertas de la Trinidad, Pelambres y el Caño de la Loba pues los caños estaban cegados y no desaguaban (27). En 1723 se repitió la limpieza del Caño de la Loba “questa en la muralla para que desague la inmundicia” (28). En el Cabildo Municipal de 26 de septiembre de 1726 se acordó empedrar “la puerta de los pelambres pr estar muy maltratada”
-Madera. En 1717 y 1718 el Intendente General solicitó madera de encina al Cabildo Municipal para las puertas, rastrillos y explanadas de la artillería (sesiones del 14 de octubre de 1717 y 15 de diciembre de 1718). Como veremos más adelante, las peticiones de madera son uno de los mejores indicios para detectar obras en las fortificaciones pues buena parte de la madera se destinó a los puentes para trasladar tierra desde el foso a los terraplenes.

BadajozPlan de la Ville, château e forts de Badajos por Claude Massé (BONET CORREA, A.: Cartografía de Plazas Fuertes Españolas, C.S.I.C., Madrid, 1991).

Para seguir el progreso de las obras que hemos citado solo contamos con dos planos (Massé y anónimo del siglo XVIII). Ambos planos carecen de data, si bien, el plano Massé incluye dos anotaciones en las que se alude a les attaques des portugais que fecha, erróneamente en 1704 (29). En función de dicha anotación debemos fechar el plano después de los sitios aunque esto no implica que la imagen de Badajoz que nos ofrece el plano sea posterior a ellos ya que, en líneas generales, Massé nos presenta un panorama que podemos calificar como regresivo si lo comparamos con los planos anteriores. Así mientras que los planos de Pennier muestran que el camino cubierto se extendía entre al Alcazaba y el ángulo saliente o flanqueado del Baluarte de Santa María, Massé no muestra camino cubierto entre la Alcazaba y el Baluarte de San Pedro. No menos sorprendente es la presencia del matadero (derribado en junio de 1705) y la ermita de San Roque que había sufrido graves daños durante los sitios. La reconstrucción de ambos edificios no se acometerá hasta el año 1729. Por otro lado, las similitudes formales entre los planos de Pennier y Massé son muy evidentes (Huerta de Santo Domingo, pesquera de la Aceña, fuertes de Pardaleras, Cabeza del Puente y San Cristóbal, etc). No sabemos si esto se debe a que Massé copió el plano de Pennier, o bien, ambos se basaron en la misma fuente. Esta última opción nos parece la más probable pues Pennier no muestra el matadero.

Pasemos al plano pero sin olvidar que Massé nos presenta una imagen regresiva de la mayor parte de las fortificaciones en relación con los planos de Pennier.

A. Alcazaba. No apreciamos cambios respecto a la imagen que ofrecía Pennier
B. Recinto principal.
-Baluartes. En el interior del Baluarte de San Vicente observamos las mismas construcciones que mostraban el plano anónimo de 28 de abril de 1704 y Pennier
-Puertas. La Puerta de Mérida está precedida de un pequeño tambor y en la zona intramuros observamos una construcción que interpretamos como el cuerpo de guardia (adosado a la derecha de la puerta). Resulta muy significativo el camino que sale de la puerta en dirección al puente de Mérida. Este detalle podría indicar que la puerta estaba abierta aunque dados los problemas de datación que hemos expuesto sería temerario aceptarlo sin otras pruebas que lo certifiquen
A la izquierda del tambor de la Puerta de Palmas se desarrolla un elemento que no podemos identificar. Una parte de él aparecía en el plano anónimo de 28 de abril de 1704.
-Cortinas. La principal novedad la encontramos en las murallas del frente del Guadiana y más específicamente entre la Puerta de Palmas y la Alcazaba. Si comparamos el plano Massé con los planos de 28 de abril de 1704 y Pennier (1704) podemos comprobar que Massé no recoge las puertas-torre de Pajaritos y Pelambres mientras que en los otros planos estas dos puertas están muy marcadas
-Terraplenes. Según Massé, el conjunto del recinto abaluartado (salvo la cortina de Mérida) cuenta con terraplén. En las murallas del frente del Guadiana solo se había formado terraplén en el tramo comprendido entre el Baluarte de San Vicente y la Puerta de Palmas. Curiosamente el plano de Badajoz de 1739 no muestra terraplén en este tramo mientras que entre las puertas de Palmas y Pelambres parece insinuar la existencia de terraplén
Como detalle muy significativo hemos de resaltar que Massé representa las rampas de acceso al camino de ronda
-Parapetos. Los baluartes de la Trinidad, Santa María, San José y San Vicente contaban con troneras. Es posible que dichas troneras nos indiquen la existencia de parapetos a prueba. Pennier también señalaba troneras en los baluartes de San Juan, Santiago, San Roque y San Pedro y el Semibaluarte de San Antonio lo que podría implicar que los parapetos de estos últimos eran de campaña o se habían arruinado.
Massé, al igual que Pennier, muestra que la cortina que media entre los baluartes de la Trinidad y Santa María parece contar con parapeto a prueba aunque carece de troneras.
C.El camino cubierto.
Massé no representa el tramo del camino cubierto que se extiende entre el ángulo flanqueado del Baluarte de San Pedro y la media luna del Alpéndiz en la Alcazaba, además, el tramo que está representado cuenta con menos traveses que en 1705. Como en el caso de los parapetos, podríamos pensar que las fortificaciones que faltan eran obras de campaña que estaban arruinadas y Massé no las representó, o bien, que las fortificaciones que muestra Massé son anteriores a las que representa Pennier
Se ha modificado el viejo camino cubierto de Langres en el tramo correspondiente al viejo Baluarte de la Torre del Canto. El camino cubierto no llega hasta la orilla del Guadiana sino que sigue un trazado paralelo a ella para cerrar primero en el ángulo saliente del Baluarte de la Torre del Canto y después, un segundo tramo del camino cubierto, cierra el espacio comprendido entre el Baluarte de la Torre del Canto y el Baluarte de San Vicente impidiendo el paso al espacio comprendido entre el recinto magistral de la ciudad y el camino cubierto. Massé tampoco muestra las rampas asociadas al Baluarte de la Torre del Canto.
D.Fuertes
Los tres fuertes (Cabeza del Puente, Pardaleras y San Cristóbal) siguen en el mismo estado que mostraba Pennier. La modificación más “importante” la encontramos en plaza de armas del frente lateral derecho del fuerte de la Cabeza del Puente cuyo diseño ha pasado de baluarte a semibaluarte.
Camino cubierto que une los fuertes de la Cabeza del Puente y San Cristóbal. Massé representa este elemento mientras que ni Pennier ni el plano anónimo de Badajoz y alrededores, que veremos a continuación, lo hacen.

DSCN7435Badajoz y alrededores, C.G.E., A.C.E.G., Extremadura 155.

El segundo documento para estudiar la evolución de las murallas es un plano anónimo que representa a la ciudad de Badajoz y sus alrededores. El plano no está fechado pero es posterior al plano Massé y anterior a las grandes obras iniciadas hacia 1735 (30). En este plano verificamos:

A. Camino Cubierto. Muestra el mismo cubierto que representaba Pennier en octubre de 1705 y que se extiende entre el ángulo saliente o flanqueado del Baluarte de Santa María y la media luna del Alpéndiz en la Alcazaba. La imagen es muy simple pero muestra que al acceso al mismo se realizaba por dos rampas situadas en la gola de las dos plazas de armas.
B. Representa la tenaza que cubría la cortina de la Puerta del Pilar.
C. Ha desaparecido el segundo camino cubierto que precedía al frente de ataque del Fuerte de la Cabeza del Puente.
D. Representa por primera vez la línea de Berwick.

Por lo que se refiere al progreso de las obras hemos de señalar que los trabajos de terraplenado habían avanzado pero todavía faltaba para completarlos pues el ingeniero Diego de Bordick proponía, en 1723, ampliar los terraplenes de los baluartes de modo que pudiera maniobrar en ellos la artillería. Para las cortinas proponía un terraplén capaz de contener tanto un parapeto de 9 a 12 pies como un camino de ronda por el que pudieran circular piezas de artillería ligera.

El trabajo en los terraplenes era fundamental pues la falta de terraplenes y la escasa solidez de las fortificaciones hacían muy vulnerables las murallas de Badajoz. Según Diego de Bordick, una batería enemiga montada en uno de los padrastros que dominan y descubren las murallas desde sus cimientos podía abrir brecha en ellas en cinco días.

En las secciones de las fortificaciones que realizaron Diego de Bordick, Juan de Subreville y Jerónimo de Amici (1735 y 1736) podemos visualizar el estado de los terraplenes en esos años y sobre todo lo que restaba por hacer de modo que el trabajo en los mismos se prolongaría a lo largo de los años (31). Una vez que los terraplenes tomaron una anchura competente se procedió a levantar los parapetos a prueba en los lugares que carecían de ellos, las plataformas de artillería, etc. Todo esto lo veremos en los capítulos que siguen.

Si el terraplenado marchaba con retraso la excavación del foso también se había demorado. De hecho, el foso fue uno de los elementos cuya configuración se prolongó más en el tiempo. Las noticias que tenemos sobre este elemento son escasas. Así, Francisco Domingo (10 de septiembre de 1694) señalaba que a finales de 1694 solo se había hecho la excavación necesaria para los cimientos de las escarpas de cortinas y baluartes (30). Según María Cruz Villalón, la excavación del foso se retomó tras la Guerra de Sucesión. En efecto, en 1716 el ingeniero Pedro Sansón des Allois informó oficialmente de la solicitud de Diego Luis Arias para excavar el foso y reforzar las murallas de Badajoz. Aunque no alcancemos a precisar los pormenores de las obras realizadas esos años, sabemos que entre los años 1718-1719 Diego Luis Arias dirigió varias obras en Badajoz entre las que se encontraba la excavación del foso (33).

En una carta del ingeniero José Gayoso y Mendoza a Miguel Fernández Durán (20 de julio de 1718) se incluye una sección de las fortificaciones firmada por Diego Luis Arias que además informaba sobre la excavación del foso. Según Diego Luis Arias, el foso, en los lugares en los que se había comenzado a excavar, tan solo tenía 6 pies de profundidad, y proponía profundizarlo otros 8 pies más, decir, un total de 14 pies. Para evitar que la excavación del foso socavase los cimientos de las escarpas proponía construir una berma de 8 pies de altura que reforzaría las escarpas y evitaría su ruina. La contraescarpa tendría 14 pies de altura y estaría construida con mampostería.

Para evitar que la excavación del foso socavase los cimientos de las escarpas también se planteó como solución alternativa conformar el foso levantando la contraescarpa. La idea se desechó pues dada la escasa altura de las escarpas el camino cubierto y el glacis no estarían batidos desde la plaza, o bien, sería preciso recrecer las escarpas para poder batirlos (34).

Foso.recalzoDieg Luis Arias 1718A.G.S., Secretaria de Guerra, leg. 03667.

Diego Luis Arias también nos informa que en esa fecha (20 de julio de 1718) se trabajaba en los terraplenes y el trabajo era realizado por los soldados de la guarnición.

Las advertencias y cautelas que Diego Luis de Arias había recomendado para excavar del foso no debieron seguirse pues el ingeniero Diego de Bordick advertirá que la excavación del foso debería realizarse de modo distinto al que se estaba haciendo

“…por el peligro a que han expuesto la cara derecha del baluarte de Santiago, y que conviene revestir luego por no haber dexado una berma que se dexará suficiente y con declivio para resistir al empujo de las tierras de los terraplenes (…) advirtiendo con especialidad la ruina que amenazan otras Caras de baluartes que flaquean ya, a tal punto, que estan separadas de sus angulos de espalda hasta las fundaciones (cimientos) de que se puede temer una prompta caida si se dilatare el remedio…”(35)

Es decir, la fractura que presenta el viejo Baluarte de Santiago puedo provocarla la presión de las tierras del terraplén que terminó por agrietar unos muros mal construidos y a los que excavación del foso socavó los cimientos.

Sobre el progreso del foso sólo podemos señalar que en una carta de José Patiño, fechada el 17 de febrero de 1736, se apunta que el foso comprendido entre los baluartes de la Trinidad y San Vicente se encontraba a una profundidad de 5 a 6 pies, es decir, entre 1, 39 y 1,668 m.

NOTAS

1.A.H.M., Badajoz , L.A., 29 de agosto de 1697, fol. 66-66v.
2.I.H.C.M., Madrid., Colección Aparici-XXVIII, ff. 224-225v.
3.I.H.C.M., Madrid, Colección Aparici-XXVIII, fol. 230v.
4.I.H.C.M., Madrid, Colección Aparici-XXVIII, fol.233.
5.Viva exposición que hace el ingeniero Diego de Bordick al Capitan General de Extremadura Don Luis Fernández de Córdoba sobre el miserable estado de la plaza de Badajoz su suma importancia para cubrir la frontera y provincia y medio de su reparacion, Badajoz 21 de febrero (¿?) de 1723, 5-5-5-11. fol. 3.
6.MELÉNDEZ TEODORO, A.: Apuntes para la Historia Militar de Extremadura, 4Gatos, Indugrafic, Badajoz, 2008, pp. 124-125.
Historia eclesiástica de la ciudad y obispado de Badajoz continuación de la escrita por D. Juan Solano de Figueroa, Publicaciones de la Caja Rural de Badajoz, Tipografía Viuda de Antonio Arqueros, Badajoz, 1945, Vol. I, pp. 213-215, 231, 238 y 248.
7.Planta de la Plaza de Badajoz i su Castillo conforme está oi 20 de Abril de 1704 (Archivo de los Ingenieros Militares de Francia, Paris) tomado de BONET CORREA, A.: Cartografía de Plazas Fuertes Españolas, C.S.I.C., Madrid, 1991.
8.Relación que manifiesta el estado de las fortificaciones de la Plaza de Badajoz, I.H.C.M., C.G.D., (4014), 5-5-5-11, fol 15; CRUZ VILLALÓN, M.(Coord): Ciudades y núcleos fortificados de la frontera hispano-lusa, Gabinete de Iniciativas Transfronterizas, Servicio de Publicaciones de la UNEX, Cáceres, 2007, pág. 271. DE LUIS CALABUIG, A.: Ciudad Rodrigo. Las fortificaciones, Ayuntamiento de Ciudad Rodrigo, ADECOCIR, 209, pp. 59-62. La presencia de Pedro Borrás está atestiguada en Ciudad Rodrigo en el año 1707.
9.CAPEL, H.; GARCÍA, L.; MONCADA, J.O., OLIVE, F.; QUESADA, S.; RODRÍGUEZ, A.; SÁNCHEZ, J.E.; TELLO, R.: Los ingenieros militares en España. Siglo XVIII. Repertorio bibliográfico e inventario de su labor científica y espacial, Universidad de Barcelona, Barcelona, 1983, pp. 119-120.
10.Historia eclesiástica de la ciudad y obispado de Badajoz continuación de la escrita por D. Juan Solano de Figueroa, Publicaciones de la Caja Rural de Badajoz, Tipografía Viuda de Antonio Arqueros, Badajoz, 1945, Vol. I, pág. 250.
11.A.H.M., Badajoz, L.A., 18 de enero de 1705, ff. 6v-7; 29 de enero de 1705, fol. 11; 6 de febrero de 1705, fol. 16; 17 de marzo de 1705.
12.SILVA BARRETO Y ALMEIDA, A: Guerra de Extremadura y sitios de Badajoz, Tip. de la Viuda de A. Arqueros, Badajoz, 1945, pp. 259-307.
13.SILVA BARRETO Y ALMEIDA, A: Guerra de Extremadura y sitios de Badajoz, op. cit., pág. 272 y 285.
14.SILVA BARRETO Y ALMEIDA, A: Guerra de Extremadura y sitios de Badajoz, op. cit., pág. 371.
15.A.H.M., Badajoz, L.A., 20 de enero 1707, ff. 9v-10.
16.SANCHEZ RUBIO, C.M. (Coord): Historia e Imagen de un asedio. Badajoz 1705, Indugrafic, Badajoz, 2010.
17.Historia eclesiástica de la ciudad y obispado de Badajoz continuación de la escrita por D. Juan Solano de Figueroa, Publicaciones de la Caja Rural de Badajoz, Tipografía Viuda de Antonio Arqueros, Badajoz, 1945, Vol. I, pág. 261.
18.A.H.M., Badajoz, L.A., 7 de abril de 1707, fol. 38v; 16 de octubre de 1707, fol. 49v.
19.A.H.M., Badajoz, L.A., 16 de marzo de 1708, fol. 30-30v.
20.A.H.M., Badajoz, L.A., 20 y 24 de octubre de 1707, ff. 153 y 155; 1 de agosto de 1709 y 24 de octubre de 1709.
En el Libro de Acuerdos el ingeniero tan solo aparece citado como Sansón y debe corresponderse con Sansón Hallori o Pedro Samsón des Albis (o de Allois). Horacio Capel señala que Pedro Sansón presentó, en 1712, un proyecto para establecer en Badajoz una academia de matemáticas (CAPEL, H.; GARCÍA, L.; MONCADA, J. O., OLIVE, F.; QUESADA, S.; RODRÍGUEZ, A.; SÁNCHEZ, J.E.; TELLO, R.: Los ingenieros militares en España. Siglo XVIII. Repertorio bibliográfico e inventario de su labor científica y espacial, op. cit., pág. 223).
21.Viva exposición que hace el ingeniero Diego de Bordick al Capitan General de Extremadura Don Luis Fernández de Córdoba sobre el miserable estado de la plaza de Badajoz su suma importancia para cubrir la frontera y provincia y medio de su reparacion, Badajoz 21 de febrero (¿?) de 1723, I.H.C.M., C.G.D., (4014) 5-5-5-11, fol. 5-5v.
22.CAPEL, H.; GARCÍA, L.; MONCADA, J. O., OLIVE, F.; QUESADA, S.; RODRÍGUEZ, A.; SÁNCHEZ, J.E.; TELLO, R.: Los ingenieros militares en España. Siglo XVIII. Repertorio bibliográfico e inventario de su labor científica y espacial, op. cit., pág. 206.
CRUZ VILLALÓN, M. (Coord): Ciudades y núcleos fortificados de la frontera hispano-lusa, Gabinete de Iniciativas Transfronterizas, Servicio de Publicaciones de la UNEX, Cáceres, 2007, pp. 112 y 281.
23.Gaceta de Madrid de 30 de junio de 1711, nº 26, pp. 103-104.
24.A.H.M., Badajoz, L.A., 1 de diciembre de 1707, ff. 180v-181.
25.Mémoires du maréchal de Berwick, écrits par lui-même, Chez Moutard, Paris, 1778, vol. I, pp. 307-309.
26.En la sesión municipal del 3 de febrero de 1714 se acordó “se adereze el paso del puente de Sn Cristobal pr el lado de Guadiana. (A.H.M., Badajoz, L.A., 3 de febrero de 1714, fol. 15). En la sesión de 9 de abril de 1714 se nombraron a Agustín de Casasola y José de la Rocha como comisarios “pª el aderezar el camino de la Cuesta” (A.H.M., Badajoz, L.A., 9 de abril de 1714, fol. 36).

En la sesión de 5 de noviembre 1716 la ciudad acordó pregonar la obras precisa para

“…q. se componga el camino de la cuesta pr estar muy mal tratado y suzeder pr el muchas desgracias…”

A.H.M., Badajoz, L.A., 9 de noviembre de 1716, ff. 111v.

No obstante en el cabildo municipal del 9 de noviembre de 1716 se dio cuenta que estando próximo el invierno no se podía hacer

“…la pared en el camino de las cuesta y pª qe quede transitable acordo que luego se abra dho camino y se quite la piedra y amontone hasta q llegue el verano…”

A.H.M., Badajoz, L.A., 9 de noviembre de 1716, fol. 113.

La obras debieron ejecutarse pues en la sesión de 28 de mayo de 1717 se apunta que se habían destinado 5.843 reales en el camino de la cuesta (A.H.M., Badajoz, L.A., 28 de mayo de 1717, fol. 45).
27.A.H.M., Badajoz, L.A., 27 de febrero de 1716, fol. 17.
28.A.H.M., Badajoz, L.A., 29 de abril de 1723, fol. 49v.
29.Plan de la Ville, château e forts de Badajos por Claude Massé (tomado de BONET CORREA, A.: Cartografía de Plazas Fuertes Españolas, C.S.I.C., Madrid, 1991).
TEIJEIRO FUENTES, J.; MELÉNDEZ, TEODORO, A.: La fortificación abaluartada de Badajoz en los siglos XVII y XVIII, Autoedición, Tajo-Guadiana, Badajoz, 2000, pp. 102-106.
30.Badajoz y alrededores, C.G.E., A.C.E.G., Extremadura 155; TEIJEIRO FUENTES, J.; MELÉNDEZ, TEODORO, A.: La fortificación abaluartada de Badajoz en los siglos XVII y XVIII, op. cit., pp. 228-237.
31.Secciones de perfiles trazados por distintos sitios de la fortificación de Badajoz, Diego de Bordick, 1735, C.G.E., A.C.E.G., Extremadura 119; TEIJEIRO FUENTES, J.; MELÉNDEZ TEODORO, A.: La fortificación abaluartada de Badajoz en los siglos XVII y XVIII, op. cit., pp. 136-137.
Perfiles de la plaza de Badajoz, Juan de Subreville y Jerónimo de Amicy, C.G.E., A.C.E.G., Extremadura, 132, 133,134, 135 y 136; TEIJEIRO FUENTES, J.; MELÉNDEZ TEODORO, A.: La fortificación abaluartada de Badajoz en los siglos XVII y XVIII, op. cit., pp. 172-177.
32.Relación del adelantamiento de la muralla de la nueva fortificación desta plaza de Badajoz (Francisco Domingo, 10 de septiembre de 1694), I.H.C.M., Colección Aparici-XXVIII, ff. 217-221.
33.CRUZ VILLALÓN, M. (Coord): Ciudades y núcleos fortificados de la frontera hispano-lusa, op. cit., pp. 112 y 281.
34.A.G.S., Secretaria de Guerra, leg. 03667.
35.Viva exposición que hace el ingeniero Diego de Bordick al Capitan General de Extremadura Don Luis Fernández de Córdoba sobre el miserable estado de la plaza de Badajoz su suma importancia para cubrir la frontera y provincia y medio de su reparacion, Badajoz 21 de febrero (¿?) de 1723, I.H.C.M., C.G.D., (4014) 5-5-5-11, fol. 4v.

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